Les recuerdo que con los cuatro últimos post que coloqué, he tratado de llamar vuestra atención con respecto a los motivos HUMANOS que hicieron que Jesús fuese ejecutado en la cruz, y no sobre los aspectos SOBRENATURALES que tiene ese hecho (único e irrepetible en la historia de la humanidad) sobre el cual —dicho sea de paso— por más que queramos, nosotros jamás podremos descubrirlo acabadamente por ser algo perteneciente a la esfera más íntima del pensamiento de Dios, del Eterno, por lo cual, y sin duda alguna, es algo que resulta completamente alejado a las posibilidades de comprensión de cualquier ser humano.
Y por eso no ingreso en esa cuestión, sino que les reitero que intento que se comprendan las razones humanas de su ajusticiamiento, cosa que no hago por un capricho personal, sino porque considero que si no se las analiza debidamente, continuará pasando desapercibido el real y profundo mensaje del Evangelio ya que, por poner demasiado énfasis en esa CUESTIÓN SOBRENATURAL (a la que podríamos llamar el “Plan Salvífico del Buen Padre Celestial”) parecería como si la otra faceta, la cuestión humana, quedase desdibujado como algo sin importancia, situación que —como ustedes podrán comprender— yo no creo que sea así, sino que resulta todo lo contrario.
Y lo entiendo de esa manera dado que el Buen Padre Celestial no actúa en forma “extraordinaria” (salvo en alguna circunstancia realmente “notable”, que no niego ni discuto) sino que normalmente lo hace a través de las cuestiones simples y cotidianas de todos los seres humanos.
Pues bien, asumiendo esa circunstancia —que creo no generará mayores reparos— no cabe duda alguna de que ese plan de Salvación, que fue “pensado y decidido” por Dios desde toda la eternidad, implicaba que el Sanedrín, Pilatos, y el resto de los “actores” actuarían como lo hicieron, es decir, que ejecutarían en la cruz a Jesús.
Pero, evidentemente también, me parece absolutamente obvio que no por eso debemos pensar que Caifás, Pilatos, y el resto de quienes intervinieron en ese hecho hubiesen actuado de la forma en que lo hicieron (ajusticiando a Jesús) pensando en que “debían cumplir con el plan de Salvación de Dios”, sino que actuaron de esa manera por cuanto entendían que al hacerlo atendían correctamente a las necesidades de la población a su cargo, de acuerdo con las circunstancias en que les tocaba vivir.
Mejor dicho, de acuerdo a como ellos veían las circunstancias en las que les tocaba vivir.
Y es precisamente con respecto a ESO sobre lo que yo intento llamar vuestra atención.
Y, por lo tanto —insisto una vez más— es necesario pensar detenidamente en la alusión que hace el Evangelio de Juan sobre el TEMOR a sufrir una invasión romana, hecho que, conforme lo señala ese mismo pasaje del Evangelio, ocurriría si “todos los hebreos” seguirían a Jesús, MIEDO del que participaban, no sólo el Sumo Pontífice Caifás, sino también todos, o al menos la gran mayoría de los miembros del Sanedrín.
Y en tal sentido yo me inclino por la posibilidad de que fuera el temor a que “prosperase” —a escala masiva, y no para unos pocos— el estilo de vida comunitario (compartir vivencias y bienes) con el cual vivía Nuestro Señor, dado que si eso acontecía hubiese significado una verdadera “revolución” (pacífica, pero revolución al fin) en el sistema socio—económico de aquella época, tal cual como también lo haría en la actualidad, aspecto que comenzaré a analizar en los próximos post.
Cordiales saludos
MARANA-THA
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Jesús murio para nuestra salvación, le mataron por blasfemo y por decir que era el Mesías, pero también lo mataron porque resultó molesto para los poderosos de su tiempo.
Caifás, en un inconsciente arrebató profético (Jn 11:49-52), afirmó: "Es preferible para nosotros que un solo hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca" (Ver 50). El pensamiento consciente de Caifás era que la muerte de Jesús era necesaria para que el pueblo se salvase de una represalia por parte de los poderes politicos del Imperio; la idea de sustitución no puede estar más clara. Pilato suelta a Brrabás y entrega a Jesús (Mc 15:15). es muy probable que barrabá estuviera exultante de gozo ante la inesperada libertad, pero si llegó a ver a Jesús en la cruz pudo haber dicho mejor que nadie: "allí debería estar yo".La obra sacrificial de cristo tuvo efecto liberador del pecado y del demonio
Mario. Muy bueno, pero creo que vas un poco deprisa. Lo que he leído hasta ahora me ha gustado.
Un abrazo.
José Carlos
¿Motivos sobrenaturales?...pues con Jesus poco sobrenaturalismo... porque no cambio nada.
Es licito preguntarse ¿por que Dios permite el mal despues de Cristo? ¿por que Dios permite el dolor despues de Cristo? ¿por que Dios permite la muerte despues de Cristo?
Miércoles, 30 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Universidad Pontificia Comillas
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Antonio Aradillas