La 'locura' del vivir compartiendo

La oración - el Padrenuestro (7)

23.01.10 | 09:00. Archivado en El Padrenuestro
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Continuando con el análisis de las palabras "venga a nosotros tu reino", les recuerdo mi interpretación referida a que la gran mayoría de los textos bíblicos (y por lo menos —sin duda alguna— todos los del Antiguo Testamento) cuando hablan de "Reino" indican una cuestión actual, temporal, de este mundo, y no hacen referencia para nada a algo relacionado con lo espiritual, con el “más allá”

Sin embargo, también he sido muy claro al desaprobar (y ahora lo voy a hacer incluso con mayor nitidez) cualquier intento de establecer nosotros —los seres humanos— semejante tipo de dominio.
Y el motivo por el cual realizo esa crítica es por cuanto, en la historia de la humanidad, esas actitudes han significado muchas veces (por no decir siempre) un avasallamiento de otros hombres (por no profesar nuestra fe, la concepción de vida que se supone surge de ella) situación que significa para mí una clara muestra del error que se comete al intentarlo, ya que el Dios del cual nos vino a hablar Jesús, el Eterno, el Padre Celestial, el único y verdadero Dios es un ENTE—AMOR, y por consiguiente, ese tipo de actitudes están absolutamente reñida con Él.

Es cierto que ese tipo de actuación no es algo que podamos considerarlo patrimonio “nuestro”, dado que todos, hebreos, musulmanes o cristianos, participamos de idéntica actitud (todos basándonos en los textos del Antiguo Testamento).
También es cierto que actuando así no lo hacemos de “puro malo que somos”, sino que lo realizamos soñando en un Reino que ordene el mundo hacia el Bien (aunque, les recuerdo una vez más, que el fin, por bueno que fuese, no justifica que se utilicen medios incorrectos para lograrlo).
Pero, también es absolutamente real, que para que dicho mundo quede “ordenando correctamente”, por supuesto, ellos (judíos o musulmanes) o nosotros (cristianos) deberíamos estar "por encima" del resto de la humanidad.

Desde ya no es que pensemos que eso estaría originado en merecimientos propios, sino, simplemente, porque todos por igual asumimos que "SOMOS" EL PUEBLO DE DIOS.
No sabemos por que causa es así. Ni ellos ni nosotros nos sentimos "culpables" (en realidad deberíamos decir mejor "responsables") de tal "diferencia", de semejante "privilegio".
Pero ES ASÍ (¿lo será realmente en el sentido de poder temporal que se le ha dado?).

En rigor de verdad, y para enrarecer aún más la cosa, les aclaro que tal concepción "ordenadora" y "privilegiada", derivada de ser "depositarios" o "propietarios" de la VERDAD, no es algo que pueda ser considerado patrimonio exclusivo de esas tres religiones monoteístas que he mencionado, sino que también muchas otras doctrinas de la antigüedad tuvieron similares posturas.
Incluso, casi me atrevería a afirmar, que es algo que todavía domina en —al menos— gran parte de la humanidad.

No voy a analizar el tema de la mentalidad israelita, y menos aún la de los integrantes de otras religiones, no obstante que, si le sumamos también la cristiana, resultaría interesantísimo hacerlo.
Y procurando ser completamente sincero al respecto, les diré que interpreto que eso debería ser, no sólo muy bien analizado, sino que se lo debería hacer urgentemente, ya que puede llevarnos a comprender el origen de las desavenencias entre los hombres.
Y además les diré que es por ese motivo por el cual, y en reiteradas oportunidades, he insistido en la necesidad de analizar con mucho cuidado (casi les diría con “desconfianza) distintos textos del Antiguo Testamento,
Y también, que sobre esa cuestión gira la totalidad de ese texto novelado que he escrito, y del cual les he hablado algunas veces.
Y a raíz de eso, y limitándonos únicamente a lo que nos corresponde a los cristianos, creo que, "SI LEEMOS BIEN" los Evangelios, veremos —y con MUCHA CLARIDAD por cierto— que allí fundamentalmente se nos relata la VIDA DEL AMOR MÁS PLENO que existió jamás.

Pues bien, esa vida que nos muestra los Evangelios, FUE LO MAS ALEJADO AL PODER DE ESTE MUNDO QUE PODAMOS IMAGINARNOS.
Y lo que es más importante aún, es que tal situación se produjo, NO PORQUE JESÚS HUBIESE SIDO INCAPAZ de "dominar" en este mundo, sino porque comprendió que NO ERA ÉSE EL PLAN DEL PADRE.
Sin embargo, como ya lo he manifestado antes, en la historia del cristianismo, y pese a tan claro (¡clarísimo!) mensaje de Jesús, muchos han interpretado que SE “DEBE” dominar en este mundo.

Pues bien; les diré que —al menos en mi opinión— debe ser todo lo contrario.
Al REINO DE DIOS, de nuestra esperanza, y por el cuál Jesús nos enseñó a rezar en el PADRENUESTRO, no es posible relacionarlo PARA NADA con un dominio real y concreto en este mundo, sino con un mundo "nuevo, evolucionado y espiritual", que existe desde hace ya tantos siglos para los creyentes, como promesa de un futuro mejor, aún cuando para hacerlo debamos enfrentarnos constantemente con esta realidad del mundo en el que debemos vivir.
Pero ese enfrentamiento, real y concreto en el que debemos embarcarnos, debe ser efectuado pacíficamente, implementando una NUEVA FORMA DE VIDA que sea capaz de permitir al hombre vivir aquí libremente, sin ataduras de ningún tipo.

Por eso, cada vez que recemos esa hermosa oración que nos enseñó Jesús, debemos recordar que es necesario apartarnos de la tentación de pensar que tal frase signifique algo relacionado con el poder de nuestra realidad actual.
Debemos pedir por ESE OTRO REINO FUTURO, en el cual el ÚNICO REY SEA EL CRISTO, y que lo sea sin "intermediarios" humanos de ninguna naturaleza, que pretendan ejercer poderío alguno en esta tierra.
Y al desear ESE REINO debemos hacerlo, no para que nosotros, los que somos "buenos", o los que "tenemos la verdad" quedemos justificados ante los demás, demostrándose así que verdaderamente teníamos razón, y menos aún porque esperamos estar allí mejor (aunque en rigor de verdad eso ocurrirá de esa forma) sino porque lo que REALMENTE QUEREMOS es que finalmente EL BIEN (DIOS) se imponga definitivamente al mal (Satanás) y, también comprendiendo que nosotros somos incapaces de lograr tal victoria final sobre lo negativo.
Pedimos por ese mundo en el cual, finalmente, y ejerciendo plenamente su libertad, el hombre acepte a Dios.

Como católico, y por más que alguno se "escandalice", quiero ratificarles mi esperanza de que en un futuro no lejano, mi querida Iglesia se vea despojada de todo aspecto temporal y sea sólo el centro de irradiación del mensaje de Amor que nos dejó Jesús, con la guía espiritual del Sumo Pontífice y el Colegio Episcopal, pero alejada por completo de toda atadura o compromiso con cualquier tipo de estructura jurídico—política de este mundo.

Y si alguien piensa que eso es imposible y que es “necesario” que exista para poder actuar libremente, les recuerdo que la Iglesia recién tuvo un territorio "propio" en el año 756, en el cual se constituyeron los Estados Pontificios, lo cual habla a las claras que no necesitaba absolutamente nada de eso para existir, ya que antes, y durante siglos, lo pudo hacer perfectamente.
Y además, corroborando tal afirmación, que no podemos olvidarnos que en 1870, con la unificación de Italia, esos Estados Pontificios "desaparecieron" durante 59 años, hasta que con el Tratado de Letrán se restableció lo que se conoce como el actual Estado del Vaticano (ó, para ser más preciso, Ciudad Estado del Vaticano).
Y es interesante recordar también que en ese año 1870, sólo 1.507 súbditos del Papa votaron por continuar bajo su dominio, mientras que 133.680 optaron por su anexión al Reino de Italia.

Y tampoco debemos olvidar, que en la actualidad el Derecho Internacional Público reconoce la existencia de muchos Entes Jurídicos sin territorio, lo que corrobora que no es necesaria la existencia de un “Estado”, jurídicamente hablando (y que constituye una clara muestra de poder temporal, con “bandera”, “ejército”, “representaciones diplomáticas”, “correo”, etc. etc.) para poder contar con plena libertad de acción.

Creo que vale la pena reflexionar sobre esto, fundamentalmente teniendo bien presente aquellas palabras de Jesús: «mi reino no es de este mundo», que con absoluta nitidez nos recuerda el Evangelio de Juan.
Mi afecto de siempre y el tradicional MARANA-THA que, les recuerdo, significa simultáneamente el deseo y la esperanza de un pronto regreso del Señor Jesús, exclusivo Rey y Salvador, y ÚNICO que podrá llevar a la realidad EL VERDADERO REINADO DE DIOS en la tierra.

Si le interesan mis libros, puede visitar www.jesusescomunidad.com.ar

1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por Roser Puig F 24.01.10 | 07:38

    Amigo Mario, estoy completamente de acuerdo en que, para vivir según el evangelio de Jesús, no hace ninguna falta el Estado Vaticano: honores, riquezas, etc. Al contrario, creo que es un estorbo. Un saludo cordial.

Miércoles, 30 de mayo

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