La 'locura' del vivir compartiendo

El Evangelio y la “riqueza” (6)

13.05.10 | 08:37. Archivado en condena a la "riqueza"
  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido

Conforme lo expresado ayer, voy a exponer algo con respecto a los bienes materiales que poseemos los laicos, ya que —según lo adelanté— estoy convencido que en este aspecto de la "riqueza" el error no es patrimonio exclusivo de los sacerdotes y miembros consagrados de mi Iglesia (y de otras Iglesias cristianas) sino de todos los cristianos en general, entre los cuales, por supuesto, me incluyo personalmente.

Si bien ya algo dije, creo conveniente hacer una reflexión un poco más detallada sobre el particular.
Para ello deseo recordarles lo indicado antes, en el sentido de que la condición de "rico y pobre" está dada por la necesidad del otro, más que por las dimensiones de nuestros propios bienes.

Hace algunos años, cuando me vine a vivir al pequeño pueblo en el que habito, escuché un comentario de labios de una persona a la que se le había encomendado realizar unas tareas de pintura en una casa, que alquilé con la condición de que la dejaran un poco mejor que como estaba (circunstancia que él no sabía, y pensaba que era de mi propiedad) quien le explicaba a uno de sus amigos que «estaba trabajando en casa de ricos».

En ese momento me pareció realmente risueña tal afirmación, ya que estaba seguro que yo, de “rico” no tenía nada, y menos que menos en aquel momento, puesto que me encontraba afrontando muy serias dificultades económicas derivadas del inicio de mi profesión en un lugar donde era absolutamente desconocido, por lo cual mi subsistencia dependía de un sueldo que, dicho sea de paso era bastante magro (aunque, gracias a Dios, no tanto como los actuales).
Y quiero aclarar que ese buen hombre no integraba el grupo de personas que solemos designar como "carenciados" ó "carecientes", sino que era un trabajador común y corriente, que simplemente vivía de su jornal.

Recuerdo perfectamente que en ese entonces mi pensamiento fue: «pobre hombre, si conociese mi verdadera situación económica no habría dicho tal cosa».
Sin embargo, esa expresión que es usual escuchar en boca de los trabajadores rurales cuando hablan de los propietarios de campos, quedó “grabada en mi mente”, y en distintas oportunidades he vuelto a reflexionar sobre ese hecho.

Con el correr de los años he podido comprender el punto de vista de ese señor, ya que los elementos que yo tenía (y él no) y que para mí constituían sólo los bienes materiales "imprescindibles" para vivir, para él, en cambio, eran un signo de “opulencia”.

Alguien podrá decirme que lo que existió es un mero error en la concepción de aquel buen hombre, y que en verdad nadie —objetivamente hablando— me consideraba (ni me considera) “rico”, lo cual tal vez sea perfectamente "atendible" y valedero si nos manejamos en términos sencillamente humanos.

Pero el problema es que —como ustedes habrán comprendido— yo siempre procuro “ubicar” los acontecimientos de la vida conforme lo que se relata en la Biblia, en ese sentido, entre los muchos textos que se refieren de forma "preocupante" al aspecto de los bienes materiales, hay uno que me lleva a repensar bastante todo este tema, ya que, aparentemente no sólo los MUY RICOS (o multimillonarios) serían quienes están dificultados para encontrar el camino hacia Dios, sino prácticamente todos los que poseemos bienes materiales.

Para mí, ese concepto surge del Evangelio de Lucas, en el pasaje que —arriesgándome a cansarlos— transcribo una vez más y expresa:

"Un hombre importante le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la Vida Eterna?» Jesús le dijo: «¿Por qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno. Tú conoces los mandamientos: No cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre» El hombre le respondió: «Todo esto lo he cumplido desde mi juventud» Al oírlo, Jesús le dijo: «Una cosa te falta todavía: vende todo lo que tienes y distribúyelo entre los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo. Después ven y sígueme» Al oír estas palabras, el hombre se entristeció porque era muy rico. Viéndolo así, Jesús dijo: «¡Qué difícil será para los ricos entrar en el Reino de Dios! Sí, es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de Dios» Los que escuchaban dijeron: «Pero entonces: ¿quién podrá salvarse?» Jesús respondió: «Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios»" (Lc.18,18-27).

La concepción “preocupante” que he expuesto, surge del interrogante que le fue planteado a Jesús por quienes lo escuchaban en ese momento, ya que expresaron: «Pero entonces: ¿quién podrá salvarse?» lo cual implica —obviamente— que habían entendido que las palabras del Señor involucraban a un enorme conjunto de personas (prácticamente a todos) y no, simplemente, a aquellos a quienes nosotros podemos considerar normalmente como "objetivamente ricos" (o sea, los que serían “multimillonarios”).

Siendo así, si el concepto de "riqueza" no está dado por una simple ecuación numérica de cuantos bienes disponemos particularmente, creo que se hace ineludible que TODOS nos detengamos a pensar bastante sobre esa cuestión.

En efecto; no me parece que debamos simplemente rechazar la eventual "riqueza" de la Iglesia (como estructura) o de sus sacerdotes y miembros consagrados, y escudarnos en que, "si allí existen tantos bienes, sin duda yo puedo tener válidamente los que puedo adquirir", sino asumir los textos evangélicos en forma personal, y meditar sobre lo que nos está planteando allí Jesús.

Tampoco me parece valedero quedarnos con la última frase del Señor, referida a que «lo que es imposible para los hombres es posible para Dios» ya que, honestamente, semejante actitud me parece por demás riesgosa dentro del camino de la salvación.

Sin duda podrá ser aceptable para quienes no conocen o han sido "mal educados" sobre esta cuestión.
Pero me parece que a esta altura de los acontecimientos, no es correcto sostenerlo como alternativa legítima para pretender justificar esta enorme estructura de injusticias en la cual se ha convertido nuestra civilización.

Dios mediante, mañana continuaré con la explicación de este “espinoso” tema.

Cordiales saludos
MARANA-THA

Si le interesan mis libros puede visitar www.jesusescomunidad.com.ar


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios

Aún no hay Comentarios para este post...

    Miércoles, 30 de mayo

    BUSCAR

    Editado por

    Los mejores videos

    Síguenos

    Los más recientes

    Hemeroteca

    Diciembre 2011
    LMXJVSD
    <<  <   >  >>
       1234
    567891011
    12131415161718
    19202122232425
    262728293031 

    Sindicación