Obviamente, no soy el único que ha tenido oportunidad de leer los pasajes bíblicos que mencionan al JUBILEO BÍBLICO. Sobre todo los que están en el Levítico.
Y por tal razón a más de uno de ustedes le puede parecer extraño que sea yo quien efectúe este tipo de consideraciones, mientras que por “otros rumbos”, mucho más “académicos” que el que puedo ofrecerles yo, existe “silencio absoluto” al respecto.
Pues bien, les diré que son muchos los que, para “zafar” de las consecuencias que tales disposiciones tienen, suelen “asegurar” que nunca se lo aplicó en la historia hebrea.
No me interesa discutir al respecto. Lo único que digo es que —aún si eso fuese cierto— no podemos dejar de reconocer que —de cualquier forma— si están en la Biblia (como de hecho están) por algo debe ser, y por ende no podemos cerrar los ojos y hacernos los desentendidos.
Por otra parte estoy convencido de que se lo aplicaba, y por eso simplemente me limitaré a transcribir un pasaje donde, al menos en mi interpretación, surge con absoluta claridad la aplicación de los principios del Jubileo. Ese texto es el siguiente:
"Entre la gente del pueblo y sus mujeres se levantó una gran protesta contra sus hermanos judíos. Había algunos que decían: «Tenemos que entregar en prenda a nuestros hijos y nuestras hijas para conseguir trigo con qué comer y vivir». Otros decían: «Tenemos que empeñar nuestros campos y nuestras viñas para obtener trigo en medio de la escasez». Y había otros que decían: «Hemos tenido que hipotecar nuestros campos y nuestras viñas para pagar el tributo al rey. Ahora bien, nuestra carne es como la carne de nuestros hermanos, nuestros hijos son como los de ellos. Sin embargo, nosotros tenemos que someter a esclavitud a nuestros hijos y nuestras hijas, y algunas de nuestras hijas ya han sido sometidas. Y no podemos hacer nada, PORQUE NUESTROS CAMPOS Y NUESTRAS VIÑAS PERTENECEN A OTROS». Yo sentí una gran indignación al oír su queja y esas palabras. Y después de haber deliberado conmigo mismo, dirigí un reproche a los notables y a los magistrados, diciéndoles: «Ustedes imponen una carga a sus hermanos». Luego convoqué contra ellos una gran asamblea y les dije: «Nosotros, en la medida de nuestros recursos, hemos comprado a nuestros hermanos judíos que habían sido vendidos a las naciones. ¡Y ahora son ustedes los que venden a sus hermanos, y ellos son vendidos a nosotros mismos!». Todos se quedaron callados, sin encontrar que responder. Yo seguí diciendo: «Lo que ustedes hacen no está bien. ¿No deberían vivir en el temor de nuestro Dios, para evitar el desprecio de los paganos, nuestros enemigos? También yo, mis hermanos y mi gente les hemos prestado dinero y trigo. Condonemos esa deuda. Devuélvanles hoy mismo sus campos, sus viñas, sus olivares y sus casas, y anulen la deuda de la plata, el trigo, el vino y el aceite que ustedes les prestaron». Ellos respondieron: «Restituiremos todo, sin reclamarles nada; haremos como tu dices». Entonces llamé a los sacerdotes e hice jurar a la gente que obrarían conforme a esta palabra. Luego sacudí el pliegue de mi manto y dije: «Así sacuda Dios fuera de su casa y de sus bienes, a todo aquel que no cumpla esta palabra; que así sea sacudido y dejado sin nada». Toda la Asamblea respondió: «¡Amén!» y alabó al Señor. El pueblo obró conforme a esta palabra" (Nem.5,1-13). (Les aclaro que, obviamente, el uso del subrayado, las mayúsculas y la cursiva me pertenece, y lo he utilizado para remarcar los párrafos que considero más importantes).
Y lo que tal vez resulte más interesante de todo ese asunto es que Nehemías, ANTES de convocar a esa “Gran Asamblea” (que para los hebreos tiene una enorme importancia, y si no me creen, pregúntenle al respecto a cualquiera de esa religión que ustedes conozcan) les había pedido a los acreedores que condonaran las deudas, pero como no lo hicieron resolvió convocar a dicha Asamblea para presionarlos y lograr su objetivo, circunstancia que es posible advertir del fragmento del texto que transcribí antes y que dice
"Yo sentí una gran indignación al oír su queja y esas palabras. Y después de haber deliberado conmigo mismo, dirigí un reproche a los notables y a los magistrados, diciéndoles: «Ustedes imponen una carga a sus hermanos». Luego convoqué contra ellos una gran asamblea"
Y sostengo eso ya que me parece obvio que entre esa “deliberación personal”, y el “reproche dirigido a los notables” que menciona Nehemías, lo lógico es que haya transcurrido un lapso considerable de discusión entre ellos, y que, recién ante la actitud intransigente de los notables, como último recurso convocó a todo el pueblo para contar con mayor peso en la protesta, situación que se desprende del texto que dice «LUEGO convoqué contra ellos..».
Y es importante también comprender, que esos notables (acreedores) no cambiaron de actitud por haberse transformado “de golpe y porrazo” en “buenitos”, sino porque, por un lado tuvieron un “sano” temor a que “los hicieran puré” y, por el otro, porque comprendieron que, aún cediendo a esa presión, con el tiempo los pobres seres humanos, comunes y corrientes, se verían forzados a adquirir nuevamente deudas, con lo cual ellos volverían a someterlos una vez más, beneficiándose con sus bienes y esfuerzos laborales.
Y les aclaro que mi convencimiento de que el Jubileo era aplicado no es una mera cuestión personal, sino que he consultado con varios hebreos quienes —además de mirarme sorprendidos, como diciendo «¿cómo puede éste consultar una insensatez tan grande?»— me aseguraron que sin ninguna duda fue aplicado hasta la destrucción del templo de Jerusalén.
Por eso finalizo este post con las mismas palabras que utilicé para terminar la serie que redacté antes, y a los que titulé como “Las deudas, la justicia y la Biblia”.
«Es por esos elementos (y por otros muchos aspectos, que surgen del contexto de los distintos libros que forman la Biblia) que, en mi opinión, lo que allí se cita como el JUBILEO, es precisamente una muy clara muestra de lo que DIOS desea.
Por un lado, rechaza la situación de inseguridad que se deriva de la falta de tierra, ya que, insisto, quien no la tenía quedaba en una situación de inferioridad al depender de otros para su subsistencia, lo cual de una u otra manera significa también una esclavitud, una falta de libertad.
Pero por el otro repudia, y con mayor claridad aún, la explotación del hombre por el hombre, TENGA ÉSTA EL NOMBRE QUE TENGA.
Es decir que, si bien no cualquier deuda puede ser bíblicamente considerada como inmoral, sin duda lo son aquellas que sumergen al hombre en un estado de inseguridad tal, que le producen una dependencia constante de otros hombres.»
Cordiales saludos
MARANA-THA
Si le interesan mis ideas puede visitar www.jesusescomunidad.com.ar
Quiera Dios que los pueblos del mundo sean guiados a reconocer lo que más les conviene, como resultado de los elevados esfuerzos hechos por sus gobernantes y por los sabios y eruditos de entre los hombres. ¿Hasta cuándo persistirá la humanidad en su descarrío? ¿Hasta cuándo continuará la injusticia? ¿Hasta cuándo reinarán el caos y la confusión entre los hombres? ¿Hasta cuándo agitará la discordia la faz de la sociedad? Los vientos de la desesperación, lamentablemente, soplan desde todas direcciones, y la disensión que divide y aflige a la raza humana aumenta día a día. Ya se perciben los signos de convulsiones y caos inminentes, por cuanto el orden prevaleciente demuestra ser deplorablemente defectuoso. Suplico a Dios, exaltada sea Su gloria, que benévolamente despierte a los pueblos de la Tierra, que conceda que el resultado de su conducta les sea provechoso, y les ayude a realizar lo que es digno de su posición.
Bahá'u'lláh (Teherán 1817 – Haifa Palestina 1892)
Miércoles, 30 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Universidad Pontificia Comillas
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Antonio Aradillas