La 'locura' del vivir compartiendo

Las deudas, la justicia y la Biblia (1)

02.06.10 | 07:43. Archivado en deudas y Biblia
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Uno de los temas que más preocupaciones suele ocasionar a la mayoría de los seres humanos, es el relacionado a las múltiples deudas monetarias que normalmente uno contrae durante su vida.
Incluso, el sistema socio—económico en el cual estamos inmersos fomenta esta situación hasta límites casi inimaginables, dado que su "motor" está basado en el consumo de los distintos productos que se ofrecen en el mercado.

Para lograr la aceptación masiva de los mencionados elementos, éstos son actualmente presentados, no sólo como símbolos de confort o bienestar, sino también como aspectos “imprescindibles” para la vida, por lo cual la mayoría de los seres humanos estamos procurando permanentemente encontrar la forma de obtenerlos.
Para comprobar eso, basta con detenerse algunos minutos frente a la pantalla del televisor, y reflexionar sobre lo expuesto.

En el ámbito de los distintos países sucede algo similar, ya que vemos como constantemente, todos han asumido una casi enloquecida carrera para obtener mayores y mejores elementos que —propaganda mediante— son considerados como los que “producen la felicidad”.

En efecto, se ha generado una especie de "ranking" que todos manejamos como si fuese absolutamente cierto y correcto, en el cual se habla sin pudor alguno de «países del primer mundo, países en desarrollo o países subdesarrollados», etc., el cual está dado exclusivamente en función a la posesión de ciertos elementos técnicos, sin que los mismos guarden una adecuada relación con lo cultural o espiritual.

Esto es así, ya que en los lugares del planeta que todos aceptamos como “ubicados a la cabeza” de dicho esquema o “ranking”, se producen simultáneamente, por ejemplo, grandes índices de consumo de droga, prostitución infantil, violencia juvenil o familiar, etc., los cuales son tomados como algo aparentemente "sin problema", como si fuesen "simples aspectos menores o secundarios" dentro del esquema de vida que se nos suele mostrar como "único e ineludible", por lo menos, según lo menciona la publicidad que constantemente consumimos.

Incluso, en este campo de lo internacional, parecería que lo óptimo consiste en lograr que los países se endeuden cada vez más, lo cual, obviamente, genera simultáneamente una mayor dependencia de quienes estamos lejos del "primer mundo", en favor de los que detentan ese “privilegio” (¿lo será realmente?).

Tal estado de cosas produce en el ámbito de "los pobres seres humanos" que tratamos de subsistir en esta nueva "jungla de la economía de mercado", una serie de problemas dignos de tener en cuenta, algunos de los cuales son los siguientes:

a) En primer lugar, todo es presentado como si quien no logra obtener esos elementos hubiese "perdido" el tren de la vida. No interesan realmente los conocimientos que esa persona tiene. Menos aún cuál es su forma de actuar, si educa correctamente a su familia, si es solidario con su prójimo, etc.
La circunstancia de ser, o no, «valioso» humanamente hablando ha pasado a la historia, no interesa para nada.

Por el contrario, parece como si lo único que importara es poseer "tales o cuales cosas", las tarjetas de crédito con que cuenta, si ha podido viajar a determinados lugares de moda para pasar sus vacaciones, etc., puesto que si no ha podido ubicarse dentro del "selecto" núcleo que las tiene y lo ha logrado, pasa a ser poco menos que "nada", un mero número, un simple "consumidor".

Frente a tal realidad, debemos analizar un segundo aspecto.

b) Salvo las raras excepciones de aquellos que poseen una gran capacidad económica, la inmensa mayoría de los hombres y mujeres suelen —desde el punto de vista económico— comprometer muy seriamente su futuro mediante la adquisición de los elementos que nuestra sociedad considera como “indispensables para ser feliz”, ya que los obtiene contrayendo deudas cuya amortización (pago de cuotas mensuales) hace que, normalmente, se "esfume" un muy alto porcentaje de los ingresos monetarios del grupo familiar.

c) Finalmente debemos comprender que esta situación —que, insisto, nuestra “civilización” suele plantear como ineludible— suele producir serios trastornos desde el punto de vista de la salud, ya que son causa de dos tipos de "angustias".
Inicialmente, el hecho de no contar con dichos elementos nos hace sentir en desventaja con respecto a nuestros vecinos o familiares que los tienen.
Luego, cuando después de realizar una serie de cálculos decidimos “arriesgarnos ” y adquirirlos, si bien superamos el primer aspecto de esa contrariedad, nos suelen causar ahora un nuevo conflicto, derivado de la aún más seria angustia que es la del "vencimiento" (pagar la cuota).

Este esquema de vida que se "nos impone" por la fuerza de la propaganda, la indicación subliminal —y no tanto— referida a que "para ser feliz", es necesario poseer todos esos elementos, lisa y llanamente nos ha ido condicionando en una situación de dependencia a la cual no dudo en calificar como uno de los puntales de la esclavitud de la civilización actual.

Sobre otra de las "pata" de esta nueva servidumbre ya he escrito en el post anterior, al referirme a la “desocupación” o paro.
El que un padre de familia desempleado sepa que detrás de él hay una larga fila de aspirantes a ocupar el puesto que está solicitando, hace que no pueda actuar con real libertad, pues únicamente puede aceptar las condiciones que le ofrecen, o verá mendigar y, peor aún, pasar hambre a sus hijos.

Y cuando hablo de ESCLAVITUD deben comprender que no es la tradicional, a la que asociamos mentalmente con cadenas y látigos, sino algo mucho más sutil, y por consiguiente preocupante que aquella, ya que normalmente no se advierte que SOMOS ESCLAVOS.

Pero, si nos detenemos a meditar por unos instantes sobre lo que estoy mencionando, creo que posiblemente se comprenderá que existe un condicionamiento socio—económico que, cada vez más, priva de libertad al ser humano.

Mañana trataré de ver si podemos encontrar algo en la Biblia sobre estas situaciones de las deudas.

Cordiales saludos
MARANA-THA

Si le interesan mis ideas puede visitar www.jesusescomunidad.com.ar

2 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Mario Bruzzone [Blogger] 03.06.10 | 12:40

    Amigo Julius, ante todo te agradezco tu comentario, pero te diré, que ne parece que ese uso de lo absolutamente superfluo, en desmedro de lo necesario, es la única forma que tienen quienes no tienen nada para poder sentirse "parecidos" a los que poseen muchos bienes.
    No lo justifico. Simplemente lo comprendo.
    Por eso yo sostengo que todos deberíamos poner nuestras vivencias Y BIENES en común para que no existan esas tremendas diferencias que yo constituyen la regla de la sociedad en la que vivimos.
    Y, sinceramente lo digo, me escandaliza tremendamente que los que llamo "referentes religiosos de la actualidad" (curas, monjas, pastores, etc., etc.) no se avengan a pensar en la posibilidad de organizar ese sistema de vida comunitario.
    Nuevamente gracias.
    Cordiales saludos
    MARANA-THA

  • Comentario por JULIUS 02.06.10 | 21:43

    A mí siempre me ha impresionado ver las casitas de cartón con una parabólica (casi más grande que la casa) en el techo, o ver a niñas de 15 años trabajar 12 horas en el campo para después gastarse todo el salario en ropa (cada vez que hay baile en el pueblo, tienen que llevar un vestido diferente), o escuchar a jóvenes decir que no han desayunado porque no había comida en casa y sin embargo llevan su buen celular.....¡¡¡En fin!!

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