La 'locura' del vivir compartiendo

Más, sobre la similitud entre esclavitud y relación de dependencia

10.12.09 | 08:26. Archivado en La "esencia" del Evangelio
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Continuando con la explicación del porqué sostengo que en la vida normal, cotidiana de los esclavos de la antigüedad, existía muy poca diferencia con la que llevan los empleados y obreros de nuestros días, citaré sólo dos casos más para no extender tanto esto, y poder así pasar a explicar mejor ese famoso “temor” del Sanedrín a una invasión romana, que yo sostengo consistía en el que proliferase la vida comunitaria de Jesús, de verdadera hermandad entre todos (compartiendo vivencias y bienes en un plano de igualdad).

d) Una de las palabras que quienes asumimos la muy difícil tarea de tratar de educar, solemos utilizar y escuchar constantemente, es PEDAGOGÍA, término que alude a todo lo que hace a ese realmente muy complicado arte de la enseñanza—aprendizaje.
Pues bien, lo interesante del asunto es que ese vocablo deriva del término pedagogo, que era la designación que recibía un esclavo a quien los griegos le encomendaban el controlar y colaborar en la educación de sus hijos, y que —conforme las pautas culturales de la época— hasta tenía facultad para “disciplinar” (castigar físicamente) al hijo que no estudiaba.
Pues bien, me resulta difícil pensar que un padre maltratase a ese esclavo, sabiendo que era posible que luego él se vengase castigando en demasía a su propio hijo.

e) Y, aunque habría más argumentos al respecto, como distintas leyes romanas, para no alargar tanto esto haré referencia al tema que considero que debería ser considerado el más importante desde el punto de vista cristiano, y es la “opinión” que Jesús tenía sobre la esclavitud.
Conociendo la enorme bondad de Jesús, me parece obvio que si los esclavos hubiesen vivido “tan” maltratados como nosotros solemos imaginar ahora, seguramente alguna palabra de reproche habría salido de la boca del Señor.
Sin embargo no fue así.
En efecto; no sólo Jesús nunca expresó palabra directa alguna en contra de la esclavitud, sino que hasta la utilizó como enseñanza de su doctrina. Y lo hizo al menos en dos oportunidades.

Una de ellas es cuando señaló que la esclavitud era siempre algo transitorio, «el esclavo no permanece para siempre en la casa; el hijo, en cambio, permanece para siempre» (Jn.8,35).

La otra ocurrió luego del pedido de la madre de los hijos de Zebedeo, para que sus “joyitas” se sentaran a derecha e izquierda de Jesús en su reino, palabras que, por ser mucho más importantes, me permito transcribir íntegramente.

“Al oír esto los otros diez se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande que se haga servidor de ustedes y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo: como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud»” (Mt.20,24-28)

Y, por considerarlo ilustrativo para explicar mi idea, me permito transcribir también un párrafo de mi libro Por que mataron a Jesús.

«Obviamente no puedo creer que el Cristo, quien sin duda fue un defensor absoluto de la dignidad y el respeto del ser humano, no sólo del "hermano" sino también del "enemigo" (el que no coincide con nosotros, el que obstaculiza nuestros deseos) al utilizar como figura o modelo para sus enseñanzas al esclavo, hubiese tenido en mente indicarnos que para ser el mejor, el primero, deberíamos someternos a tales situaciones "tenebrosas" de látigos y cadenas.»

Bien. Creo que con lo expresado hasta aquí, queda “más o menos” en claro que la esclavitud no era algo “tan” perverso.

Sin embargo, pese a eso estoy convencido de que, finalmente, la esclavitud no sólo habría sido condenada expresamente por Jesús (dado que siempre se originaba en situaciones de injusticia, conforme lo explicaré en el próximo post) sino que, además, y esto es lo más importante en mí, el estilo de vida solidario que llevaba el Señor, su “yugo suave”, habría acabado “naturalmente” con tal sistema de vida (y eso era el temor del Sanedrín) que —lo recuerdo una vez más— constituía el “motor de la economía” de aquella época, tal cual como hoy lo es el consumismo y la relación de dependencia.

Cordiales saludos
MARANA-THA

Si le interesan mis libros puede visitar www.jesusescomunidad.com.ar

1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por JULIUS 11.12.09 | 06:46

    A mí eso de "la esclavitud" nunca me ha gustado para nada, me suena muy mal.
    Eso de ser "la esclava del Señor" o hacerse "esclavo de los demás" como que no me va...jajaja
    Conozco unas monjas que se llaman "Esclavas del Sagrado Corazón" y unos religiosos que se llaman "Esclavos de la Divina Infantita"... ¡Vaya nombrecitos!

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