Estamos finalizando el análisis de lo que se suele mencionar, para rechazar el uso del detector de mentiras como un elemento jurídicamente aceptable.
Y les mencioné, que lo que se alega como argumento de MAYOR PESO para hacerlo, es la famosa cláusula constitucional que establece que «Nadie está obligado a declarar contra si mismo», la cual —como lo expliqué antes— no tuvo como finalidad el convalidar la mentira, sino sólo el evitar los abusos que se cometían, al someter a tortura a los acusados de algún delito.
Pero además de eso, y aún en el hipotético caso de que yo estuviese completamente equivocado, y que fuese cierto que el motivo de dicha garantía constitucional hubiese sido el admitir, como “válido y aceptable”, el mentir descaradamente, o el negarse a declarar, me parece que no debemos olvidar otros aspectos que también deben ser tenidos en cuenta, en lugar de seguir simplemente rechazando su uso.
En primer lugar que estamos hablando de un “simple” texto constitucional.
Es decir, que no analizamos uno de los “Mandamientos de la Ley de Dios”, sino una simple disposición humana, y que como tal podría ser modificada, de la misma forma como se han cambiado tantas otras, sea para permitir las reelecciones presidenciales, para incorporar otros derechos y garantías en su texto, y muchas cosas más.
Pero no se preocupen, que no es necesario recurrir a ese “complicado” procedimiento, sino que —simple y sencillamente— lo que hay que hacer es ANALIZAR con detenimiento los textos de doctrina constitucional que se refieren a esa garantía constitucional, para verificar que es TAL CUAL COMO SE LOS MENCIONÉ antes. Es decir, que su redacción tuvo como ÚNICA FINALIDAD, el ratificar la prohibición del uso de la tortura a la que se recurría, para que el imputado por algún delito “confesase” haberlo cometido.
Y siendo así, me parece absurdo continuar con esta negativa, dado que la aplicación del detector de mentiras NO PRODUCE MÁS DAÑOS O MOLESTIAS, que las que “sufre” una persona a la que le efectúan un electrocardiograma, o un electroencefalograma, razón por la cual es evidente que NO EXISTE NINGÚN TIPO DE TORMENTO en su uso.
Obviamente no faltará quien alegue, que mediante el uso del detector de mentiras se somete al sospechado de cometer un delito a un “tormento psicológico”, ya que sabe que será descubierto y que deberá purgar la pena que se le imponga.
Y tal vez sea cierto.
Pero yo les pregunto, como sociedad, ¿no tenemos derecho a defendernos de los delitos que se comenten constantemente, y que en su gran mayoría quedan impunes?
¿No sufrimos nosotros también un considerable “tormento psicológico”, al tener que estar constantemente mirando para todos lados, y viviendo “casi” aterrados, pues en cualquier momento nos pueden secuestrar, robar, violar o matar?
¿No padecemos también al ver que, la gran cantidad de dinero que todos aportamos a los Estados con nuestros impuestos, en lugar de destinarse “a lo que corresponde” se lo dilapida escandalosamente, y sirve para que unos pocos se enriquezcan groseramente, mientras simultáneamente hay centenares de millones de personas en todo el mundo que sufren privaciones, e incluso mueren de inanición?
¿No sufrimos todos, al ver la gran cantidad de niños y jóvenes destruidos por los efectos de la droga, o incluso que hasta se inicia una guerra —con la tremenda secuela de muerte y destrucción que eso acarrea— mintiendo descaradamente al afirmar que se lo hacía como un medio defensivo ante la posesión de armas de destrucción masiva del enemigo, aunque sabían positivamente que no existían?
Y no continúo suministrándoles ejemplos al respecto, dado que cualquier lector puede, y con absoluta facilidad, pensar en tantos casos que existen.
Pues bien; me parece que nadie duda que todos —absolutamente todos— como sociedad humana estamos siendo brutalmente “agredidos y torturados” constantemente por esa INSEGURIDAD, IMPUNIDAD Y CORRUPCIÓN en la que vivimos, razón por la cual no creo que pueda esgrimirse como excusa la eventual “tortura psicológica” que sufriría quien delinque.
Pero esto no acaba aquí, sino que hay un argumento más que nos permitirá verificar, y con absoluta claridad por cierto, que la inmensa mayoría de lo que se afirma para continuar rechazando el uso del detector de mentiras no pasa de ser una SIMPLE FALACIA.
Y como sobre eso considero necesario explayarme un poco más, me despido hasta el próximo post.
Cordiales saludos
MARANA-THA
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Miércoles, 30 de mayo
Pedro Tarquis
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