El chico de las rastas y su amor a Cristo
31.03.09 @ 15:45:00. Archivado en Experiencia vital
Muchos días a media mañana acudo a una cafetería. En ocasiones he visto a un hombre de unos treinta y tantos años que no tiene ni brazos ni piernas y que está sentado en una silla de ruedas.
Siempre le acompaña un joven de "ventimuchos" con pelo a rastas y creo que con algún piercing en su rostro. Cualquiera, a simple vista, le calificaría de hippy, militante de izquierdas, ateo radical y simpatizante del consumo de todo tipo de drogas. Muchos, quizá, le tacharían de okupa o de maleante. Calificativos hay muchos ante la apariencia física de una persona.
Pues bien, cada vez que le veo doy gracias a Dios por ese joven de rastas que me da una lección a mí y a mis conocidos dando de comer a su amigo un yogur, un bocadillo, unas patatas fritas, o llevándole delante de la máquina de refrescos para que elija el que le apetezca en cada momento.
Quizá nuestro amigo de las rastas se declare el más ateo del mundo. Pero no sabe que con su acción está amando a Cristo con locura y a mí me está haciendo ver muchas cosas.
Comentarios:
De ir al cielo o al purgatorio, está en manos de Otro infinitamente más poderoso y que nosotros no hemos ni podemos de ninguna manera juzgar.
Pero una cosa es evidente: es loable sus acciones para con el prójimo.
Como usted dice, a lo mejor este joven no es creyente pero hace una acción de las que decía Jesús.
Yo creo, que si de verdad existe el Cielo, esta gente va primeramente a muchos católicos que sólo se dan golpes de pecho en la eucaristia o van a los oficios religiosos ahora en la semana santa.
Porque como me dice un cristiano, después de acabar la misa hay que poner en práctica lo dicho por el sacerdotoe en la mayoría de los campos.
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
ADIÓS AYER
autor


