Planteo ese interrogante, dado que leyendo los Evangelios no logro descubrir —al menos de una forma a la cual podamos considerar “razonablemente” explícita— motivo alguno que justifique una determinación de tal tipo.
Y les aclaro que no me refiero al plan de salvación del Padre (no hablo de aquello que podríamos denominar el aspecto “sobrenatural” que presenta ese hecho, el “mecanismo” elegido por Él para “reparar” el “caos” causado por el pecado) sino a los motivos humanos que pudieron provocarla.
Es decir, que mi objetivo apunta a determinar cuáles pudieron ser las argumentaciones que se desarrollaron en las mentes de los dirigentes de las dos estructuras jurídico-políticas de la antigüedad (la hebrea y la romana) y que fueron las que los condujeron a decidir la “conveniencia” de ajusticiar a un hombre que —insisto en esto— al menos según los datos que surgen de los Evangelios, es obvio que no les causaba ningún problema (socialmente hablando) como para que se fuese “necesario” adoptar una sanción de tamaña magnitud.
Y les aclaro que mi pregunta no es por una mera curiosidad, sino porque creo imprescindible reflexionar sobre eso, ya que, de no hacerlo, resulta imposible poder comprender el rechazo que existe actualmente al mensaje del Evangelio por muchas personas, pese a que es obvio que el Evangelio habla esencialmente de AMOR.
Pues bien, como creo que existirá una coincidencia bastante generalizada con respecto a este último punto, interpreto que resulta conveniente analizarlo, asumiéndolo como un buen camino para comprender muchas de las falencias que se produjeron en el accionar del cristianismo a lo largo de su existencia.
Y —lo que es mucho más grave aún— continúan en la actualidad.
Y me parece obvio, ya que para “explicar” ambas situaciones (el rechazo al Evangelio y las falencias del cristianismo) no basta con decir que «la culpa la tiene el demonio», o que «la Iglesia está formada por hombres que a veces se han equivocado», ya que ese tipo de excusas no me parecen suficientes para poder hacerlo. Al menos “adecuadamente”.
Por lo menos si es cierto que creemos en un Dios que no sólo es AMOR, sino que también es TODOPODEROSO, motivo por el cual —sin duda alguna— podría revertir tranquilamente esa realidad, razón por la que interpreto que, si no lo hace, es por cuanto el camino que venimos transitando no responde convenientemente al mensaje que nos transmitió Jesús.
Y por eso creo que resulta obvio que mi preocupación no se queda en un mero “descubrir”, una simple cuestión anecdótica, histórica, o académica, sino que fundamentalmente la planteo, ya que interpreto que es ineludible hacerlo para tenerlo como “punto de partida” para comenzar el análisis destinado a captar cuál es el mejor sendero que deberíamos transitar, para lograr de esa forma responder con mayor fidelidad a ese mensaje esencial del Evangelio, único camino posible para lograr revertir la lamentable realidad en la que vivimos.
Por otra parte les diré, que también creo conveniente profundizar en ÉSE aspecto ya que, muchas veces ponemos la atención en otro tipo de cuestiones, muy distintas en verdad, a las que denominaría de un carácter más “teológico”, mientras que no son ésas las que ocuparon la vida de Jesús, dado que leyendo los Evangelios es posible advertir, que normalmente ese tipo de cosas no surgían espontáneamente de sus labios, sino que le eran planteadas por los que querían “sorprenderlo” afirmando algo contrario a la ley (la doctrina) mientras que, cuando Jesús “enseñaba”, se refería a aspectos mucho más VITALES (diría yo cotidianos) sin detenerse en especulaciones que, por “calificarlas” de algún modo, me atrevería a denominarlas como de un carácter “especialmente“ doctrinario.
Asimismo es interesante destacar, que ÉSE aspecto sobre el cual procuro llamar vuestra atención, mucho, muchísimo más “vital” que aquél otro, que parece ocupar gran parte de nuestro tiempo (y sobre todo el de la Iglesia “jerárquica”) fue también ratificado luego de la muerte y resurrección de Jesús por el «Ángel del Señor», cuando, luego de “sacar” de la cárcel a los apóstoles, les indicó expresamente, no que se dedicasen a efectuar una “sólida estructura doctrinaria”, sino que, por el contrario, lo que les dijo fue: «Vayan, colóquense en el templo, y explíquenle allí al pueblo íntegramente esta manera de vivir» (Hech.5,20).
Y si bien Dios mediante tengo pensado volver sobre esta cuestión, quedo a la espera de sus opiniones al respecto.
Cordiales saludos.
MARANA-THA
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Estimada hermana Chiquitina
Puede ser que, tal cual lo mencionas, Jesús fuese "incomodísimo" para las autoridades hebreas.
Pero eso a los romanos les tendría absolutamente sin cuidado.
Te invito a que leas los post que siguen a este, en especial el que se refiere al "temor" que tenían los miembros del Sanedrín a una invasión romana.
Te agradezco tu participación y comentario.
Cordiales saludos
MARANA-THA
Hombre, no, madre Teresa no era crítica con las autoridades civiles y religiosas de Calcuta como lo era Jesús con las de su época. Jesús criticaba la Ley, a los escribas, a los sacerdotes, a los fariseos, animaba a poner al ser humano en primer lugar (ay si hubiera vivido ahora que no hubiera dicho de nuestra economia!), en fin, tenía que ser incomodísimo para las autoridades de su tiempo...
Mi buen hermano Vicente
Con el de hoy, y en los próximos post, espero poder explicarte mejor mis pensamientos, ya que si bien es "posible" que con ese accionar bondadoso Jesús les causase problemas, creo que HAY ALGO MÁS dando vueltas en este asunto.
Te agradezco tu participación, y te ruegos leas detenidamente el comentario que he puesto hace un rato.
Cordiales saludos
MARAHA-THA
Yo creo que sí les ocasionaba problemas: a las autoridades religiosas sobre todo, poruqe Jesús predicaba el amor y la misericordia y ellos el poder. Y las autoridades politicas se dejaron contagiar por esas razones.
Querido hermano Vicente
Te agradezco tu participación.
Y te diré que no discuto para nada el hecho de que Jesús "se dejó" matar por Amor.
Lo que intento es que se reflexione en cuál fue el motivo que pudo existir, en el pensamiento de las autoridades de esa época (romanas y hebreas) y que los llevó a considerar que era "conveniente" EJECUTAR a un hombre que, al menos según lo que relatan los Evangelios, no les causaban problemas sino todo lo contrario, pues curaba enfermos etc.
Vendría a ser como si en nuestra época, las autoridades de la India hubiesen considerado necesario "ejecutar" a la Madre Teresa.
Cordiales saludos
MARANA-THA
Querido Mario: Yo creo que amaron a Jesús y él se dejó matar porque amó, amó hasta el extremo, amó sin límites.
Miércoles, 30 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Universidad Pontificia Comillas
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Asoc. Humanismo sin Credos
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