Haciendo un breve resumen de lo dicho hasta aquí, les recuerdo mi opinión en el sentido de interpretar, que la idea que Jesús nos transmitió con respecto a los bienes materiales es bastante más “preocupante” que como se nos la suele presentar normalmente.
Y para explicarlo cité textos del Evangelio de gran "DUREZA" sobre el particular (uno de los cuales reiteraré hoy) y comencé a analizar la actitud que tenemos la mayoría de los cristianos referido a la posesión (en realidad, propiedad y/o uso exclusivo) de los bienes materiales, la cual a mi entender también es “incorrecta”
Y así, por ejemplo, había comenzado a plantear algunos aspectos que hacen a los bienes de mi propia Iglesia (Católica) tanto aquellos que le correspondan institucionalmente hablando, como los que poseemos sus integrantes.
Así he expresado que —en mi opinión, y que sin duda es compartida por muchas personas— el tener bienes materiales “costosos” no es la mejor imagen que puede encontrarse para predicar el Evangelio.
En efecto; no creo que el éxito económico sea un signo de "bondad" cristiana. Por el contrario, entiendo que significa exactamente lo contrario.
Para aclarar el aspecto de los elementos con valor económico, expresé que estimo sería correcto poseer sólo aquellos que son imprescindibles para la vida, es decir, los “elementales” de uso y consumo, y no cualquier otro que pueda significar ostentación o capital.
Incluso pienso que, ni siquiera la “explicación” referida al valor "artístico" de alguno de ellos, sirve como justificación valedera para poseerlos, por lo cual preferiría que no perteneciesen a mi Iglesia.
También quiero dejar en claro, que mi opinión sobre este tema va más allá de lo simplemente formal, ya que, por ejemplo, pienso que no basta hacer un "voto de pobreza" para pensar que se ha cumplido con las exigencias del Evangelio.
En efecto; muchas veces se expresa que no se posee “personalmente” bienes. Pero en cambio, no se dice que quienes lo afirman cuentan con una seguridad económica muy superior a la que poseemos cualquiera de los "mortales comunes y corrientes", ya que, por lo menos “generalmente”, quienes formulan dichos votos de hecho saben, que la mayoría de las contingencias económicas de la vida les serán solucionadas sin tener que ocuparse individualmente de resolverlas, ya que esa función ("pequeña", o no tan "elevada") queda a cargo de los laicos.
Inclusive creo conveniente recordar aquí, algo que redacté hace tiempo, y que incluso incorporé en uno de mis libros, con relación a lo que escuché cuando joven, relacionado a una de las tres “B” (barriga, bolsillo y bragueta) que eran, según se decía a veces, «los únicos problemas que teníamos los laicos» (los cristianos de "segunda") con lo cual se pretendía dar a entender, que los “problemas” de quienes lo decían (los de “primera”, los que llamo referentes religiosos de la actualidad, curas, monjas, obispos, etc.) eran muy “superiores” a los nuestros.
«Si nos referimos a la segunda "b" (BOLSILLO) normalmente todos los laicos asumimos en nuestra vida esos problemas "menores" con sacrificios bastante considerables, mientras podemos observar que, en muchas oportunidades, quienes afirman estar por encima de esas "minucias" reclaman, "únicamente" tener una casa, comida y un poco de dinero para gastos.
Yo hace mucho que vengo sosteniendo, ante cualquiera que quiera escucharme, que no tendría dificultad alguna en entregar A QUIEN SEA, todos mis bienes (que dicho sea de paso no son tantos) y el resultado de mi trabajo, a cambio de una seguridad semejante.» (“Por qué mataron a Jesús” – pag. 138
Por otra parte quiero aclarar, que mediando o no "voto de pobreza", estoy convencido que quienquiera afirme haber oído en forma “especial” el llamado de Jesús, y optó por seguirlo, (los sacerdotes y miembros “consagrados” de mi Iglesia, y de cualquier otra Iglesia cristiana) sólo deberían poseer aquellos bienes que resulten elementales para la vida (los mínimos, de uso y consumo) y no cualquier otro tipo de bien.
En efecto, no puede desconocerse el texto del Evangelio que dice:
"Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la Vida Eterna?» Jesús le dijo: «¿Por qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno. Tú conoces los mandamientos: No cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre» El hombre le respondió: «Todo esto lo he cumplido desde mi juventud» Al oírlo, Jesús le dijo: «Una cosa te falta todavía: vende todo lo que tienes y distribúyelo entre los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo. Después ven y sígueme» Al oír estas palabras, el hombre se entristeció porque era muy rico. Viéndolo así, Jesús dijo: «¡Qué difícil será para los ricos entrar en el Reino de Dios! Sí, es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de Dios» Los que escuchaban dijeron: «Pero entonces: ¿quién podrá salvarse?» Jesús respondió: «Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios»" (Lc.18,18-27).
De acuerdo a ese texto, es obvio que no existen muchas opciones al respecto, y si realmente se afirma ESCUCHAR Y SEGUIR ese “llamado especial” del Señor Jesús, me parece que no quedan demasiados resquicios para justificar la posesión (insisto, uso exclusivo) de bienes materiales (salvo, reitero, los elementales para la subsistencia) aún cuando se afirme no estar obligados por voto alguno, ya que el texto es sumamente claro al decir «vende .. distribúyelo .. y después ven y sígueme».
Y obviamente menos justificable aún, sería el TENER ELEMENTOS OBTENIDOS de ese "seguir" al Cristo (es decir, haberlos repartido “antes” de seguirlo y “POSTERIORMENTE” obtener otras cosas materiales) ya que tal actitud, NI CON LA MEJOR BUENA VOLUNTAD, ni con la más retorcida interpretación del Evangelio que nos atrevamos a realizar podríamos llegar a admitir que es lo que se desprende de él.
De cualquier forma no vayan a creer, que mi intención es simplemente "dar palos" a los sacerdotes y otros miembros consagrados de mi Iglesia (aún cuando obviamente lo hago, ya que —lamentablemente— estoy convencido que “tengo que darlos", dada la incidencia que tal situación tiene, produciendo una clara complicación en la propagación del Evangelio) ya que, para mi, la cuestión es generalizada para TODOS LOS CRISTIANOS, razón por lo cual en el próximo post me referiré también a los bienes de los laicos.
Cordiales saludos
MARANA-THA
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Miércoles, 30 de mayo
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