Desde hace ya largo tiempo tengo una inquietud en mi espíritu que me afecta bastante, la cual he procurado “esquematizar” con esas palabras con las que resolví titular a este post.
Y, como me parece algo que no sólo es realmente es muy importante, sino que posiblemente no sea yo el único que “siente” esa aflicción, quiero exponerla a vuestra consideración.
Para concluir con este tema, relacionado con el tratar de dar una explicación de mi pensamiento algo “diferente” (cosa que, como habrán podido comprender, no resulta nada sencillo) les recuerdo que el motivo por el cual consideré necesario hacerlo, reside en que en muchas oportunidades me siento "muy observado" cuando afirmo algo que resulta ser parcialmente “distinto” a lo que normalmente estamos acostumbrados a escuchar.
Para continuar con estos artículos con los cuales intento realizar una explicación que, dentro de lo que resulte posible conforme comprenderán por lo que expongo ahora, sirva aunque sólo fuese en parte para clarificar en algo mi forma de pensar, les recuerdo que he resuelto hacerlo ya que en muchas oportunidades me siento "observado" cuando afirmo alguna cosa que resulta “distinta” (aunque sólo lo fuese parcialmente) a lo que están acostumbrados a escuchar.
Para continuar con estos artículos con los cuales intento realizar una explicación que, dentro de lo que resulte posible conforme comprenderán por lo que expongo ahora, sirva aunque sólo fuese en parte para clarificar en algo mi forma de pensar, les recuerdo que he resuelto hacerlo ya que en muchas oportunidades me siento "observado" cuando afirmo alguna cosa que resulta “distinta” (aunque sólo lo fuese parcialmente) a lo que están acostumbrados a escuchar.
En el post anterior empecé a analizar un problema, que se relaciona a lo que denominaría un análisis “sumamente cuidadoso” que, en algunas oportunidades suelo observar, con respecto a mis pensamientos.
Si bien debo ser completamente justo, y reconocer que a lo largo de mi vida prácticamente nunca he recibido en forma directa un cuestionamiento a mis pensamientos, eso no quita que en diversas oportunidades he podido advertir que algunos de mis buenos hermanos cristianos (sobre todos los que pertenecen a mi propia Iglesia Católica) me “miran” con bastante desconfianza, haciéndolo como si dudaran de mi "ortodoxia" en la fe.
La magnitud de las tragedias causadas por los terremotos de Haití y Chile, así como también por muchos otros hechos que ocurren a diario a nuestro alrededor, y que todos podemos observar con el simple procedimiento de prestar un poco de atención a la realidad que vivimos, me llevan a traer a vuestra consideración algunas líneas que escribí hace un tiempo.
Y también estimo conveniente hacerlo, a raíz de algo que publicó hace unos días Xabier Pikaza y que transcribo a continuación.
Miércoles, 30 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Universidad Pontificia Comillas
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Antonio Aradillas