Con motivo de la proximidad de esta popular y querida fiesta para toda la cristiandad, interrumpo momentáneamente la línea de reflexión sobre la cual he venido escribiendo, y lo haré procurando acercar algunas ideas que he aprendido con respecto a la Natividad del Señor Jesús.
Les aclaro que ya Xabier tuvo la amabilidad de ponerlo en su blog, por lo cual es posible que algunos lo hayan leído.
Y también les explico que, lo básico de esas “ideas” lo aprendí de Ariel Álvarez Valdés (si bien creo que luego cambió de punto de vista, y que sostendría que Jesús no nació en Belén, sino en Nazareth. Aunque obviamente eso no puedo “garantizarlo”, y puede ser un error de mi parte).
Por supuesto comprenderán también, que yo me he permitido agregarle algunas cosas de mi propia cosecha.
Pues bien, vayamos al grano.
Pero antes de hacerlo, conviene que recordemos la "imagen" que todos tenemos sobre este tema, la cual surge de los tradicionales "pesebres" y de muchas estampas o cuadros, y de las enseñanzas que hemos recibido desde nuestra más tierna infancia.
José, con María a punto de dar a luz, viaja a Belén, ya que estaba obligado a registrarse en un censo ordenado por el emperador Augusto. Llegan durante una fría noche de diciembre.
Por carecer de dinero no encuentran hospedaje en el albergue, y dada su pobreza tampoco son recibidos en las casas de familiares y amigos, que recorren en busca de alojamiento, por lo que finalmente deben refugiarse en una gruta cercana donde había algunos animales, lugar en el cual nace el Niño Jesús y al que acuestan en un pesebre.
Sobre esa "representación", que estoy seguro todos tenemos grabada en nuestra mente, como si fuese algo absolutamente cierto, casi diría que como "una verdad de fe", es conveniente señalar dos aspectos: el primero que no responde necesariamente al texto del evangelio, y el segundo la aparente falta de prudencia de José, con lo cual parecería que Dios Padre le "erró como a la grande" al elegirlo como responsable del cuidado y la crianza de Jesús.
Y no debemos olvidar, que el “sentido” esencial de la “presencia” de José es, por un lado el evitar que María apareciese socialmente como madre soltera (lo que podría hasta llegar a ocasionarle la muerte) y, por el otro, que atendiese las necesidades propias del crecimiento de Jesús (alimentación, educación, cuidado, etc. etc.) cosa que, si hubiese actuado de esa forma, muy responsable que digamos no parece ser.
Para tratar de explicar un poco mejor la cosa, me permito transcribir el texto del Evangelio de Lucas que relata el hecho:
«En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo ... Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen. José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazareth, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada. Mientras se encontraban en Belén le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue» (Lc.2,1-7).
Como podemos ver, allí no se menciona para nada que ese trayecto lo realizaran a "último momento".
Menos aún que hubiesen recorrido distintas casas en busca de asilo, o que carecían de dinero.
Son cosas que hemos oído, para explicar la causa del haberse refugiado en un pesebre para el nacimiento del Niño.
Sin embargo, esa "imagen" implica una falta de previsión en José ya que, no sólo habría realizado un viaje realmente agotador para una mujer a punto de alumbrar (unos 150 Kms., efectuados en el mejor de los casos a lomo de mula, animal que tampoco aparece en el relato) sino que la habría sometido a ese trajín sin ninguna necesidad, toda vez que para cumplir con el censo bastaba que concurriese el varón, pues las mujeres en la antigüedad “casi” ni contaban.
Por otra parte no coincide con un hecho que era (y que aún es) sumamente importante en aquella zona: el deber de hospitalidad.
En efecto; para todos los pueblos semitas, el acoger a los viajeros constituye una cuestión de honor, cuya violación es sumamente grave.
Esa actitud tiene su origen en las dificultades derivadas de las zonas desérticas que muchas veces debían atravesar, donde la supervivencia del viajero dependía del apoyo de quienes estaban establecidos en lugares en que existía agua, pasto para los animales, etc.
Pues bien; ese deber —casi “sagrado”— según el relato "tradicional" de la Navidad al que hice referencia, no habría sido cumplido por ningún pariente ni amigo de José, lo que está más allá de toda lógica.
Una alternativa distinta
Todo este problema surgiría de un simple error en la traducción de la palabra griega: «katalyma» que en el Evangelio de Lucas se tradujo como albergue (algunos la traducen como posada, o mesón) término que —sin embargo— admite también otro significado: “pieza o habitación”.
En la Palestina, las viviendas consistían en un único ambiente grande que, de acuerdo a los horarios del día, era cocina, comedor, sala de estar y dormitorio, es decir, que normalmente no existían cuartos separados como tenemos nosotros.
Sin embargo, todas solían contar con un lugar o pieza anexa (katalyma) a veces elevada, aprovechando la irregularidad del terreno, donde se guardaban ciertos elementos (por ejemplo, de día las esteras que servían de cama durante la noche). También estaba reservada para eventuales visitas (para que ellos contasen con algo más de privacidad) y era el lugar utilizado para que las mujeres diesen a luz a sus hijos.
En ese sentido debemos recordar, que conforme las disposiciones de la Ley Mosaica (Lev.12,1-5) la parturienta quedaba "impura" durante 40 días si el hijo era varón, y 80 días si era mujer (vaya uno a saber por que causa había esa "pequeña" diferencia. ¿Machismo, que le dicen?) por lo cual debía estar completamente apartada de todos (por lo menos durante 7 ó 14 días, según el sexo) ya que, si alguien sencillamente la tocaba, o entraba en contacto con cualquier elemento que hubiese sido aunque más no fuese “rozado” por ella, "adquiría" también la "impureza".
Pues bien, si releemos entonces el Evangelio de Lucas, diciendo "pieza" en lugar de "albergue", podemos advertir que, no sólo no existió ese defecto de hospitalidad (realmente imposible de admitir en aquella zona) ni hubo falta de diligencia en José, sino que, sencillamente, y tal vez merced a la protección brindada por la Sagrada Familia a algún viajero que ocupaba la “katalyma” de su propia casa, cuando llegó el momento del nacimiento de Jesús optaron por retirarse al pesebre (o cuadra) de la misma, ya que todas las viviendas lo tenían para poder tener algunos animales (no había supermercados para comprar leche, por ejemplo).
Y es posible afirmar eso ya que, el término «katalyma» también lo emplea Lucas al hablar de la "sala" (el famoso cenáculo) donde se reúnen Jesús y los apóstoles en la Última Cena, mientras que, en la parábola del buen samaritano, para hablar de albergue utiliza el vocablo «pandojeion».
Pues bien; creo que esta interpretación “diferente”, posiblemente sea bastante más adecuada a la realidad histórica de ese suceso que la utilizada tradicionalmente.
Y contribuye a fortalecer en mí ese convencimiento, dos aspectos completamente diversos.
El primero, como ya lo expliqué, es lo "estrictamente técnico" desde el punto de vista bíblico: la utilización por Lucas de las palabras griegas "katalyma" y "pandojeion" para designar "sala" y "albergue" en otros pasajes de su evangelio (la Última Cena y la parábola del buen samaritano).
Es decir que, resulta mucho más lógico pensar que Lucas, al referirse al nacimiento del Niño estuviese mencionando sencillamente una sala o pieza, "katalyma", y no un albergue (posada o mesón) ya que en ese caso habría utilizado el término "pandojeion" como la hace en la parábola mencionada.
El segundo es que dicha explicación, sin duda alguna, presenta a ese maravilloso suceso como algo MUCHO MÁS NATURAL Y SIMPLE, es decir, bastante más en contacto con el normal acontecer humano, que es como son —prácticamente siempre— las “VERDADERAS COSAS DE DIOS”.
Con esta interpretación vemos que el Nacimiento de Jesús fue realizado realmente "pobre", pero no por falta de dinero, sino por una opción legítima de María y José, quienes prefirieron dejar las comodidades que tenían en favor de otros, actitud que luego mantendrá durante toda su vida el Señor de Nazareth.
Mis augurios de una Santa Navidad, y el jubiloso MARANA-THA
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Justi-arcoiris
Te agradezco tus buenos augurios y te los retribuyo con todo mi corazón.
Por favor, continúa leyendo los post que iré poniendo tratando de explicar mis ideas y, si es posible, recomiéndaselos a algunos de tus amigos.
Cordiales saludos
Mario
Mario :con todo mi cariño y el corazón lleno de buenos deseos para "estos dias " pero sobre todo para el resto de todos los dias de todos los años
Para tí y todos los tuyos ,especialmente para tus queridas nietas MUCHA PAZ
Un abrazo
Les agradezco a ambos los buenos augurios, y, desde este pequeño pueblo en el que vivo, se los retribuyo de todo corazón.
Nuevamente gracias y muy feliz Navidad.
MARANA-THA
PD. Aunque nos cueste desprendernos de tantas ideas y creencias, tan profundamente arraigadas en nuestras mentes desde nuestra infancia, y que normalmente tiene tantos recuerdos gratos para todos, de cualquier forma resulta interesante lo que menciono, sobre esa otra “visión” de la Navidad, ¿no?
En fecha tan señalada para un cristiano como es la celebración del nacimiento del Niño Dios te deseo a tí y a los tuyos una feliz Navidad.
Amigo Mario, te deseo una muy ¡Feliz Navidad! desde el Mediterráneo.
Miércoles, 30 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Universidad Pontificia Comillas
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Antonio Aradillas