La 'locura' del vivir compartiendo

Las tentaciones de Jesús de Nazareth (2/2)

31.07.10 | 10:17. Archivado en sus tentaciones
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Como ayer les mencioné, vengo insistiendo en la necesidad de reflexionar sobre la vida del Señor Jesús en términos mucho más naturales a los que normalmente usamos mentalmente (en realidad creo que debemos hacerlo con todos los aspectos de la Biblia) y ayer comencé a analizar el problema de las tentaciones a las que fue sometido Jesús por el demonio.

He hablado ya de las dos primeras (según el orden que indica el relato de Mateo) las cuales en esencia se dirigían a lograr que Jesús de Nazareth se "asegurase" de su condición de Mesías.

Asimismo les dije que creo que debemos plantearnos también nosotros las "dudas" sobre lo "espectacular" ya que, de adoptar —o no— una concepción sobre la vida del Señor Jesús como algo de ese tipo, puede surgir la idea de "pensar" que los demás "deben obedecernos", es decir, lo que suelo denominar como la TENTACIÓN DEL PODER.

Eso surge de interpretar que, si nuestra "relación o vinculación" con Dios es tan "particular y especial", completamente distinta a cualquier otra que hubiesen podido tener otros pueblos, LÓGICAMENTE, quiere decir que SOMOS LOS DUEÑOS DE LA VERDAD, lo cual, significa que los demás "deben" obedecernos.

Pues bien algo similar fue, en esencia, la tercera prueba que debió afrontar Nuestro Señor, la cual se nos relata como el "ofrecimiento" del demonio de darle todos los reinos del mundo.
Casi está de más decirlo, pero obviamente no creo que el "tentador" haya sido el tradicional Lucifer con los "cuernos, cola y tridente" de los dibujitos, sino que, como lo hace siempre que actúa realmente, debió ser alguien absolutamente "normal y confiable".

Cuando chico, alguna vez me dijeron que en esa oportunidad, el demonio le había enseñado a Jesús, como si fuese en una pantalla de cine todo el esplendor de los reinos del mundo, tanto los de ese momento como los futuros e, incluso, los pasados.
Puede ser, pero lo dudo mucho.

Es decir, no es para nada "necesario" que hubiese sido de esa forma. Y sinceramente les digo que no creo en absoluto que eso fuese lo que verdaderamente sucedió.

Es suficiente —y mucho más lógico por cierto— que, por ejemplo, Jesús hubiese tenido la posibilidad de tener "poder", un "gran poder terrenal ordenador", como por ejemplo el que se derivaría de adquirir la jefatura de los grupos de Qumram o de los Zelotas (que eran numerosos, y no querían para nada, ni a las autoridades judías, ni a los romanos).

Honestamente, creo que el pensar que al Señor Jesús lo pudo llegar a tentar el "esplendor de los reinos terrenales" es desmerecer por completo su figura, y eso sólo puede surgir de una mentalidad a la que, por un lado sí le llame la atención dicho "esplendor", y por el otro no comprenda el profundo mensaje del Evangelio.

Basta leer, por ejemplo, el elogio que hizo de Juan el Bautista (Mt.11, 7 y sigts.) o la lección de vida que surge de las Bienaventuranzas y la falsa felicidad de esta vida (Lc.6,20-26) para entenderlo.

Pero muy distinta debe haber sido la cosa, cuando Él, que sin duda sabía perfectamente cual era la misión que —según la esperanza mesiánica que habían transmitido los profetas— le correspondía al Mesías, se encontró impensadamente frente a la posibilidad de “ordenar el mundo", lo cual podía obtener, por caso, con la jefatura de los grupos mencionados.
Como bien sabemos, todo el pueblo hebreo —sin excepción— consideraba que verdaderamente era (y que es) el "pueblo de Dios", y que el Mesías debía (y para los hebreos aún debe) reordenar el mundo hacia el ETERNO.

Incluso los cristianos también creemos en eso, pero para nosotros sucederá al final de los tiempos, en la segunda venida triunfal del Cristo, la cual denominamos Parusía.

Sin duda Jesús, como buen judío que era aceptaba esa postura, y de pronto, sin pedirlo ni buscarlo, le ofrecen entregarle "poder", es decir, los MEDIOS para que pudiese hacerlo, por lo menos con relación al "mundo" que a Él verdaderamente le interesaba, y que era el Reino de Israel.

En efecto, ése fue su accionar al inicio de su vida pública («yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel» Mt.15,24 - «no vayan a las regiones paganas» Mt. 10,5-6) y sólo bastante después —a raíz de la falta de aceptación de su estilo de vida y su mensaje por los hebreos— lo "amplía" al resto de la humanidad («Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y Occidente» Mt.8,10-12 - «vayan y hagan que todo pueblo sean mis discípulos» Mt.28,19).

Por consiguiente es obvia la tentación que debió afrontar realmente, ya que el ofrecimiento de un poder terrenal como ése, constituía también la mejor confirmación y, al mismo tiempo cumplimentación de su misión que cualquiera podía pedir.
Al fin y al cabo, todo ese poder se lo daban a cambio de un "simple homenaje", según continúa el relato evangélico el cual, seguramente, tampoco debió significar un "arrodillarse" como se lo menciona en el texto bíblico.

En efecto; siempre han existido seres humanos que, con un poco de dignidad personal, no aceptarían tal tipo de "homenaje", y rechazarían ese "postrarse" de que habla el relato de Mateo.

Pues bien, estoy absolutamente seguro de que Jesús tenía muchísima más "dignidad" que cualquiera (basta releer los diálogos que poco antes de morir tiene con Pilatos y el “Sumo Sacerdote” para comprenderlo) como para que aceptase algo semejante.

Pero en cambio resulta posible admitir, que quien le ofrecía poner a su disposición a alguno de esos disciplinados grupos (o ambos) le hubiese pedido un eventual "sujetarse" a sus órdenes.

El «a mi se me ha dado» que cita Lucas (4,6) implica, no una posesión por derecho propio, sino una delegación de otro a quien le corresponde en realidad, por lo cual resultaba comprensible que le hubiese indicado que, de ser necesario por exigírselo quien tenía la "facultad propia" (que hasta podían ser los propios integrantes de esos grupos actuando en asamblea) Jesús se debía comprometer a "obedecerlo".

Es allí donde el Señor advierte con claridad la tentación, y contesta «vete Satanás porqué está escrito: Al Señor tu Dios rendirás homenaje y a Él sólo prestarás servicio» (Mt.4,10) ya que, siendo realmente una "gran" tentación para Él lo que le ofrecían, no obstante comprende que el plan de Dios NO ADMITE NINGÚN TIPO DE CONDICIONAMIENTO.

Dios, obviamente no podía ser tentado (St.1,13) por lo cual la tentación está dirigida al Señor de Nazareth (la divinidad no anula la humanidad) quien la rechaza ya que está dispuesto a utilizar SÓLO los caminos que le señale el Padre.
El fin, por muy loable que fuese (llevar el mundo a Dios) NUNCA justifica el uso de medios incorrectos para lograrlo.

Ésa es otra de las razones por las que estoy convencido que debemos olvidar lo "espectacular", y aprender a ver lo natural, para así evitar también nosotros la tentación del poder.

Cordiales saludos
MARANA-THA

Si le interesan mis ideas puede visitar www.jesusescomunidad.com.ar


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Arcoiris 15.12.10 | 00:21

    Mario ¿cómo te vá ?
    Ando un poco liada ,pero no quiero se pasen estos dias ,sin decirte que te recuerdo y te deseo de todo corazón ,mucha Paz y Salud ...creo que lo demás viene rodado
    Un abrazo enorme y para tus nietas
    Justi .Arco Iris

  • Comentario por JULIUS 21.08.10 | 00:19

    Mario: Estamos esperando nuevos post. No te duermas.

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