Continuando el desarrollo del tema sobre la vida del Señor Jesús, a través del cual deseo exponer mi pensamiento, en el sentido de que considero que la misma fue algo "bastante más normal" a como normalmente se la interpreta (enfoque que me formé a través de la lectura de los textos bíblicos) creo conveniente aclarar un poco esa idea.
Es necesario alertarlos que de forma alguna deseo que ustedes piensen que, al afirmar que la vida de Jesús en realidad fue "algo común", me he estado refiriendo a que pueda haber sido simplemente intranscendente, como la que llevamos la inmensa mayoría de los seres humanos, sino que, con esa expresión intento transmitirles que —al menos para mi— durante el desarrollo de su vida NORMALMENTE sólo contaba con similares elementos a los que tenemos actualmente nosotros.
No obstante ello, y según ya lo he indicado alguna vez, estoy convencido de que con su accionar Jesús de Nazareth realizó el cambio más espectacular de la historia de la humanidad, ya que planteó una idea del ETERNO como esencialmente AMOR (absolutamente desconocida hasta ese entonces) cuyo reconocimiento nosotros debemos exteriorizarlo en un compromiso activo con la TOTALIDAD DE LOS SERES HUMANOS (y no en forma limitada a un sólo grupo o pueblo) y además, que tal accionar debemos realizarlo fundamentalmente con aquellos que se encuentran más cerca (prójimo o próximo) a cada uno de nosotros.
Hecha esa aclaración, y para poder explicar mejor mi punto de vista, estimo que posiblemente resulte interesante detenernos un poco a pensar, en la razón que puede haber motivado una concepción sobre su vida como algo "demasiado fuera de lo común".
En ese sentido, no cabe duda alguna de que existen varios pasajes en el Evangelio que nos dan esa impresión actualmente bastante generalizada, con respecto a que su vida debe haber sido algo “significativamente distinta a una vida común".
Uno de ellos es, por ejemplo, el que surge del siguiente pasaje:
"Mientras estaba en Jerusalén, durante la fiesta de Pascua, muchos creyeron en su nombre al ver los signos que realizaba. Pero Jesús no se fiaba de ellos porque los conocía a todos y no necesitaba que lo informaran acerca de nadie; él sabía lo que hay en el interior del hombre". (Jn.2,23-25)
Obviamente ese texto parece demostrar un conocimiento muy por encima del que podemos tener cualquiera de nosotros, ya que indica algo así, como que permanentemente hubiese podido tener presente los pensamientos de la totalidad de los demás seres humanos, por lo menos de aquellos que estaban cerca suyo, o de quienes se relacionaban con él.
Similar enfoque de un saber prodigioso es posible encontrarlo también en los pasajes del Cap. 1 versículos 43 a 51 (le habría relatado a Natanael que lo había visto bajo la higuera) y Cap. 8 versículos 1 a 11 (referido a la mujer adúltera y lo que Jesús escribe en al tierra para evitar que la apedreen) siempre dentro del Evangelio de Juan, los que no transcribo para no extender tanto este post.
En ellos podemos comprobar, que nuevamente se señala algo así como si Jesús hubiese tenido una visión realmente extraordinaria, tanto con respecto al nuevo discípulo como al grupo de eventuales ejecutores de la adúltera, lo cual supera por completo cualquier posibilidad de conocimiento a la que podemos aspirar nosotros.
Ahora bien, si recordamos lo que les explicaba ayer, en el sentido de que el Evangelio de Juan fue redactado para "probar" que Jesús era el Mesías, realmente no debe sorprendernos encontrar cuestiones como las relatadas en esos párrafos, los que no coinciden mucho que digamos con otras expresiones de los Evangelios (sobre todo de los sinópticos) que lo muestran con un conocimiento mucho más humano en realidad.
Menos aún debe sorprendernos, encontrar en la Biblia textos que verdaderamente no implican una verdad absoluta, ya que debemos recordar que los Libros que la componen sólo fueron "inspirados" por Dios, pero de forma alguna fueron escritos por Él, y menos que menos intervino "personalmente" en las distintas traducciones con las que nos manejamos nosotros, por lo cual, con paciencia y humildad debemos aprender a aceptar que encontraremos allí más de un "error" (o si ustedes prefieren, por lo menos exageraciones) sin que tal aspecto signifique desmerecer el sentido pleno y profundo del mensaje que encierra.
Y como el tema es interesante y no deseo extenderme tanto, suspendo aquí la explicación de mis ideas, y Dios mediante finalizaré mañana.
Cordiales saludos
MARANA-THA
Si le interesan mis ideas puede visitar www.jesusescomunidad.com.ar
Miércoles, 30 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Universidad Pontificia Comillas
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Antonio Aradillas