La 'locura' del vivir compartiendo

Bienes terrenales: laicos y curas - ¿cuál es la diferencia? (6/11)

15.11.09 | 09:02. Archivado en Levitas y Sacerdotes
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Los levitas – crónica de un error (nota 2/4)

Les recuerdo que investigamos la posibilidad de que exista un error, al asumir que Dios “separó” en dos grupos a su pueblo (los levitas por un lado, y el resto por el otro) y fundamentalmente, que estableciese de esa forma que el más numeroso deba proveerle de bienes al otro, al más “selecto”.
Y les señalé que hay por lo menos tres (o cuatro) versiones en la Biblia que hablan de ese hecho.

La primera mención sobre los levitas

La primera de las hipótesis acerca del origen de los Levitas es una breve referencia del Deuteronomio, libro que sin entrar en detalles MENCIONA LA ÉPOCA en que Dios los “habría separado” del resto de su pueblo diciendo:

«Los israelitas partieron de los pozos de Bené Iaacán y se dirigieron hacia Moserá. Allí murió y fue enterrado Aarón, y su hijo Eleazar lo sucedió en el ejercicio del sacerdocio. Luego siguieron avanzando hasta Gudgodá, y de allí fueron hasta Jotbá, una región donde abundan los torrentes. Entonces el Señor puso aparte a la tribu de Leví para que transportase el Arca de la Alianza del Señor, para que estuviese en su presencia y lo sirviera, y para que bendijera en su nombre, como lo ha venido haciendo hasta ahora. Por eso Leví no tiene parte ni herencia entre sus hermanos: el Señor es su herencia, como el mismo se lo ha declarado» (Dt.10,6-9).

Según ese pasaje, la “separación de los levitas” habría sido realizada mucho DESPUÉS de la muerte de Aarón, circunstancia que interpreto es necesario analizar en dos rumbos distintos.
El primero, para advertir allí la existencia de un nuevo error dentro de los textos bíblicos, pues eso NO COINCIDE “temporalmente” con lo que expresan todos los otros relatos, ya que éstos afirman que el bueno de Aarón estaba “vivito y coleando” en ese momento, conforme veremos más adelante.

El segundo, y esto es lo más importante, porqué nos permite ratificar, y con absoluta nitidez, que en lo que llamaríamos el ORIGEN BÍBLICO de ese pueblo no existía ninguna diferencia entre ellos, circunstancia evidente ya que, claramente se menciona la existencia de un hito temporal, un momento en el tiempo, un instante en la historia hebrea en el cual, el Buen Dios habría “apartado” a los miembros de la tribu de Leví, “separándolos” del resto de las tribus, hecho que habría realizado para que transportasen el Arca, estuviesen en su presencia, lo sirviesen y bendijese su nombre.

Y —de paso— un “agregado” no espiritual

Obvio que también, y “a la pasada”, se señala que esa es la razón por la cual “no tienen herencia”, es decir que no recibían tierra (cosa que según Num.35,1-8 y otros textos bíblicos tampoco es “tan” así pero, en fin) sino que su herencia “es el Señor”, y por ende, “explica” el motivo por el cual vivirían mezclados con el resto de las tribus, pero simultáneamente gozarían de algunos “privilegios” o beneficios por realizar en forma exclusiva ese “servicio”.

Es decir entonces que es posible afirmar, que en la historia del pueblo hebreo, ANTES de “ese momento” no existía ninguna diferenciación entre los integrantes de las DOCE tribus, y que, por consiguiente, todos por igual podían estar en Su presencia, sirviéndoLo, bendiciendo Su Nombre, acarreando con el Arca y cuanta otra cosa podamos pensar o imaginar, como por ejemplo, “consultándoLo” personalmente, según lo he mencionado en un artículo anterior, haciendo referencia a que figura así en el Éxodo (33,7) pasaje que, como recordarán, corresponde a los textos bíblicos “originales”, los más antiguos, los de tradición Yavista pues allí se señala que esa “consulta” podía realizarla cualquier israelita (sin intermediarios) circunstancia que se ve corroborada en este nuevo pasaje del Deuteronomio que transcribí antes.

Y queda claro también, que la nota de la Biblia de Jerusalén, escrita sobre ese texto del Éxodo, asegurando que la “consulta” se hacía por intermedio de Moisés (y a la que también me referí antes) es sólo producto de la imaginación de su redactor, pero que de forma alguna podemos tomarla como un verdadero aspecto bíblico.

Obvio que se podría decir, que «la falta de coincidencia temporal sobre la época en que ocurrió esa separación es un “simple detalle menor”, y, por consiguiente, que no hace al fondo de la cuestión con respecto a la “selección” de los levitas», lo cual podría ser cierto SI FUESE EL ÚNICO ARGUMENTO al respecto, pero como no es así, sino que existen MUCHOS OTROS ASPECTOS que hay que tener en cuenta, creo que no se la debe “despreciar” con tanta tranquilidad, como algo carente de significación, ya que eso sería —simplemente— tratar de disimular el problema real y profundo que existe en este tema, que es la “famosa diferenciación” que yo cuestiono, y que consiste en “atribuirle” al Buen Padre Celestial, no lo que hace a “elegir” personas, pues eso tiene gran parte de verdad, sino a considerar que esa diferenciación habría significado, ADEMÁS, el otorgamiento de una serie de privilegios a uno de los grupos, punto sobre el cual no poseo, ni por casualidad, la misma coincidencia.

La segunda mención de los levitas

Corresponde entonces que reflexionemos sobre la segunda referencia, que podemos encontrar en los Capítulos 16 y 17 del Libro de Los Números que, como recordarán, corresponden básicamente a la “tradición Sacerdotal”, es decir que fueron escritos por los “sacerdotes” hebreos mucho después del momento en que fueron redactados los textos bíblicos originales, los de “tradición Yavista y Elhoista”.
Contrariando mi costumbre no los voy a transcribir, ya que si lo hiciese, no sólo ocuparía mucho espacio, sino que carecería de sentido, pues en el momento en que intentase exponer mi pensamiento sobre ese tema, la mayoría de los lectores estarían cansados, o directamente dormidos.
Por eso sólo efectuaré un breve resumen de lo que en ellos se relata, y señalaré la impresión que me producen.

Según parece hubo una discusión con respecto al ejercicio del “sacerdocio” (lo que nos muestra un nuevo error en la Biblia, pues presupone que ya existía la “separación” de la tribu de Leví) cuando un grupo de 250 levitas (apoyados por otros, todos hombres “importantes” de la tribu de Rubén) secundan a un tal Coré.
Sin ser sacerdotes ofrecen incienso a Yahveh, y de algún lado surge un fuego que los consume por completo. Sus incensarios de bronce, son convertidos en “chapas” y puestos en el altar “para recuerdo” (¿advertencia?).
No se aclara bien como pasó eso, ya que el otro grupo (el de Coré, Datán y otros) tal vez más numeroso que el anterior y, por supuesto, por su “accionar injusto” (pues estaban “celosos” de la autoridad de Aarón y Moisés, y “osaron” discutir su jefatura) habían recibido antes el “justo castigo que les correspondía por semejante atrevimiento”, pues se abrió la tierra y se los tragó junto con todas sus familias.

Hasta allí parecería una simple cuestión interna de la tribu levita, pero si leemos un poco más adelante (Cáp.17) vemos que TODOS los hebreos habrían adoptado también esa “actitud rebelde” (aspecto sobre el cual volveré más adelante) motivo por el cual el “Ángel” de Yahveh (que en el lenguaje bíblico significa su accionar personal y directo) actúa mediante una plaga causando la muerte de miles más, exterminio que sólo se detiene cuando, a instancias de Moisés, el bueno de Aarón, con un incensario en la mano (¡cómo iba a faltar!) se coloca frente al pueblo intercediendo por él, y logra aplacar su ira, con lo cual cesa la matanza.
Ese episodio resaltaría “la importancia” de la oración del sacerdote.

Ante esos hechos, y casi en estado de pánico, el pueblo le plantea a Moisés y Aarón su temor de morir, por lo cual Yahveh habría resuelto que únicamente los levitas —y dentro de ellos el grupo sacerdotal— fuesen los que de allí en adelante “deban atreverse” a arrimarse a su Tienda como sus servidores directos, asumiendo únicamente ellos el riesgo de correr tal suerte.
Por supuesto que también aquí se menciona, que esa es la causa por la cual deben recibir bienes del “resto” de los integrantes de las tribus hebreas.
Desde ya les aclaro que existe otra cuestión —la “vara de Aarón”— sobre la cual redactaré algo más adelante, dado que considero que puede ser interpretada como una “tercera” versión del origen de los levitas.

La impresión que me causa la lectura de esos pasajes

Pues bien, quedándonos con el relato de esas situaciones (que recomiendo lean en cualquier traducción de la Biblia que tengan a mano) yo simplemente mencionaré, que la impresión que me causa su lectura podría definirla como de ENORME asombro, el cual se origina en varios aspectos.
Me causa ASOMBRO por lo FANTÁSTICO de los hechos que se relatan, por lo CRUEL Y SANGUINARIO del accionar de Yahveh, y porqué los seres humanos aparecen como unos PERFECTOS ESTÚPIDOS.
Y además por cuanto, la sumatoria de todo me parece ahora tan difícil de admitir, que no alcanzo a comprender cómo pude hacerlo durante tantos años, aceptándolo como algo efectivamente ocurrido, y, peor aún, como acciones “personales” de ese SER MARAVILLOSO que es Dios, de ese PADRE BUENO del cual nos habló Jesús, cosa que les recomiendo piensen también ustedes en lugar de seguir insistiendo en que, «si bien es duro, y no lo entiendo del todo, como está en la Biblia hay que aceptarlo» ya que, sinceramente, eso si que, por lo menos, es una verdadera locura.

Y pasaré a explicarles en forma muy sucinta la causa de mi ASOMBRO.
Asombro por lo fantástico, ya que no guardan relación con otras cosas, incluso actuales, que nos muestran a Dios en sucesos naturales, sencillos y normales, a los describiría con la referencia bíblica de que Dios no está ni en el huracán, ni en el terremoto, ni en el fuego, sino que se encuentra en el susurro de la brisa (1R19,11-12).
Asombro por lo cruel, sanguinario y —porqué no decirlo también— por lo INJUSTO, y por ende impropio de una acción de Dios, motivo por el cual creo que lo realmente injusto es adjudicarle a Él, al Buen Padre Celestial ese accionar, ya que se relata que son “tragados por la tierra” incluso chicos de muy corta edad —chiquitos— y aunque no se lo diga expresamente, podemos pensar que hasta los bebés habrían sufrido ese “escarmiento”.
Asombro, por cuando se hace aparecer a los seres humanos de aquellas épocas como unos tarambana, unos perfectos estúpidos, ya que, si hubiesen ocurrido en verdad esos hechos, tan fantásticos, tan extraordinarios, resulta absurdo que continuasen rechazando la “decisión divina” en favor de Moisés y Aarón para comandarlos.
Asombro, finalmente, por la extraña actitud desarrollada a lo largo de los siglos, al no existir (fundamentalmente entre los “biblistas serios”) nadie que se detenga a pensar en que puedan existir errores TAMBIÉN ALLÍ, aunque en este sentido comprendo, que hasta hace poco tiempo no se le podían otorgar a esos relatos, tan fabulosos, otra explicación que la que hemos venido escuchando, por lo menos haciéndolo dentro de un contexto de fe.

Una posible tercera mención sobre los levitas

Pero creo que hoy podemos admitir otras posibilidades, incluso simples cuestiones humanas, y, por ejemplo, conviene analizar en ese último sentido, el tema de la famosa "vara de Aarón".
Como recordarán, está dentro de esos relatos, de hechos sangrientos y matanzas que habría efectuado personalmente Yahveh, masacrando a miles y miles de israelitas, incluidos niños pequeñitos.
Y como la “actitud rebelde” continuó, los jefes de todas las tribus entregaron sus varas, poniendo el respectivo nombre de cada una de ellas (salvo en la de Leví, donde colocan el de Aarón quien, por supuesto, venía a ser el “Sumo Sacerdote”). Las dejan en la Tienda del Encuentro, y al día siguiente, al ingresar Moisés, descubre que sólo la vara de Aarón floreció, hecho que toman como una ratificación de la elección de Yahveh, tanto de los levitas, como del sector más privilegiado aún: los sacerdotes.
Esa vara, “tan florida”, quedaría reservada dentro del Arca de la Alianza, para ser “mostrada” ante cualquier reclamo que pudiera plantearse en el futuro.

Obvio que frente a lo que se menciona, acerca de las tremendas matanzas que habrían acaecido, no sólo entre el pueblo común, sino incluso entre los mismos levitas, nadie se atrevió jamás a hacerlo. Y les diría que no quiero ni pensar en cómo habrían reaccionado los jerarcas religiosos (sacerdotes encumbrados) de aquél entonces, si algún “infeliz”, un laico común, para verificar si era verdad lo que se afirmaba, y que se usaba para obligarlo a suministrarles bienes, hubiese pretendido ver personalmente la famosa “vara florida”.

Pues bien; yo me he preguntado, y se lo pregunto a todos, en especial a los actuales “referentes” cristianos, ¿es posible pensar que Dios, el único y verdadero Dios, ese Padre Bueno del cual habló Jesús, haya actuado de ese modo?
Muchos suelen plantear, «son sólo “formas”, utilizadas por los seres humanos de aquellas épocas para enseñar lo verdadero, para explicarlo, aún cuando puedan no responder a un real accionar de Dios».Incluso podemos ver, por ejemplo, que en la popular edición argentina de la Biblia llamada “EL LIBRO DEL PUEBLO DE DIOS”, en una nota sobre ese asunto del florecimiento de la vara de Aarón (Pág.203) se menciona textualmente «Esta hermosa leyenda expone simbólicamente la preeminencia de la familia de Aarón y de la tribu de Leví sobre las demás tribus israelitas» con lo cual queda en claro que ES UNA SIMPLE LEYENDA, no algo real.
Siendo así, es decir, si son sólo “formas”, simples leyendas, ¿por qué se las utiliza como “señales” de Dios, para asegurar que existe esa PREEMINENCIA? (y por ser algo realmente MUY IMPORTANTE, también volveré a referirme a esa cuestión más adelante).
Y creo que hay que analizarlo ya que, si son fábulas, meras formas de hablar, sin duda alguna que lo legítimo fue el reclamo de igualdad que realizaban los israelitas “rebeldes”.
Por ende, nos va quedando una única (y última) alternativa con respecto a esa diferenciación que yo cuestiono (que, INSISTO UNA VEZ MÁS, lo hago SÓLO con respecto al uso de los bienes y otras cuestiones mundanas, terrenales, y no con lo místico o sobrenatural) y que es lo que podríamos denominar la “perla” de este asunto, el tema de los “primogénitos”, aspecto que analizaré en el próximo texto.
Cordiales saludos
MARANA-THA

5 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por José carlos Enríquez Díaz 16.11.09 | 10:36

    Querido Mario
    Ya te he metido en mi blog en la lista de webs amigas.
    Te va mi correo electrónico. Supongo que tendrás acceso a él. Así que si te apetece escribirme me darás una alegría
    Un fuerte abrazo.
    José Carlos

  • Comentario por Mario Bruzzone [Blogger] 15.11.09 | 19:09

    Hola amigo José Carlos

    Yo también me alegro de verte por aquí, y te agradezco que permanezcas en contacto, para poder de esa forma enriquecernos mutuamente, espiritual e intelectualmente.
    Cordiales saludos
    MARANA-THA

  • Comentario por Mario Bruzzone [Blogger] 15.11.09 | 19:08

    Amigo Alfonso

    Gracias por tu participación y comentario.
    Y te diré que coincido mucho en lo que dices, pero creo que el camino para lograr esos cambios es procurar que, aquellos a quienes yo llamo “referentes religiosos”, capten que HAN SIDO EDUCADOS INCORRECTAMENTE, y que a raíz de eso se “sienten” superiores al resto del pueblo de Dios (y, por supuesto, actúan como tales).
    Pero también creo que la INMENSA MAYORÍA de ellos no actúan como lo hacen por mala fe o mala voluntad, sino porque les cuesta desprenderse de esa instrucción equivocada.
    Y te aclaro que ese tipo de actitud no es patrimonio exclusivo de la Iglesia Católica, sino que lo tienen la inmensa mayoría de las Iglesias, sobre todo las que tienen raigambre bíblica.
    Eso es lo que estoy procurando esclarecer con esta serie de artículos.
    Cordiales saludos
    MARANA-THA

  • Comentario por José Carlos 15.11.09 | 15:30

    Hola Mario. Me alegro de verte por aquí.
    Si Dios quiere seguiremos en contacto.

  • Comentario por alfonso maria ferrari 15.11.09 | 12:01

    La Iglesia necesita algo mas que una simple reforma.Basta ya de las dos clases sociales (clero-laicos) separados y enfrentados.La Iglesia clerical es la ultima sociedad cerrada que queda en el mundo libre.El cambio pasa de una Iglesia clerical a una Iglesia laical.La Iglesia necesita "ministros"...pero ministros laicos que lleven una vida laical como todo el mundo.La Iglesia tiene que aceptar a la mujer de hoy tal como es.La mujer de hoy no es una monja...la mujer de hoy va en top-less.En una Iglesia plural,la cristologia tambien debe ser plural.La cristologia monolitica no tiene sentido.Una Iglesia que NO EXCLUYA A NADIE...y donde las formas de pensar no esten prohibidas.

Viernes, 17 de febrero

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