Como mencioné ayer, finalizaré mi explicación con respecto a ese aspecto, al que considero muy importante, ya que forma parte fundamental de “una de las caras de la moneda” que —al menos en mi interpretación— constituye la causa primordial de lo que (para tratar de llamar vuestra atención) denominé como el “fracaso” de Jesús (el escaso “éxito” que ha tenido el cristianismo a lo largo de estos 2.000 años).
Y, si hubiese alguien que tiene alguna duda sobre esa cuestión, es decir sobre la necesidad de desprenderse por completo de los bienes materiales para seguir “con mayor cercanía” a Jesús, tal cual como aseguran hacerlo los que yo llamo “referentes religiosos” de la actualidad, en especial los sacerdotes, les recomiendo encarecidamente que lean el Capítulo 12 del Evangelio de Lucas, versículos 16 a 48 los que, como comprenderán, no trascribiré íntegramente ya que constituyen un texto muy extenso, y por eso únicamente me permito hacerlo con dos breves pasajes:
«Vendan sus bienes y denlos como limosna. Háganse bolsas que no se desgasten y acumulen un tesoro inagotable en el cielo, donde no se acerca el ladrón ni destruye la polilla. Porque allí donde tengan su tesoro, tendrán también su corazón» (Lc.12,33-34)
Y transcribo seguidamente otro, porque me parece muy ilustrativo:
«Pedro preguntó entonces: “Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos? El Señor le dijo: “¿Cuál es el administrador fiel y previsor a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno?» (Lc.12,41-42)
Pero les insisto. No se queden sólo con la lectura de esos breves pasajes que transcribí, sino que les recomiendo que lean íntegramente en ese Capítulo de Lucas, los versículos 16 a 48.
Y me parece que siendo así, pocas dudas nos pueden quedar al respecto, y por ende, sólo nos resta analizar si resulta posible cumplir la exigencia de Jesús de desprenderse de los bienes materiales para seguirlo y luego, a lo largo de ese “seguimiento más particular” resulta factible obtener bienes materiales.
Es decir, si como una suerte de “recompensa” por el ejercicio de esa “función, o misión especial” que el Señor les acuerda resulta factible “acumular” bienes.
Pues bien; les diré que no tengo duda alguna de que NO ES ASÍ, no sólo por las palabras de Jesús cuando mencionó.
«Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente» (Mt.10,8)
Sino también por muchas otras que podemos encontrar en las Epístolas de San Pablo, que tampoco transcribo por ser numerosas en verdad (2Cor.2,17; 1Tim.5,5-8; etc.) y que he analizado con algún detalle en mi libro «El mensaje oculto de San Pablo – Ritos del culto y “mercaderes” del Templo».
Finalmente diré unas pocas palabras más, con relación a aquellos que aseguran no poseer absolutamente nada por haber hecho “voto de pobreza”.
Y en tal sentido les aclaro que, si bien es posible que exista entre ellos algunos que sean realmente pobres, viendo el accionar de muchos de esos grupos, órdenes, congregaciones, etc., me vienen a la memoria unas palabras que dicen: «quien les dijo que la riqueza comunitaria es más justificable que la personal», y también las que señalan que «unos hacen votos de pobreza, y otros los cumplimos».
Por ende creo haber dejado bien en claro, que considero que uno de los problemas que existen para poder transmitir lo que realmente expresa el Evangelio, es la “abundancia de bienes” en la que se desenvuelven muchos de aquellos que aseguran «haberlo dejado todo, para seguir a Jesús».
Cordiales saludos
MARANA-THA
Si le interesan mis libros puede visitar www.jesusescomunidad.com.ar
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La foto que has puesto está buenísima...jajajaja
Y hablando de dineros eclesiales....¿has visto lo del nuevo sepulcro del P. Pío? Yo alucino.
http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=8322
Miércoles, 30 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Universidad Pontificia Comillas
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Francisco Margallo
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