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Bienes terrenales: laicos y curas - ¿cuál es la diferencia? (8/11)

17.11.09 | 15:27. Archivado en Levitas y Sacerdotes
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Levitas y “primogénitos” – crónica de un error (nota 4/4)

Les recuerdo que expresé, que si bien es posible que Yahveh separase a los Levitas, según se lo relata ese hecho habría ocurrido con un procedimiento MUY ESPECIAL.
Y es así, ya que se menciona un meticuloso sistema que encontramos narrado en el mismo Libro de Los Números y que transcribo seguidamente:

«Dijo Yahveh a Moisés: “Registra a todos los primogénitos varones de los israelitas, de un mes para arriba, y anota sus nombres. Luego tomas a los levitas para mí, Yahveh, en lugar de todos los primogénitos de los israelitas”...”Por el rescate de los doscientos setenta y tres primogénitos de los israelitas que exceden del número de los levitas, tomarás cinco siclos por cabeza...la plata se le entregarás a Aarón y a sus hijos”» (Num.3,40-48).

Es decir que, según lo que allí se relata, el Buen Dios resultaría ser un “comerciante” muy exigente (y, POR FAVOR, grábenlo muy bien en la memoria) ya que no admite ninguna “desproporción”, pues ni siquiera “perdona” a su pueblo los 273 primogénitos de “exceso” que había en las otras tribus.
En efecto, para hacer las cosas “perfectas”, escrupulosamente bien, con absoluto detalle y exactitud, habría exigido a los israelitas “comunes y corrientes” (es decir, a los de “segunda”, a los laicos, como lo soy yo, y la inmensa mayoría de ustedes, amables lectores) que “compensen” esa “diferencia numérica” abonándola en “metálico”, importe que, por supuesto, no fue arrojado hacia el cielo para que lo “agarre al vuelo”, como relata un famoso cuento, sino que se lo entregan a los sacerdotes.
Hasta aquí les diría que es lo esencial, tanto del relato de lo que habría acontecido, como también de los motivos por los cuales habría ocurrido esa separación.

Es necesario que “expliquen” dos puntos

Pero bueno. Si así hubiese acontecido, y si en rigor de verdad, los actuales “referentes” religiosos pretenden basar su “diferenciación” en semejante historia, y lo que es más importante aún, la consiguiente instauración de “privilegios” en su favor, como el contar con la apoyatura de los bienes de los laicos (los “seres humanos de segunda”) y el manejo exclusivo y discrecional de los mismos, yo les pediría que me expliquen por lo menos dos puntos, que, por lo menos para mí, constituyen pruebas muy claras de que NO FUE UNA REAL DECISIÓN DE DIOS el haber establecido diferencias entre los seres humanos, beneficiando económicamente a uno de los grupos.
Pero antes les diré, que espero hayan podido advertir que en el párrafo anterior escribí “seres humanos de segunda”, y no “cristianos de segunda”, como hice en otras oportunidades, palabras que consigné ex profeso ya que, el cuestionamiento que realizo comprende también al pensamiento que existe entre los judíos. Y en rigor de verdad resulta posible trasladarlo también a otros grupos religiosos, ya que es relativamente sencillo ver que algo SIMILAR existe en gran parte de ellos, por lo menos en los que tienen raíces en la antigüedad.

Y les recuerdo —una vez más— que he arribado a este planteo que estoy efectuando, al advertir que los actuales referentes religiosos, pese a afirmar constantemente que «hay que imitar a Jesús», no se avienen a pensar en la posibilidad de instrumentar un sistema de vida SIMILAR AL QUE VIVIÓ EL SEÑOR, una plena participación de vivencias y de bienes, es decir, el estilo de vida de la Primera Comunidad Cristiana (Hc.2,44-47 y 4,32-37).

La “teologización” de esa “selección”

Y antes de señalarles esos DOS PUNTOS —que considero claves en este asunto— les diré también que he podido escuchar, en largos, aburridos, y muy retorcidos sermones, a manera de “demostración teológica” de esa teoría de los primogénitos, que el “reclamo” de los varones nacidos en primer término en las familias hebreas, que habría hecho el Buen Dios, tendría el sentido de que es necesario darle “lo mejor”, y no “cualquier cosa”.
O sea que, al igual que la exigencia de entregar las “primicias” de animales y cosechas, que también menciona la Biblia, tal idea vendría a referir que a Dios es necesario darle siempre lo mejor, en lugar de reservárselo para uno mismo, “cediéndole” cosas de inferior calidad o defectuosas.

Pues bien; el uso de esa doctrina (correcta en otros ámbitos) pretendiendo “justificar” esto de los primogénitos por la “entrega de lo más valioso”, posiblemente sea producto de la mente de alguien que fue el primogénito en su propia familia, y se considere por ese sólo hecho mejor que sus hermanos menores.
Y como tal vez puedan pensar, que como yo no fui el primogénito, sino el “último orejón del tarro” en la mía, pueda ser el motivo por el cual NO CREO y MENOS AÚN ACEPTO ESO, les diré que, aún si fuese incorrecta mi sospecha, y el autor de semejante teoría no hubiese sido el “primogénito” del hogar en que nació, estoy convencido de que si se atrevió a exponer semejante tontería por lo menos es alguien que no tiene hijos, y por tal motivo pudo “elaborar mentalmente” esa diferenciación, entre el nacido en primer lugar, y “el resto” de los vástagos, ya que ningún padre normal, aún con “menos de dos dedos de frente” aceptaría como lógico o posible eso, ya que, si fuese verdad, vendría a significar que “los otros hijos son inferiores”, menos valiosos que el primero.
Y eso resulta obvio puesto que, si sólo se rescata al primogénito por ser “lo mejor”, viene a significar que con el resto de los hijos no se lo hace por ser “menos importantes”.
Pero dejemos de lado ese disparate, y analicemos el fondo del asunto de los primogénitos.

El fondo de mi crítica. El primer punto

Recordarán que mencioné, que rechazo la idea de adjudicarle a Dios la matanza de los primogénitos de Egipto, base de la pretendida “justificación”, o “explicación” de esa situación.
Y también que les pedí, que grabasen en la memoria el hecho de que el Buen Dios del Cielo aparecía como un negociante muy exigente, ya que ni siquiera habría perdonado a su pueblo la diferencia de 273 en más que existía, entre los primogénitos del resto de los hebreos y el total de los levitas (Num.3,40-48).
Pues bien, aún cuando eso ya no hace quedar “muy bien que digamos” al pobre Dios, yo diría que en realidad no es nada comparándolo con lo que sigue.

Si hubiese sido tal cual se lo menciona, no cabe duda que deberíamos considerar que TODA LA DEUDA que mantenían los hebreos con Yahveh habría sido saldada en ese momento pues: a) le habían “entregado” para su servicio personal, una cantidad de varones (los levitas) similar a la totalidad de los primogénitos de las familias hebreas, y b) ADEMÁS, habían “abonado” en metálico la diferencia que existía, es decir, los 273 primogénitos que superaban al número de levitas.
Por lo tanto, aún si aceptásemos que ese SER AMOROSO que es Dios, fuese realmente, no sólo un “matador”, sino también un mercader TAN exigente, deberíamos asegurar que ALLÍ COBRÓ ABSOLUTAMENTE TODO LO QUE LE DEBÍAN.
Pues bien (y este es el primer punto que yo quiero que me respondan los actuales referentes religiosos) siendo así, ¿ME PODRÍAN EXPLICAR ENTONCES, POR QUÉ RAZÓN SE SIGUIÓ “COBRANDO AL PUEBLO COMÚN” EL RESCATE DE LOS NUEVOS PRIMOGÉNITOS QUE NACÍAN EN SUS FAMILIAS?

Y trataré de ser bien claro al respecto.
Si Yahveh ya tenía a su servicio a TODOS los levitas, todos ellos eran sus servidores, NO SÓLO LOS NACIDOS EN PRIMER LUGAR, los “primogénitos” de los levitas (tanto los “comunes”, como los “especiales”, o sacerdotes) sino que también lo eran los otros levitas, los nacidos en los sucesivos partos (hijos segundos, terceros, etc.) ¿cuál es entonces la razón, que justificaría el hecho de que el “resto” del pueblo deba seguir “rescatando” a sus propios primogénitos?
Atribuirle la exigencia de ese “nuevo rescate” (con un cordero, a cargo del laico común) también al Buen Dios, al Eterno, al Amor, no sólo es decir que es alguien “muy exigente”, sino directamente “un perfecto turro" ya que estaría cobrando muchas veces la misma deuda cosa que —por lo menos yo— NO ACEPTO DE NINGUNA FORMA.

El segundo punto

Y para ir finalizando con la explicación de mi idea, de que la existencia de una discriminación entre los seres humanos, y el consiguiente favoritismo económico hacia uno de los grupos NO FUE REAL DECISIÓN DE DIOS, mencionaré el segundo punto que, por lo menos para mí, constituye otra clara prueba el respecto.

En realidad, es bastante simple.
Para afirmar que la diferenciación entre los levitas y el resto del pueblo hebreo ocurrió tal cual lo menciona la Biblia, y que de allí habría surgido el “privilegio” de recibir el “apoyo de bienes” suministrados por el pueblo común (los de “segunda”) es necesario responder también a la siguiente pregunta: ¿cuál sería entonces el motivo por el que, una vez ocupada la Palestina, durante un largo período de la historia los israelitas no cumplen con ninguna de esas “especificaciones” —tan detalladas y puntillosas— tanto aquellas que hacen a las ceremonias de culto como también con respecto a los levitas y sacerdotes, ya que, según figura en el Libro de Los Números las habrían recibido del propio Yahveh durante su peregrinar por el desierto?

Es decir; sí se desea sostener que tanto el esquema piramidal del poder, como también el suministro de bienes a un grupo reducido, fue realmente dispuesto por el Buen Padre Celestial, es ineludible ubicar ese hecho durante el período en que “peregrinaban” por el desierto.
Por consiguiente sería necesario hallar una adecuada explicación a la causa por la cual, una vez obtenido el dominio de la “tierra prometida” (la Palestina, cosa que también se habría logrado con la ayuda “maravillosa”, pero simultáneamente violenta e injusta de Yahveh) en lugar de aplicar a partir de allí, y a pie juntillas, todas esas especificaciones tan detalladas, se produce en cambio un largo, mejor dicho, larguísimo período, de aproximadamente 200 (¡¡¡DOSCIENTOS!!!) años durante los cuales NO EXISTIERON NI TEMPLO, NI SACERDOTES entre los hebreos.

Y les aclaro (fundamentalmente a las personas que puedan leer estos artículos sin un acabado conocimiento de los textos bíblicos) que me estoy refiriendo al extenso período que TAMBIÉN FIGURA EN LA BIBLIA, en el Libro de “Los Jueces”, y al que, por ende, se le debe adjudicar EXACTAMENTE EL MISMO VALOR que a las expresiones donde se mencionan los primogénitos, los levitas, el diezmo, la monarquía y muchas otras cosas por el estilo.

Es decir que, si el Buen Padre Celestial efectivamente hubiese querido que se organizase lo que yo denomino, la estructura piramidal, tempo—religiosa, de poder y economía, y que según el Libro de Los Números y distintos párrafos de otros libros bíblicos, habría sido “establecida” durante el período del peregrinar por el desierto, se me ocurre pensar que habría exigido que la implementasen en forma inmediata, apenas su pueblo “elegido” ocupó la Palestina, en lugar de esperar más de 200 años para hacerlo.

Sin embargo, es obvio que de acuerdo CON LA BIBLIA no fue así, sino que se produjo todo ese extenso período sin que exista ninguna estructura, y que incluso hasta el Arca quedó casi olvidada, ya que sólo de tanto en tanto la sacaban a relucir, mientras que, esa organización se desarrolló recién transcurrido ese lapso, a partir de la instauración de la monarquía y la posterior construcción del Templo de Salomón.

Y lo más interesante del caso es comprender, que sólo mucho después del arribo a la Palestina, y de estructurarse primero el poder monárquico con Saúl y David (cosa que también es discutible que sea decisión de Dios) y luego el Templo, fue cuando se redactaron los textos que conocemos como la “tradición Sacerdotal”, y que es en ellos donde se le atribuye a Yahveh, haber realizado esa “organización” durante el peregrinar por el desierto.
Y tampoco debemos olvidar, que esa “nueva tradición”, muy posterior a las otras dos (Yahvista y Elohista) fue la que, no sólo compuso el Levítico y la mayor parte del Libro de los Números —donde figuran esa “selección y privilegios”— sino que también “mechó” (intercaló) pasajes con esa idea en otros libros.

Pues bien, esos son algunos de los motivos por los cuales yo no creo que hubiese sido el buen Dios del Cielo, el Eterno, el Amor, el autor de semejante cosa.
Y no lo creo, no sólo por todo lo que he expuesto, sino además: 1º) porque esa estructura piramidal, saturada de poder y de riqueza, fue desarrollada no sólo por los israelitas, sino que también “recurrieron” a ese mismo sistema muchos otros pueblos (no “elegidos”) de la antigüedad, y 2º) porque Jesús no participó de ella, sino que la criticó, y mostró además con su vida un accionar absolutamente humilde e igualitario, mientras que esa estructura —casi está de más decirlo— fue la que lo rechazó, y la que finalmente resolvió condenarlo a muerte.
Y como debo decir aún otras cosas, lo haré en los próximos artículos.
Cordiales saludos
MARANA-THA

PD. Perdonen el retraso en poner este post, pero tuve un problema con mi conexión de Internet

5 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Mario Bruzzone [Blogger] 19.11.09 | 08:41

    Mi buena amiga Roser Puig
    Ante todo perdón por no responder antes, pero por las dificultades con Internet se me pasó un poco.
    Lo que yo veo "raro" del problema es que, si asumimos que un sólo pueblo (el israelita) fue visitado por Dios, los "sacerdotes" de los otros pueblos (en los textos bíblicos antiguos hasta les dan otro nombre para diferenciarlos de los suyos) no podían tener ningún poder y, por ende, ¿cuál podría ser el motivo por el que lograban ser obedecidos por la población común y corriente?
    Y lo mismo en lo que hace al poder civil.
    No nos olvidemos que en la antigüedad (al menos según lo que relata la historia que todos estudiamos) no existían medios masivos de destrucción y, por ende, teóricamente al menos, el número era lo más importante.
    Y nuevamente pregunto ¿es posible pensar, que unos pocos pudiesen dominar a toda una multitud?
    O eran todos tontos, o algo “raro” hubo.
    Cordiales saludos
    MARANA-THA

  • Comentario por Roser Puig F 18.11.09 | 13:59

    Mario, a mi no me parece “raro” que el israelita no fuera el único pueblo que tuviera una “casta sacerdotal”. Hay que tener en cuenta que toda sociedad (por pequeña que sea) se ha sostenido, a través de los tiempos, con “tres patas”de poder: el político (autoridad): jefe de la tribu, padre de familia, rey etc. El guerrero (que defiende la supervivencia del grupo) Y el sagrado que, además de conservar la sabiduría, a base de temores y supersticiones, mantiene la supeditación de los individuos al grupo (clero, hechicero de la tribu, chaman etc) Ahora esta última “pata” se han subdividido en científicos y religiosos. Hoy en día, en nuestros países “civilizados” están más definidos los lindes de cada una de las“patas” de poder de lo que estaban en tiempos de Jesús, en los que los guardianes del Templo habían usurpado los poderes de la autoridad, la política y la sabiduría. Por lo tanto, llego a la misma conclusión que Tu: Dios no tiene nada qué ver con los sistemas de poder humano,

  • Comentario por Mario Bruzzone [Blogger] 17.11.09 | 23:40

    Julius

    Te agradezco tu comentario.
    Y tu pensamiento me hace reflexionar sobre el verdadero sentido que tiene el término sacerdote ya que, por ejemplo, en los textos bíblicos más antiguos el término que se traduce como sacerdote no tiene nada, absolutamente nada que ver con lo que nosotros consideramos hoy como tal.
    Y entre los hebreos, durante siglos, lo que hoy es la función sacerdotal estuvo siempre a cargo del padre de familia.
    Incluso en la actualidad, una buena parte de esas actividades las siguen realizando los padres.
    Tal vez algún día me anime y escriba algo sobre el sacerdocio.
    Pero lo que ahora quiero destacar, es la falacia de atribuirle al POBRE DIOS, la implementación de toda esa estructura de poder y economía que se desarrolló en derredor del templo.
    Y lo más interesante de todo, es recordar que no fueron los hebreos los únicos que recurrieron a eso.
    ¿Extraño, no?
    Cordiales saludos
    MARANA-THA

  • Comentario por JULIUS 17.11.09 | 21:51

    Continúa: ¿Por qué no vamos a tener la libertad y la audacia de pensar en serio si no tendríamos que volver a los orígenes del Cristianismo?

  • Comentario por JULIUS 17.11.09 | 21:49

    Dice José María Castillo:
    Ni en los evangelios ni en todo el Nuevo Testamento se dice en lugar alguno que Jesús instituyera un sacerdocio o que en las iglesias que fundaron los apóstoles hubiera "sacerdotes". En la Iglesia se empezó a hablar de "sacerdotes" en el siglo III. ¿Qué quiere decir esto? ¿Es que ni Jesús, ni los Apóstoles, ni los primeros cristianos cayeron en la cuenta de la importancia del sacerdocio? ¿O es que se trata de una cuestión meramente semántica, es decir, que en aquel tiempo se les llamaba a los sacerdotes con otros nombres?
    No se trata de atacar a la Iglesia o a su estructura jerárquica. Se trata de repensar si lo que está más de acuerdo con las intenciones y la voluntad de Jesús el Señor es que la estructura de la Iglesia sea la estructura sacerdotal y clerical, que tenemos, o si lo más coherente con el Evangelio de Jesucristo es otra forma de organización de la Iglesia. Hasta el s. III, la Iglesia funcionón de otra manera. ¿Por qué no vamos a tene...

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