El chico de las rastas y su amor a Cristo
31.03.09 @ 15:45:00. Archivado en Experiencia vital
Muchos días a media mañana acudo a una cafetería. En ocasiones he visto a un hombre de unos treinta y tantos años que no tiene ni brazos ni piernas y que está sentado en una silla de ruedas.
Siempre le acompaña un joven de "ventimuchos" con pelo a rastas y creo que con algún piercing en su rostro. Cualquiera, a simple vista, le calificaría de hippy, militante de izquierdas, ateo radical y simpatizante del consumo de todo tipo de drogas. Muchos, quizá, le tacharían de okupa o de maleante. Calificativos hay muchos ante la apariencia física de una persona.
ADIÓS AYER
autor


