Creo haber dejado en claro que en la época de Jesús, la mayor parte de la esclavitud se originaba, o bien por las deudas (y que éstas, a su vez, se generaban por problemas a los cuales podríamos llamar catástrofes, como enfermedades, sequías, etc.) o bien como una forma para “asegurar” la propia subsistencia y la del grupo familiar, evitando quedar sujeto a los avatares de una posible no contratación de aquellos que podrían suministrar trabajo.
Y creo que esto último, es decir, esa “angustia existencial”, en esta época en la que nos toca vivir, plagada de “desocupación o paro”, es algo que resulta sencillo comprenderlo.
Pues bien; ya he expresado que estoy convencido de que, a la larga, alguna palabra habría salido de la boca del Señor en contra de la esclavitud, dado que muchísimas veces ese sistema de vida se originaba en situaciones de injusticia.
Pero, de cualquier forma, aún cuando eso no ocurriese, si sus contemporáneos hubiesen adherido masivamente a la forma de vida comunitaria que él practicaba, compartiendo vivencias y bienes, la esclavitud hubiese desaparecido de todas formas.
Y eso habría sucedido ya que, si cuando uno estaba enfermo (lo que obviamente le impedía trabajar) en lugar de tener que pedir dinero para poder adquirir los elementos para la subsistencia, hubiese existido un grupo de personas que se los proveyese durante el lapso en que se mantenía esa situación de inferioridad, que le impedía ganarse el pan, es obvio que no se habría endeudado, y por ende las posibilidades de no poder pagar el préstamo desaparecían por la sencilla razón de que no habría existido préstamo alguno.
Y consiguientemente, jamás terminaría esclavizado.
Y exactamente lo mismo podemos decir, en el caso de que se hubiesen producido pérdidas de cosechas, u otros fenómenos similares, ya que, de extenderse masivamente esa forma de vida de Jesús, los que adhiriesen a la misma (a la “doctrina” de Jesús) y viviesen en las zonas afectadas por esos fenómenos climáticos adversos, serían socorridos por quienes se encontrasen en otros lugares, en los que esas calamidades no hubiesen acontecido.
Y me parece ineludible decirles algo más sobre lo que yo denomino la esencia del Evangelio, de su “doctrina”.
En rigor de verdad, es obvio que la vida que practicaba Jesús no era nada nuevo en Israel.
Es decir que él no “inventó la pólvora”, ya que esa forma de vida existía desde hacía tiempo, y era aplicado por uno de los grupos en los que estaba dividido el judaísmo de aquellos años: LOS ESENIOS, en especial los que vivían en Qumran, a orillas del Mar Muerto.
Y —para serles sincero— yo creo que el Señor aprendió todo lo que hace a ese sistema de vida por haber mantenido contactos con ellos.
O, si hubiese alguien que quiera negarlo, y rechaza esa posibilidad, les diría que eventualmente lo aprendió de Juan el Bautista, quien estuvo allí alguna vez, según aseguran los estudiosos en la materia.
Pero, a diferencia de la manera en que vivían los esenios, existía algo que era completamente novedoso en la forma de vida que practicaba Jesús.
Y les diré que no tengo duda alguna, de que fue eso lo que constituyó el motivo de honda preocupación del Sanedrín.
A diferencia de lo que hacían los esenios, que junto con esa vida comunitaria, sin propiedad privada, mantenían también un sistema de celibato, y una permanente higiene ritual sumamente rigurosa, Jesús predicaba (y practicaba en forma cotidiana) un sistema de vida mucho más simple, ya que no exigía a nadie que se transforme en célibe, y menos aún se preocupaba por ningún tipo de ritualismo, por lo cual, casi podría decirse, que “despreciaba” esa famosa higiene a la que eran (y son, al menos los ortodoxos) tan afectos los hebreos.
Y es allí donde estaba el ENORME RIESGO que significaba la forma de vida de Jesús, ya que mientras ese sistema se mantuviese sólo para un grupo especial, un grupo “selecto” (¿no les “suena” a nada, eso?) como era el caso de los esenios, el riesgo era mínimo, ya que sin duda alguna sólo una proporción muy reducida de la población aceptaría seguirlo.
Pero, por el contrario, si desaparecían esos factores “selectivos” (celibato e higiene ritual) y se masificaba la forma en que vivía el Señor, entonces sí que el riesgo era grande, yo diría mejor que era muy grande, ya que eso sí que los romanos no lo hubiesen tolerado, dado que al desaparecer la esclavitud, y el espíritu de lucro, las posibilidades de cobrar los impuestos que ellos necesitaban se esfumaría.
Pues bien; espero haber sido lo “suficientemente” claro como para explicar —al menos lo fundamental— de mis pensamientos.
Y si bien voy a decir algo más, considero que hemos arribado al momento en que son ustedes los que deben reflexionar sobre lo que les expresé.
Y eventualmente consultar y dialogar sobre lo que expuse.
Cordiales saludos
MARANA-THA
Si le interesan mis libros, puede visitar www.jesusescomunidad.com.ar
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Por otra parte te diré, que no creo que Jesús le regalara pan a nadie.
Pienso que habrás podido leer el post que yo escribí, y que Xabier tuvo la amabilidad de poner en su blog, con respecto a la famosa multiplicación de los panes y los peces, donde yo señalé, conforme algo que leí alguna vez (y que yo adorné un poco) que en realidad lo que hizo fue hacerlos sentar en grupos y los invitó a que repartieran la comida que cada uno hubiesen llevado, con lo cual comieron todos y sobraron 12 canastas.
Si no lo leíste avisame que te lo envío, para que conozcas mejor mis pensamientos.
Cordiales saludos
MARANA-THA
Mi buena amiga Roser Puig
Te agradezco que hayas seguido pensando y puesto ese comentario.
Pero, por favor, te agradeceré que pienses un poquito más con respecto a lo que he mencionado.
¿Te parece razonable, que Roma hubiese actuado militarmente contra Israel por simples cuestiones de ese tipo?
No olvides que movilizar una "legión" (un grupo de soldados, entre 8.000 y 12.000, de los cuales por lo menos unos 2.500 eran de caballería) le significaba gastar mucho dinero, y, además, implicaba dejar parcialmente desguarnecida un sector de sus fronteras, ya que salvo una legión que mantenían siempre en Roma (por las dudas, para "seguridad" del Emperador) todas las demás estaban en las zonas peligrosas, en especial la del los pueblos germanos y en lo que hoy es Escocia.
Sinceramente, me cuesta creer que Roma hubiese corrido semejante riesgo sólo por la posible pérdida de prebendas de judíos o gobernadores romanos.
Y sigo pensando que fue más tarde cuando las autoridades político-militares-religiosas se dieron cuenta de lo que predicaba aquel movimiento: la liberación de las mujeres y los esclavos. Hasta Pablo se asustó de las consecuencias y rebajó el entusiasmo. (Efesios 5,: consejos a las mujeres y a los esclavos para que se sometieran a sus respectivos amos, ”como al Señor”) Un saludo cordial.
Yo es que sigo pensando que “esa forma en la que vivía el Señor” difícilmente se hubiera “masificado”. Es cierto que le seguían (no siempre) muchos, e incluso querían coronarlo “rey”. Pero era porque “les daba pan”. El mismo se lo echó en cara cuando les habló de que “su cuerpo era verdaderamente comida y su sangre bebida”.Y todos salieron corriendo. Después de lo de Lázaro, se volvieron a animar a ir a escucharle al templo. Había demostrado ser muy poderoso, y esperaban que entonces se pusiera al frente para derrotar a Roma. Pero no fue así y murió solo (a excepción de algunas mujeres y “Juan”) Sus propios discípulos le abandonaron y no creyeron en El hasta que les dio la gracia suficiente para que pudieran creer, después de resucitado. Sigo pensando que, si lo mataron, fue por miedo a perder las prebendas: Pilatos, su puesto de gobernador. El Sanedrín, su influencia sobre el pueblo sencillo y el Templo.-sigue-
TOC, TOC...¿Hay alguien por aqui?
¡QUÉ SILENCIOOOOOO!
Parece que les han cortado los dedos a todos.
Mario.. ¡¡¡¡si es que ya te digo yo que esto es una locura!!!
A mi, lo que más me llama la atención es que no haga algún comentario alguien de la Iglesia.
Si es como se habla aquí, parecería como si hubiésemos estado viviendo muy lejos de lo que quería Jesús, lo cual es en verdad peligroso.
2/2
Y no sólo sería mucho más seguro espiritualmente (o “religiosamente”) hablando, sino también desde el punto de vista material o económico.
Y te diré algo más.
Esa situación me sorprende bastante, ya que no sólo existe ese “silencio” aquí, en el blog, sino que también existe lo mismo con relación a mis libros, que no creo que no me los pidan por ser "caros" (al menos, conforme puedo ver por el valor de los que ofrecen en varias librerías y editoriales de Europa) sino que ni siquiera me solicitan los que envío absolutamente gratis, en especial el breve texto del MARANA-THA, que contiene con un más detalle mis ideas. Obviamente son todos vía Internet.
En fin. Dios dirá.
Te agradeceré alguna oración por mí, ya que el panorama que afronto es, en ese sentido, “algo” desolador.
Cordiales saludos
MARANA-THA
1/2
Hola amigo Julius
Ante todo, muchas gracias por tu mensaje.
Parece mentira, pero, recién me levanto (aquí las 3,30 hs.) y lo hice pensando precisamente en eso.
Y te diré que creo que es una de las razones por las que resulta “tan” difícil mi vida.
Y con respecto a lo que decís, te diré que es posible que se esté meditando sobre mis ideas.
Aunque me parece que lo más probable es que se prefiera no hacerlo, ya que existe un temor a afrontar esa posibilidad que yo menciono.
Hay un viejo dicho que afirma que «todos nos rascamos para adentro».
Pero te diré algo más.
No tengo duda alguna de que eso está motivado en no comprender bien mi pensamiento. Y menos el de Jesús, ya que en esa forma de vida consiste el sentido del “yugo suave” del cual nos habló.
El vivir comunitariamente sería mucho más sencillo Y SEGURO que hacerlo en la forma individualista en que lo hacemos ahora.
Tu exposición está muy clara, Mario, pero.....¡qué silencio!
Parece que todos están meditándolo.
Miércoles, 30 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Universidad Pontificia Comillas
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Antonio Aradillas