Quienes vienen siguiendo la lectura de esta serie de artículos sobre el problema de las deudas, posiblemente habrán comenzado a comprender el enfoque con el cual interpreto que debe ser entendido esta grave dificultad, que aqueja a muchos seres humanos.
Les recuerdo que bíblicamente, todo este aspecto se encuentra "asentado" sobre la figura del famoso JUBILEO, el cual significaba que cada 50 años se recuperaba la tierra que había sido "vendida", y los esclavos quedaban libres.
Continuando entonces con este aspecto de los “esclavos”, les recuerdo que, si bien los de otros pueblos no gozaban de la misma situación que poseían los de raza hebrea que pudiesen encontrarse en ese estado en Israel, seguramente aquellos tampoco se encontraban sometidos a esa actitud por demás infamante, que tantas veces hemos podido observar en películas, o que imaginarnos a través de la lectura de cuentos y novelas referidos, por ejemplo, a la forma en como eran tratados los negros traído a América en los siglos XVI a XIX.
Y hago esta aclaración ya que inconscientemente es posible que se realice ese tipo de asociación de ideas sobre ambas situaciones, como si fuesen cuestiones reales.
El motivo por el cual afirmo que debemos reflexionar sobre tales casos como hechos completamente distintos es, no sólo el análisis de diversos datos históricos, sino también la existencia dentro de la Biblia de varios textos que nos autorizan a pensar de tal forma.
En efecto, por ejemplo, en el Antiguo Testamento podemos encontrar los siguientes textos, "Cuando un emigrante se establezca con ustedes en su país, no lo oprimirán. Será para ustedes como el indígena: lo amarás como a ti mismo porque emigrantes fueron ustedes en Egipto. Yo soy el Señor, su Dios" (Lv.19,33-34) "No oprimirás ni vejarás al emigrante, porque emigrantes fueron ustedes en Egipto" (Ex.22,20) "No vejarás al emigrante, conocen la suerte del emigrante, porque emigrantes fueron ustedes en Egipto" (Ex.23,9) conforme los cuales podemos asegurar que para la Ley Hebrea AÚN EL QUE NO ERA HEBREO (por lo menos dentro de la Palestina) debía ser respetado con un trato "humano".
Y por supuesto, como ya lo he mencionado, también hay otros en el Nuevo Testamento.
Deseo aclarar entonces que, mi concepción con respecto a la realidad de la verdadera vida de los esclavos de esa época, es que ésta se realizaba de forma bastante similar a lo que hoy conocemos como "relación de dependencia", es decir, el trabajo común y corriente que vemos hoy en día.
Obvio que, además, carecían de la libertad de trasladarse, podían ser “vendidos” y cosas por el estilo
Pero interpreto que en sus aspectos simplemente cotidianos, es decir en el común y corriente desarrollo normal de sus vidas diarias, sólo realizaban tareas rurales, de construcción o domésticas, tal cual como las que realiza hoy cualquier empleado, sin estar sujetos ni al hambre ni a los castigos como es posible que involuntariamente imaginemos.
Y esto lo sostengo ya que, si el propio Jesús se refiere a dicha situación, seguramente no era algo tan “inhumano y cargado de cadenas” como solemos interpretarlo nosotros, ya que, de haber sido algo así, en lugar de utilizar esa figura para "ejemplificar" sus enseñanzas, seguramente alguna palabra de rechazo habría salido de sus labios.
Y debemos recordar al respecto que el Señor Jesús emplea por lo menos en dos oportunidades la figura de ese tipo de servidumbre, que ahora por aquellas tenebrosas imágenes que tenemos gravadas en nuestro subconsciente nos resultan tan terribles, no sólo para mencionar «el esclavo no permanece para siempre en la casa; el hijo, en cambio, permanece para siempre» (Jn.8,35) sino nada menos que para indicar cual debería ser la mejor actuación del cristiano al expresar «el que quiera ser grande que se haga servidor de ustedes, y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo» (Mt.20,26-27).
Obviamente no puedo creer que el Cristo, quien sin duda fue un defensor absoluto de la dignidad y el respeto del ser humano, no sólo del "hermano" sino también del "enemigo" (el que no coincide con nosotros, obstaculiza nuestros deseos) cuando utilizó como figura o modelo para sus enseñanzas al esclavo, hubiese tenido en mente indicarnos que, para ser mejores, para ser el primero, deberíamos someternos a tales situaciones "tenebrosas", de látigos y cadenas.
Y no tengo duda alguna al respecto ya que, el someter a tal tipo de actitudes denigrantes al ser humano, habiendo éste sido creado a imagen y semejanza de Dios implicaría por elevación, que a través de ellas quien también queda alcanzado por la infamia es el PROPIO PADRE CELESTIAL.
Pensar que Jesús de Nazareth admitiría eso, resulta algo por demás inaudito y absurdo.
Seguramente existía también la figura del "asalariado", conforme podemos observar en el Levítico «Si tu hermano se queda en la miseria y se ve obligado a venderse a ti, no le impongas trabajo de esclavo. Él estará a tu servicio como asalariado o como huésped y trabajará para ti solamente hasta el año jubilar. Entonces quedará en libertad junto con sus hijos, volverá a su familia y regresará a la propiedad de sus padres» (25,39-41) pero difícilmente fuese esa la más usual de las maneras de vivir, por lo menos según surge de la mayoría de los libros con los cuales hemos aprendido sobre la historia de la antigüedad según los cuales, prácticamente todas las tareas estaban a cargo de esclavos.
Como dato anecdótico es interesante también advertir que, del citado párrafo del Levítico, podíamos tal vez inferir que hasta al propio HUÉSPED le correspondía trabajar para pagarse su sustento en esas épocas, lo cual sería ilustrativo para comprender las grandes dificultades que existían en aquellos años para obtener los recursos necesarios para vivir.
Dios mediante seguiré mañana.
Cordiales saludos
MARANA-THA
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Miércoles, 30 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
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Universidad Pontificia Comillas
Ediciones Khaf
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