La 'locura' del vivir compartiendo

La oración - el Padrenuestro (8)

25.01.10 | 09:59. Archivado en El Padrenuestro
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Continuando nuestra reflexión sobre la oración por excelencia, nos corresponde ahora analizar el sentido de las palabras "hágase Tu voluntad, así en la tierra como en el cielo".
Las mismas constituyen el NÚCLEO CENTRAL de la concepción religiosa de la vida, y significan el reconocimiento que la creatura hace del Creador.
En definitiva, desde un punto de vista exclusivamente formal, eso es algo TOTALMENTE SIMPLE, por lo cual parecería que no es necesario hablar demasiado del asunto.
Sin embargo, al mismo tiempo, esa cuestión trae consigo algo que es bastante difícil de llevar a la práctica.

En efecto, si analizamos las actitudes que los seres humanos adoptamos frente a la vida, podríamos afirmar que esencialmente son dos:
Una (a la cual llamaríamos "atea o agnóstica") rechaza todo lo que no podemos observar “aquí y ahora”, y procura transitar por el mundo de la forma más placentera posible, pudiendo hacerlo manteniendo tanto actitudes egoístas como altruistas.
Y como una acotación al margen quiero decirles, que en ese sentido no debemos pensar que todos los que afirman que no aceptan a Dios mantienen actitudes incorrectas, egoístas, de rechazo a los demás, sino que existen muchos (incluso más de los que normalmente podemos suponer) que en su vida —pese a no aceptar la existencia de Dios— observan conductas que son dignas de elogio.

La otra posición del ser humano (a la que denominaríamos "religiosa") interpreta que no todo concluye con la muerte sino que, por el contrario, existe “algo” más, un "más allá" en dónde se deberá “rendir cuentas” de lo que hagamos aquí, y que tanto nuestra existencia actual, como aquello que se encuentra fuera de ella, todo se encuentra regido por un Ente Creador al cual llamamos Dios (el ETERNO).

Pues bien, cualquiera que posea este último sentido de la vida (trascendente, religioso) y no una mera concepción respecto a que, lo único existente es la realidad en la que nos movemos ahora, llegará inexorablemente al reconocimiento que indica la frase que hoy analizamos y, aunque más no fuese que lo haga porque sabe que "no le queda otro remedio" (dada la tremenda diferencia entre creatura y Creador) también dirá "hágase Tu voluntad", o cualquier otra frase similar como, por ejemplo, la que solemos utilizar cuando decimos, “que sea lo que Dios quiera”.

Sin embargo, creo que la enseñanza que nos dejó Jesús tiene un alcance mucho más profundo que ese simple reconocimiento "formal" o “teórico”, ya que lo que nos está indicando es la necesidad de actuar con humildad, “achicándonos” —por así decirlo— frente a Dios.
Esto es lo que técnicamente se llamaría "ANONADARNOS", reconocer nuestra “nada” frente a la “totalidad” que significa Dios, aceptando todo, sea lo que sea, venga como venga, no calcular, no medir y, sobre todo, no resolver en función a nuestros propios intereses, sino sólo aceptar, aceptar, aceptar, cosa que realmente es MUY DIFÍCIL de lograr.
En efecto; en general solemos afirmar que “lo que Dios quiere” es lo que nos gusta a nosotros, cuando en realidad no siempre es de esa forma.
Y eso es así, ya que muchas veces decimos que, como Dios quiere que seamos felices, «no puede ser» que debamos privarnos de tales o cuales cosas, o que esté mal el que hagamos esto o aquello.
Y lo que viene a “complicar” aún más las cosas, es que ADEMAS, lo que Jesús nos enseña significa que lo que verdaderamente Dios nos pide es una ACEPTACIÓN DE CORAZÓN de la realidad que nos toque vivir ("volver a nacer", "ser como niños") e incluso yo diría que, dentro de lo humanamente posible, nos pide hasta una “cierta alegría" ante la misma.

No es imprescindible la del "santo" que sonríe o canta en el martirio (cosa que, por otra parte, si es que eso ocurrió verdaderamente, fue también —y sin duda alguna— un enorme y misterioso milagro de Dios) sino una ACEPTACIÓN VOLUNTARIA de los problemas cotidianos cumpliendo simultáneamente con las exigencias evangélicas esenciales.
He hice esa aclaración “entre paréntesis”, ya que tengo mis dudas de que ésa hubiese sido la actitud “normal” de los que sufrieron el martirio, dado que —al menos según lo que se nos relata en los Evangelios— ni siquiera Jesús al morir en la cruz lo hizo “cantando”.

Ahora bien; lo dicho hasta aquí, no debe interpretarse de forma alguna como si la actitud de vida que nos enseñó Jesús implique un mero "aguantar" cosas o injusticias, sino todo lo contrario.
El pensar que tales situaciones constituyen la "voluntad" de Dios es desconocerlo por completo.
Soy consciente de que más de una vez se afirma eso pero —al menos en mi opinión— tales expresiones sólo se quedan con alguna palabra aislada que existe en los textos bíblicos para afirmarlo, y lo que es peor aún, es que más de una vez, quienes suelen asegurarlo lo hacen por conveniencia de sus propios intereses, cuando en verdad nada parecido surge del contexto general de los distintos libros que componen la Biblia.

En ellos, por el contrario, frente a un montón de cosas superfluas o poco importantes, que Jesús nos enseñó a superar por ser simples formalidades intrascendentes, podemos encontrar la esencia del mensaje Bíblico: reconocer a Dios (nuestra "nada") y demostrarlo a través del amor a los demás.

Pues bien; creo que el tema está planteado, y sobre el mismo, mas que seguir escuchando o leyendo lo que piensan otros (incluidas estas líneas) los invito a ESCUCHAR CON ATENCION A DIOS EN NUESTRO PROPIO INTERIOR, dado que es allí donde Él nos está diciendo permanentemente CUÁL ES SU VOLUNTAD, la que muchas veces no pasa por donde está nuestra comodidad o nuestros intereses (cada uno sabe bastante bien, dónde le aprieta su propio zapato).

Por eso los convoco para que durante estos días, oremos nuestro PADRENUESTRO cotidiano pensando un poco en todo esto, y pidiendo especialmente que seamos “honestos” en escuchar la voz del Padre.
Y además, para que el Señor Jesús nos ayude a responder a sus indicaciones, dado que sin su asistencia no lo podemos hacer.
Y sobre todo es interesante pensar en esto para que, cada vez que recordemos la Pasión y Muerte de Jesús, comprendamos mejor lo que el Señor manifestó en el huerto de Getsemaní, cuando dijo expresamente “Padre mío, si es posible, que pase lejos de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad sino la tuya” (Mt. 26,39) palabras que muestran a las claras, que Él personalmente de forma alguna quería la cruz, PERO QUE IGUAL LA ACEPTABA.

Cordiales saludos
MARANA-THA

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