Para finalizar con este tema, les recuerdo que ya he expresado en uno de los primeros post que he venido escribiendo sobre el mismo, que buena parte de los biblistas (así se suele denominar a los que han dedicado su vida a estudiar, y que por lo tanto "saben" de la Biblia) afirman que «parecería que los principios del Jubileo nunca se aplicaron realmente».
Y al respecto aclaré que no es mi interés entrar en polémicas inútiles al respecto, sobre todo por cuanto soy perfectamente consciente, que más de un eventual lector de mis artículos, ni “en chiste” va a aceptar que “mis” conocimientos bíblicos puedan llegar a la "altura" intelectual de quienes realizan aquellas afirmaciones.
No obstante traté de aclarar algún aspecto sobre eso, refiriéndome al problema que se deriva del CAUTIVERIO DE BABILONIA, al cual denominé como un hecho que actuó a manera de “bisagra” en la historia del pueblo hebreo, ya que significó para ese grupo de seres humanos el entrar en contacto con otras civilizaciones durante por lo menos dos generaciones, lo que, evidentemente, constituyó para ellos un cambio realmente muy importante en la forma de analizar los distintos problemas de la vida.
Pero no obstante eso, de cualquier forma creo que deberíamos coincidir en que, sea como realmente pudo haber acontecido desde el punto de vista realmente "histórico", es decir, sea que se hubiesen aplicado —o no— dichas disposiciones, lo que debería ser verdaderamente fundamental para nosotros en este asunto de las deudas, es considerar que por algo tales "normas liberadoras" existen en el Levítico, es decir, nada más, y nada menos, que en uno de los libros de la “Sagrada” Biblia.
O sea que me parece muy poco "lógico" expresar, «no hay ningún indicio en la Biblia de que haya sido cumplida efectivamente» (El Libro del Pueblo de Dios) o bien «no parece que la ley del año jubilar fuera jamás observada» (Biblia de Jerusalén) para luego, simplemente con eso irse a dormir muy tranquilamente, SOBRE TODO POR CUANTO de la postura que se adopte con respecto a este tema surge nada más, y nada menos, que una gran parte de las respuestas que se pueden dar frente a las necesidades más elementales de la vida humana.
Por otra parte estoy plenamente convencido que, por lo menos en alguna oportunidad tales principios del JUBILEO BÍBLICO, fueron cumplidos.
Y para superar cualquier mala interpretación al respecto y, por considerarlo bastante ilustrativo, me permito transcribir algunas líneas de un texto bíblico.
"Entre la gente del pueblo y sus mujeres se levantó una gran protesta contra sus hermanos judíos. Había algunos que decían: «Tenemos que entregar en prenda a nuestros hijos y nuestras hijas para conseguir trigo con qué comer y vivir». Otros decían: «Tenemos que empeñar nuestros campos y nuestras viñas para obtener trigo en medio de la escasez». Y había otros que decían: «Hemos tenido que hipotecar nuestros campos y nuestras viñas para pagar el tributo al rey. Ahora bien, nuestra carne es como la carne de nuestros hermanos, nuestros hijos son como los de ellos. Sin embargo, nosotros tenemos que someter a esclavitud a nuestros hijos y nuestras hijas, y algunas de nuestras hijas ya han sido sometidas. Y no podemos hacer nada, PORQUE NUESTROS CAMPOS Y NUESTRAS VIÑAS PERTENECEN A OTROS». Yo sentí una gran indignación al oír su queja y esas palabras. Y después de haber deliberado conmigo mismo, dirigí un reproche a los notables y a los magistrados, diciéndoles: «Ustedes imponen una carga a sus hermanos». Luego con¬voqué contra ellos una gran asamblea y les dije: «Nosotros, en la medida de nuestros recursos, hemos comprado a nuestros hermanos judíos que habían sido vendidos a las naciones. ¡Y ahora son ustedes los que venden a sus hermanos, y ellos son vendidos a nosotros mismos!». Todos se quedaron callados, sin encontrar que responder. Yo seguí diciendo: «Lo que ustedes hacen no está bien. ¿No deberían vivir en el temor de nuestro Dios, para evitar el desprecio de los paganos, nuestros enemigos? También yo, mis hermanos y mi gente les hemos prestado dinero y trigo. Condonemos esa deuda. Devuélvanles hoy mismo sus campos, sus viñas, sus olivares y sus casas, y anulen la deuda de la plata, el trigo, el vino y el aceite que ustedes les prestaron». Ellos respondieron: «Restituiremos todo, sin reclamarles nada; haremos como tu dices». Entonces llamé a los sacerdotes e hice jurar a la gente que obrarían conforme a esta palabra. Luego sacudí el pliegue de mi manto y dije: «Así sacuda Dios fuera de su casa y de sus bienes, a todo aquel que no cumpla esta palabra; que así sea sacudido y deja¬do sin nada». Toda la Asamblea respondió: «¡Amén!» y alabó al Señor. El pueblo obró conforme a esta palabra" (Nem.5,1-13).
De dicho texto, en el cual he tratado de remarcar (en negrita, cursiva y subrayado) lo que me parece más importante con relación a este tema, pienso que podemos afirmar con bastante seguridad que, por lo menos “alguna” aplicación del principio de condonación de deudas y liberación de esclavos (cautivos por deudas) existió en la historia del pueblo hebreo.
Por otra parte creo que les resultaría suficiente al respecto, consultar con cualquier hebreo que conozcan y que tenga un mínimo de conocimientos bíblicos, quien sin duda alguna les asegurará que es así. Es más, les dirán que recién se dejó de aplicar con la destrucción del templo por los romanos ya que, al no poder abrirse las puertas del mismo (que era una señal que se hacía ineludiblemente como muestra del inicio del Jubileo) podría suceder que los esclavos nunca quedaran libres, cosa que era imposible según lo ordena la Ley (la Torá), razón por la cual lo que se suprimió a partir de entonces FUE LA ESCLAVITUD ENTRE LOS HEBREOS.
Es por esos elementos (y por otros muchos aspectos, que surgen del contexto de los distintos libros que forman la Biblia) que, en mi opinión, lo que allí se cita como el JUBILEO, es precisamente una muy clara muestra de lo que DIOS desea.
Por un lado, rechaza la situación de inseguridad que se deriva de la falta de tierra, ya que, insisto, quien no la tenía quedaba en una situación de inferioridad al depender de otros para su subsistencia, lo cual de una u otra manera significa también una esclavitud, una falta de libertad.
Pero por el otro repudia, y con mayor claridad aún, la explotación del hombre por el hombre, TENGA ÉSTA EL NOMBRE QUE TENGA.
Es decir que, si bien no cualquier deuda puede ser bíblicamente considerada como inmoral, sin duda lo son aquellas que sumergen al hombre en un estado de inseguridad tal, que le producen una dependencia constante de otros hombres.
Cordiales saludos
MARANA-THA
Si le interesan mis ideas puede visitar www.jesusescomunidad.com.ar
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Hola "Arco Iris"
Te agradezco tus palabras y el recuerdo. Yo también te recuerdo con afecto cada vez que veo a las "maravillas" de mis nietas.
Y tienes toda la razón del mundo en lo que dices.
Un cordial saludo
MARANA-THA
Mario
Hola Matio !cuanto tiempo sin verte"" te recuerdo con cariño simpre .
Espero que te encuentres lo mejor posible ,disfrutes de la vida y de tu familia
Otro mundo trendríamos si "el reparto de todos los bienes fuera mas equitativo "..pero somos muy burros ...comenzamos a saber vivir cuando nos vamos casi a morir
Un abrazo enorme
Miércoles, 30 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Universidad Pontificia Comillas
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Antonio Aradillas