Para continuar avanzando en el tema de la oración que nos enseñó Jesús, debemos ahora tratar de analizar un poco el significado de las palabras: "santificado sea tu nombre".
Muchas veces me he preguntado si tiene sentido hablar de Dios como «SANTO».
Y el motivo de semejante cuestionamiento radica en que, al menos como regla general, asociamos esa palabra con una especie de "título o diploma" que corresponde a quienes han vivido correctamente, y que por ende lograron su salvación.
Pues bien, si por una parte le otorgamos ese significado y, si por la otra creemos realmente que Dios es esencialmente amor, que es la ESENCIA DEL AMOR, parece una redundancia decirle «Santo».
Pero mas redundante me resulta observar, que es en la Biblia donde se cita al propio Dios diciéndose a sí mismo «Santo», cosa que podemos encontrar, y en varias oportunidades, por ejemplo en el libro del Levítico.
Utilizando esa noción de santo, me resulta igualmente difícil entender que Jesús nos hubiese indicado que «santifiquemos» el nombre de Dios.
¿se nos pide “mejorar” a Dios?
¿Qué pudo querer indicarnos con eso, que NOSOTROS, con nuestra oración lo "hagamos mejor", más "bueno" a Él, al ETERNO, a quién es la esencia, es decir, LO bueno, EL amor?
Como se suele decir actualmente, esa explicación "no cierra" de forma alguna, y por consiguiente creo que debemos buscar otra.
Es cierto que en los textos bíblicos ese término está empleado también como sinónimo de "sagrado", u otros aspectos similares.
Pero, aún si lo enfocáramos desde tal punto de vista, la objeción subsiste.
En efecto; todo lo referido a "santo" como "sagrado" está dicho en relación a un “contacto directo” con el ETERNO (lugares, objetos, etc...) por lo cual, correspondería que nos preguntemos entonces, si con el Padrenuestro Jesús nos indica que nosotros debemos hacer a Dios más "sagrado" mediante esa oración, cosa por demás ilógica ya que EL ETERNO es también LO sagrado por excelencia, independientemente de lo que hagamos, o dejemos de hacer nosotros.
Y, si frente a ese razonamiento hubiese alguien que desea plantearme, que en rigor de verdad lo único "verdaderamente santo" es EL ETERNO, desde ya le diré que estoy completamente de acuerdo con cualquiera que pueda exponer dicho argumento.
Pero el problema es que a dicha palabra la utilizamos continuamente y, sobre todo que lo hacemos en la que considero la oración por excelencia.
Y no sólo eso, sin que además lo efectuamos por expresa indicación de Jesús.
No “Santo” sino “Distinto”
Es por tal motivo que he tratado de buscarle algún significado más lógico al asunto, y entiendo que, en realidad, la palabra que nosotros traducimos como "santo" es empleada en la Biblia (por lo menos en muchas oportunidades) como sinónimo de “DISTINTO”, es decir que no tiene absolutamente nada que ver con el actual sentido que le adjudicamos a dicha expresión.
Con esa otra significación, los que hoy llamamos "santos" lo son simplemente por que actuaron EN FORMA DISTINTA a los demás, al común de los hombres.
Algunos porque lo hicieron muriendo heroicamente sin renunciar a su fe, otros llevando una vida admirable por su desprendimiento de las cosas materiales, al que los llevó su amor al prójimo o, lo que es lo mismo decir, su amor a Dios.
Ellos son los que actuaron como JUSTOS quienes, según se expresa en otro texto bíblico son aquellos que, aún con tan loable forma de vivir, de todas formas no estaban exentos de pecar, "el justo peca 7 veces" se dice en Proverbios 24,16.
Y les recuerdo que el número "7" significa "mucho".
No voy a poder explicar aquí en detalle, las razones por las cuales llego a la conclusión de interpretar la palabra “santo” como “distinto”.
Pero, a simple título de ejemplo al respecto, les diré que me parece absurdo creer que todos los hebreos hubiesen sido realmente "santos" en el sentido que le damos nosotros, y sin embargo, muchas veces se utiliza en los textos bíblicos ese concepto de PUEBLO SANTO (Is.62,12 Dn.12,7 Sb.10,15 Sal.34,10 etc.).
Pues bien; si aceptamos que en el origen bíblico, la palabra que menciona que el que actuó en forma “distinta” era el “JUSTO”, se hace necesario decir algo con relación a cuáles pudieron ser los motivos que llevaron a introducir el término “santo” como lo utilizamos nosotros, como una forma de caracterizar, o designar, a los que actuaron en forma “distinta” a los demás.
Y les diré que las razones que originaron el que se produjera esa diferencia en la terminología empleada es, obviamente, materia opinable.
Y desde mi punto de vista (si quieren decirlo así, muy "leguleyo") pienso que posiblemente los primeros cristianos advirtieron que la palabra "justo" tenía demasiadas connotaciones con lo que hoy consideramos como la vida civil.
Al menos, sin duda alguna la poseía dentro del mundo dominado por Roma, ámbito en donde nació y se desarrolló el Cristianismo.
En ese sentido conviene recordar, que los romanos tenían un orgullo muy particular por su “derecho civil”. Era el derecho exclusivo de ellos, y el que inicialmente se estableció para ser utilizado —y beneficiara— únicamente, no sólo por los que habían nacido en la ciudad de Roma, sino que además fuesen hijos de padre y madre romanos.
Pues bien, para esa legislación el término "justo" poseía un significado sumamente claro y preciso, referido a quien cumplía adecuadamente con todas las disposiciones de tal sistema jurídico.
Nosotros, hoy en día asociaríamos mejor ese concepto de "justo" con lo que podríamos llamar: el "actuar de un buen ciudadano".
Obviamente que tal expresión resultaba bastante ajena a las ideas cristianas, por lo cual, al comenzar a utilizarse el latín como idioma "oficial" de la Iglesia, y al traducirse la Biblia a dicho lenguaje, se hizo conveniente recurrir a otra palabra que indicase la "cualidad del justo", pero alejándose de ese sentido meramente civil al que hice referencia, y aproximándose al que se utilizaba en la época de Jesús, es decir al sentido bíblico.
Así se habría llegado a utilizar la palabra "santo", con la interpretación que actualmente le damos, situación que —como vengo diciendo— complica no poco el panorama para comprender el sentido del PADRENUESTRO.
Entendiéndolo así, como EQUIVALENTE A DISTINTO (y si bien habría otras cosas sobre las cuales investigar en tal sentido, pero que no lo haré ahora, ya que eso nos alejaría de este tema de la oración que vengo siguiendo) significaría entonces que lo que Jesús nos enseñó, es que debemos «DISTINGUIR» claramente a Dios como lo realmente esencial en nuestras vidas, sin dejarnos encandilar por otros "dioses" (con minúscula) como pueden ser el dinero, el poder, la figuración, y otras cuestiones similares, orientando nuestra existencia prioritariamente hacia el PADRE «santificándolo» o, lo que tal vez sería mejor decir, dándole en nuestras vidas el valor pleno, completo, que corresponde otorgarle a ese Dios que es AMOR.
Recemos entonces hoy nuestro PADRENUESTRO cotidiano, pensando en todas las veces que en nuestro accionar, olvidamos "santificar" (o "distinguir") realmente a Dios (o al nombre de "Dios", si ustedes lo prefieren decir de esa manera) y también, por que no, pidámosle perdón por actuar de esa forma.
Cordiales saludos
MARANA-THA
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Miércoles, 30 de mayo
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