Analizando el problema de las "deudas" he mencionado el JUBILEO bíblico, y debemos ver ahora en particular, la opinión de algunos “biblistas” referida a que ese sistema no se habría aplicado realmente en Palestina.
Como ya se los adelanté, creo que es ineludible pensar en un hecho al cual he calificado como de una "bisagra" en la historia hebrea, y que es el cautiverio en Babilonia.
Y para comprenderlo mejor, posiblemente sea conveniente repasar algo de los textos bíblicos, fundamentalmente los que se refieren al aspecto histórico.
La unificación de las doce tribus hebreas, que fuera lograda por el rey David, y consolidada más tarde por su hijo Salomón (de quien podemos decir "lleva a su cúspide al reino hebreo") en realidad dura bastante poco, ya que luego de su muerte se separan nuevamente, estableciéndose dos reinos independientes, el de "Israel", en el norte y el "Judá" en la parte sur (1Re.12,1 y sigts.).
El último recibe ese nombre, ya que prácticamente estaba formado por una sola de las tribus, la de Judá, mientras que al otro lo integraban las once tribus restantes.
Pero, la "pequeña diferencia” que presentaban, es que dentro del reino de Judá estaba nada menos que la ciudad de Jerusalén, con el templo que había edificado Salomón.
Por eso, además de la "desmembración política", se genera también un relativo "divorcio religioso", ya que para el pueblo hebreo sólo se podía rendir culto a Jahvé en ese templo.
Por supuesto que, a raíz de la vinculación entre lo religioso y lo político que existía en aquellas épocas, el reino del norte (Israel) comenzó a realizar sus prácticas cúlticas fuera de Jerusalén, y establece también otra capital en Samaria, y otro templo en el monte Garizim, hechos que constituyeron algunas de las razones que ahondaron el conflicto entre ellos, y también del recelo (u odio) entre judíos y samaritanos del que varias veces se habla en los Evangelios.
Ambos reinos se mantienen así durante muchos años hasta que el de Israel (el del Norte) es derrotado por los asirios (año 722 a.C.) lo que habría motivado que toda la población fuese deportada de la Palestina (2Re.17,6) siendo reemplazado por personas de otras tierras (2Re.17,24).
Según se suele afirmar, ese hecho significó la "desaparición histórica" de once de las tribus hebreas (las que habían formado el reino de Israel) lo que es considerado muchas veces como uno de los "misterios" del mundo, por lo cual únicamente se habría mantenido la de Judá.
Ésa es —precisamente— la causa por la que actualmente siempre se habla de los "judíos", en lugar de mencionar a los "hebreos".
En realidad es bastante difícil que las cosas sucediesen "tan así", ya que es probable que ante el avance de los asirios, grupos de las distintas tribus se refugiaron en el sector del sur, por lo cual quienes actualmente residen en Israel (y en todas las comunidades del mundo) son personas que provienen de las famosas doce tribus originales (un evidente ejemplo de eso es el caso de San Pablo).
No obstante, y dado que a los fines del tema que estoy enfocando, eso no es importante, les aclaro que se los menciono sólo como un dato de tipo anecdótico.
Volviendo al tema en cuestión, sabemos que unos años después de la caída del reino del norte (hacia el 587 a.C.) el reino de Judá también es derrotado por Nabucodonosor, quien dispuso el trasladado a la metrópoli dominante —la ciudad de Babilonia— de un grupo de sus habitantes pero «dejó una parte de la gente pobre del país como viñadores y cultivadores», según se expresa textualmente en la Biblia (2Re.25,12).
Conocemos incluso por otros textos bíblicos, que parte de las tierras del reino del norte (Israel) pasaron a ser ocupadas por pueblos "importados", quienes con el tiempo llegan hasta a asumir como propia la religión judía (2 Re.17,24-41).
Y también que, durante las guerras que mantenían los hebreos, personas pertenecientes a otros grupos se "infiltran" dentro del territorio de Palestina (2Re.16,6).
Es decir, que durante todo ese período convulsionado de la “Historia Sagrada", pasaron a establecerse en la zona un conglomerado de individuos de diferente extracción o raíz étnica, que ocuparon parte de las tierras que no poseían ya los israelitas que había quedado allí.
Ese hecho lo podemos asegurar, ya que seguramente no sólo quedaron los "pobres", como indica ese texto antes mencionado, dado que en otro texto (Jer.4.7) se menciona que «el rey de Babilonia había nombrado a Godolías, hijo de Alicás, gobernador del país, y le había encomendado a los hombres, las mujeres y los niños y a la gente pobre del país que no había sido deportada a Babilonia» con lo cual cabe asegurar que esa tierra no quedó "despoblada", como alguna vez se lo interpretó, sino que, por el contrario, junto con los israelitas que quedaron pasaron a habitarla personas distintas a las que lo habían hecho antes (los hebreos).
Por supuesto que los que habían arribado a esa zona traían una historia, cultura y hasta religión diferente a la que hasta ese momento había existido allí.
Va de suyo entonces que, cuando 70 años después de la deportación a Babilonia, muchos hebreos (o "judíos") obviamente descendientes de los que habían sido trasladados originalmente a Babilonia, regresaron a la Palestina, difícilmente pudiesen reclamar la aplicación de las citadas normas del Jubileo ya que, quienes ocupaban las tierras concedidas por el Rey de Babilonia no aceptarían tal situación.
Incluso no hay que olvidar que no regresan todos, y que al hacerlo en realidad sólo ocupan una pequeña zona que rodeaba a la ciudad de Jerusalén, quedando el resto en poder de los nuevos "habitantes".
Resulta entonces evidente, que la aplicación a ultranza de los principios del Jubileo establecido en el Levítico, según el cual la tierra retornaba a la familia (Lev.25,8-16) aparecería en esos momentos como algo "complicado" en extremo.
Y para no extender tanto este post, Dios mediante seguiremos con el tema mañana.
Cordiales saludos
MARANA-THA
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Miércoles, 30 de mayo
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