La 'locura' del vivir compartiendo

El Evangelio y la “riqueza” (introducción)

07.05.10 | 09:02. Archivado en condena a la "riqueza"
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En los últimos post expliqué mi idea, referida a que el motivo de la escasa aceptación que ha tenido el Evangelio, situación a la que suelo llamar el “fracaso” (entre comillas) de Jesús, es algo similar a una “moneda”, la cual, por supuesto, como cualquier otra presenta dos caras que son: por un lado, un apego —para mi inexplicable— a ciertos textos del Antiguo Testamento, y que son los que “adjudican” a Dios el haber dado poder y riquezas a un grupo humano minoritario (monarquías—templo) en detrimento del otro ampliamente mayoritario (pueblo común) y, por el otro, la evidente dicotomía que existe entre lo que afirmamos los cristianos (que todos los seres humanos somos hermanos y que hay que amar al prójimo) y lo que hacemos realmente (autoritarismo, aprovecharnos de las necesidades del otro, etc.).

Y si bien ya efectué algunos comentarios, poniendo en evidencia que muchas cosas que se mencionan en el Antiguo Testamento no pueden ser adjudicadas a Dios (a ese Padre Bueno del que nos habló Jesús, es decir, al único y verdadero Dios) como, por ejemplo, los post que coloqué como segundo tema de este blog, con el título “Bienes terrenales: laicos y curas - ¿cuál es la diferencia?”, escritos con los cuales estoy absolutamente convencido de haber probado —y más allá de toda duda— que no fue Dios quien estableció la diferencia entre el grupo de los levitas (del cual surge el grupo sacerdotal) del resto del pueblo hebreo, y pese a eso, y aún considerado que tal explicación debería ser más que suficiente al respecto, procuraré aclarar un poco más el asunto.

Y lo haré a modo de “presentación” de lo que luego explicaré, en el sentido de que mi postura con respecto a lo que considero que una de las dos mayores aberraciones que existe en la actitud de los cristianos (el de la posesión, o uso exclusivo de los bienes materiales) de forma alguna es algo que constituye una cuestión censurable únicamente en aquellos a los que llamo los “referentes religiosos de la actualidad” (curas, obispos, monjas, pastores, etc.) sino que es un problema que abarca a todos los cristianos por igual.

Es decir; que si bien es obvio que estimo completamente reprochable la actitud que mantienen ellos en tal sentido, debo explicarles que no considero que sea un problema sólo de ellos, sino que todos los cristianos por igual (entre los cuales, evidentemente me incluyo) debemos considerarnos “alcanzados” por idéntico “problema”.

Sin embargo, antes de ingresar en la explicación de ese tema, tengo interés en aclarar algo más sobre lo que he mencionado antes como ese apego inexplicable a ciertos textos del Antiguo Testamento, ya que es de allí de donde surgen esas actitudes de “autoritarismo” y “afición a los bienes materiales”, que han “complicado” tanto la difusión del Evangelio.
Y para hacerlo mencionaré lo siguiente.

Sinceramente, no creo que pueda existir nadie (salvo, tal vez, algunos hebreos “bien ortodoxos”, y uno que otro cristiano que no se hubiese detenido a analizar con seriedad los textos bíblicos) que sostenga que lo que se menciona en ellos sobre el origen de lo que llamaríamos la liturgia de la antigüedad (sacrificios de animales, etc.) pueda haber sido efectuado tal cual se lo menciona allí.

Y afirmo eso, ya que es obvio que si aceptamos que durante el peregrinaje por el desierto efectuado antes de ingresar a “la tierra prometida”, el pueblo hebreo no tenía ni siquiera para comer (motivo por el cual recibieron el famoso maná para poder subsistir) es evidente que no tenían animales para alimentarse, razón por la cual me parece completamente irrazonable asumir que pudiesen efectuar tantos “sacrificios de animales” como los que se menciona que debían hacer “por orden de Yawhew”, por lo que resulta completamente ilógico pensar que ESO (es decir, esa indicación de los sacrificios que debían tributar) PUDO OCURRIR TAL CUAL COMO LO RELATA LA BIBLIA.

Y debo aclararles al respecto, que absolutamente todos los comentarios de biblistas, exegetas, profesores de teología, etc. (obviamente “modernos”) que he podido leer, al igual que todos los “referentes religiosos” de la actualidad con los cuales conversé sobre esa cuestión, coinciden plenamente con mi opinión al respecto.

Y siendo así, no entiendo porqué motivo se sigue insistiendo en sostener, como algo atribuible a Dios (insisto, el único y verdadero Dios, el Buen Padre celestial del cual habló Jesús) la “estructura tempo—piramidal de poder y economía” que se estructuró siglos más tarde en derredor del templo.

Es decir, que si es aceptado por todos (o al menos una inmensa mayoría) que LO QUE HACE A LA ESTRUCTURA DEL TEMPLO Y LOS SACRIFICIOS (la Tienda del Encuentro y los ritos “anexos” a la misma) no pudieron ser realizados durante el peregrinaje por el desierto, y que es imposible adjudicarle a Dios —insisto, al único y verdadero Dios, al Padre Celestial— semejante cosa, no alcanzo a comprender cuál es el motivo por el que se asegura que la separación de la tribu de Leví, y la consiguiente selección de un grupo más especial aún (los “sacerdotes”) la pudo realizar Dios.

Pero les aclaro que no es ése el “verdadero problema” que existe, sino que lo más grave de todo el asunto es que se simultáneamente se considere que sea atribuible a Él, el haberles dado el privilegio de vivir “de arriba”, del aporte de la enorme mayoría del resto del pueblo hebreo (de las once tribus restantes, de los “hebreos de segunda”, tal cual como hoy los laicos somos los “cristianos de segunda”).

Es decir; que si es IMPOSIBLE que Dios hubiese “ordenado” rendirle culto con esa serie de “sacrificios” ¿por qué se considera que realizó esa “separación” de los levitas —y entre éstos a los “sacerdotes”— para que se “encarguen” de realizarlos, otorgándoles ADEMÁS el privilegio de recibir bienes por semejante “tarea”?
Sinceramente me parece que ése es un tema que debería ser “analizado”, y “explicado”, con mucha mayor seriedad que la que se le otorga actualmente.

Dios mediante, mañana iniciaré la explicación sobre el uso de los bienes, ya que creo que resultará útil para comprender mi postura, con relación a que la esencia del Evangelio radica en la vida comunitaria que practicaba Jesús (compartir vivencias y bienes).

Cordiales saludos
MARANA-THA

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