Conforme lo mencioné ayer, voy a efectuar una muy breve reflexión sobre el “nuevo” sistema para recibir la Eucaristía que se estableció hacen pocos años (de pie y en la mano).
Y será muy breve por cierto ya que —Dios mediante— algo más adelante me extenderé un poco más en ese aspecto, y también en la “insistencia” que muestran algunos en retornar al uso del latín en las celebraciones litúrgicas.
Pues bien, el recibir la Eucaristía en la mano fue —simplemente— volver a lo que era la forma original del cristianismo de comulgar, y como excusa para “explicar” la razón por la cual se la había modificado hace ya muchos siglos, se aseguró que se lo realizó para “evitar los sacrilegios o profanaciones”, cosa que es un verdadero desatino, ya que el recibirla en la boca no las evitaría de ningún modo, puesto que quien quería cometer esas profanaciones podía hacerlo con el simple procedimiento de no deglutir la Hostia Consagrada, y retirarse del templo y escupirla donde se le pudiese ocurrir.
Pero, como les dije antes, no voy a profundizar en este asunto puesto que es algo que analizaré más adelante razón, por la cual daré aquí por concluido el análisis del PADRENUESTRO.
Y les adelanto que a partir de mañana, y durante unos diez días, incursionaré en un tema que aparentemente no tendría nada que ver con lo religioso, ya que expondré algunas ideas sobre la conveniencia de utilizar al “detector de mentiras” como un elemento válido en los procesos judiciales.
Y lo haré, por cuanto considero que debo recurrir a todo tipo de medio (obvio, siempre que sea “legítimo”, éticamente hablando) para reflexionar al respecto, ya que hay MUCHOS que hoy están encarcelados injustamente, dado que no son responsables de los hechos que se les imputa, razón por la cual me parece, no sólo una verdadera iniquidad, sino directamente una ABSOLUTA INMORALIDAD que las Jerarquías Religiosas —de cualquier culto que fuese— no reclamen, y con total energía, la legitimación de su uso aunque más no fuera que para evitar esos casos aberrantes.
Cordiales saludos
MARANA-THA
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Amigo Julius
Los sacerdotes que actúan así, están desconociendo las normas canónicas. Y sin embargo nadie les dice nada aunque sobre otros aspectos suelen poner el grito en el cielo.
Como lo mencioné en el post, dentro de unos días yo "algo" voy a decir al respecto. Espero que tengas la paciencia suficiente para esperarlo.
Muchas gracias por tu comentario y me parece muy atinanada tu actitud.
El problema es cuando hay lugares (como es donde yo vivo, aunque aquí no hay ningún problema) con un único cura.
En fin
Cordiales saludos
MARANA-THA
Aqui en mi diócesis hay sacerdotes que te niegan la comunión si la pides en la mano (aunque te conozcan). A mí me ha pasado y en esos casos he preferido no comulgar. No me gusta que me den la comunión en la boca. Por supuesto siempre procuro ir a misas donde sé que puedo comulgar con tanquilidad.
Miércoles, 30 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Universidad Pontificia Comillas
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Antonio Aradillas