Los levitas – crónica de un error (nota 1/4)
Voy a iniciar el análisis de algunos textos del Antiguo Testamento, que relatan hechos “extraordinarios”, mejor dicho “fantásticos”, que siempre fueron atribuidos a Dios, y que, sin duda alguna constituyen el PUNTAL del error que se ha venido desarrollando a lo largo de los siglos, ya que hicieron que se considere que fue Él, el Buen Padre Celestial, quien “personalmente” estableció una “separación” entre los seres humanos, y que, para colmo de males, como resultado de esa diferenciación habría “beneficiado” a un grupo (obvio, el más pequeño) exigiendo que el otro (el más numeroso, el de “segunda”) brinde su apoyo económico al primero.
Ya adelanté que esa “extrañísima situación” no fue patrimonio exclusivo del pueblo hebreo (el “elegido”, el PUEBLO DE DIOS) sino que pensamientos similares se desarrollaron también en muchos otros pueblos de la antigüedad (prácticamente en todos) circunstancia que, INSISTO EN ESTO, debería ser suficiente como para producir en nuestra mente un GRAN INTERROGANTE, capaz de hacernos reflexionar, y por supuesto dudar, acerca de si es verdad que esos “hechos prodigiosos” que relata la Biblia, corresponden a situaciones realmente existentes —o no— y también (y esto en el peor de los casos) si, en caso de haberse producido efectivamente, es legítimo “adjudicárselos” a Dios.
Les aclaro además, que no es sólo en esos “hechos” donde debemos observar el inicio del error, sino que puede advertírselo en aspectos “colaterales” como, por ejemplo, en el “origen” del “diezmo” (en el cual ponen especial énfasis muchas Iglesias Reformadas) pues también allí creo factible percibir que DIOS, el verdadero y único Dios, el Buen Padre Celestial del que nos habló Jesús, no fue su “inventor”, en el “Templo y los sacerdotes” que ya vimos, etc.
Y correspondería analizarlo, no sólo por lo “extraño” de toda esa situación, sino por cuanto trascendió lo puramente “espiritual”, afectando directamente al ámbito de lo político (es decir, de lo civil y de lo económico) en casi todo el mundo.
Pero, para no alejarnos del aspecto central del tema, comencemos con esa DISCRIMINACIÓN de personas que se habría planteado dentro del PUEBLO DE DIOS, del pueblo “elegido”.
Y antes de hacerlo quiero aclarar una cosa más.
Tal vez, algún “referente” religioso de la actualidad (sea un “consagrado” de mi Iglesia, o pastor de Iglesia Reformada) ha pensado (y lo que sería peor aún, pudo expresárselo a algún integrante del pueblo común —a un “cristiano de segunda”, a un laico— que le hubiese consultado con respecto a mis “extrañas” ideas) que, «lo que sucede es que ese pobre hombre (ese sería yo) no tiene fe, ha perdido la fe en Dios y en la Palabra de Dios, ya que no acepta, no cree lo que dice la Biblia».
Pues bien, si así fuese le diría que se equivoca, ya que tengo —por lo menos— tanta fe como puede poseer él, o cualquier otro.
Lo que nos “diferencia” es que yo asumo una “disposición mental” distinta, “abierta”, dado que acepto la posibilidad de que existan errores TAMBIÉN en los textos que les dan “poder” a ellos, y que además son los que los “habilita a pasar la canastita”, mientras que a todos los demás, a los no privilegiados, a los de “segunda”, sólo nos queda “laburar” todos los días (por lo menos los laborables) para juntar a duras penas los “mangos” (pesos) necesarios para poder vivir, atender las necesidades de nuestras familias, y ADEMÁS, para PONER en la bendita canastita el dinero con el cual ellos viven más o menos cómodamente, y a veces, hasta logran acumular (poseer) bienes, cosa que aseguran hacer “sirviéndonos” a nosotros.
Parafraseando a Olmedo, les diría LAS PE ...LUCAS que no tengo fe.
Por favor, NO AFIRMEN LO QUE NO ES CIERTO.
El “problema” de los levitas
Pero vayamos de una vez al problema de los famosos, los FAMOSÍSIMOS LEVITAS, integrantes de la tribu de Leví de donde, casi está de más decirlo, surge el más selecto aún grupo “sacerdotal”, que con los años también se irá diferenciando y “jerarquizando” poco a poco, para terminar formando la “secta de los saduceos” de la época de Jesús.
Pues bien, la Biblia menciona tres (3) versiones distintas acerca de su origen.
En realidad me animaría a decir, que podríamos considerar que son cuatro (4).
Obviamente, atribuirle eso a Dios, al VERDADERO DIOS, al Eterno, al Amor, al Buen Padre Celestial es imposible, ya que resulta absurdo que hubiese recurrido a diferentes formas, y en distintas épocas, para hacerlo.
Y para que nadie diga «es falso» las indicaré, pasando luego a desarrollarlas muy sucintamente, pues es complicado resumir, en estos breves artículos, todas las paginas que redacté explicando eso.
La primera figura en el Deuteronomio (10,6-9) la segunda la encontramos en el Libro de los Número (Capítulos 16 y 17).Incluso, podríamos interpretar que existe allí “otra” versión sobre su origen (17,16-28) y, finalmente, la “perla” del asunto, los “primogénitos”, la cual también está fundamentalmente dentro del mismo Libro de los Números (3,11-13 y 40-48).
Nunca olvidar lo que motiva mis reflexiones
Pero antes de hacerlo quiero recordarles, que el motivo fundamental por el cual me encuentro investigando esto, es por cuanto me resulta IMPOSIBLE ACEPTAR, que el claro e indiscutible mensaje de AMOR de Jesús no logre una difusión y aceptación mayor que la que tiene.
Y que frente a ese hecho, he tratado de comprender las causas por las cuales muchas personas lo repudian, no sólo en la actualidad, o a lo largo de estos veinte siglos de historia, sino también en cuáles fueron los motivos que hicieron que su propia persona no fuese aceptada, tal vez no tanto por la población común, sino por la enorme mayoría de los dirigentes religiosos de su época.
Y, con respecto al primero de esos aspectos, creo que el motivo fundamental del rechazo al cristianismo se origina en que no vivimos como Él nos enseñó, como Él vivía, con humildad y en COMUNIDAD DE VIVENCIAS Y DE BIENES, ya que lo hacemos con actitudes individualistas y egoístas y que, para colmo de males, muchísimas veces hemos adoptado actitudes de autoritarismo e injusticia.
Por eso he propuesto que intentemos re-establecer ese sistema de vida (comunidad de vivencias y bienes) y desarrollar una verdadera vida cristiana, haciéndolo en todos los ámbitos a los que pude llegar, y con gran sorpresa encontré que, quienes deberían estar más preocupados por aquella situación (por lo menos en teoría) a los que llamo los “referentes religiosos” de la actualidad (curas, obispos, pastores, monjas, etc.) han mantenido al respecto un “SILENCIO ABSOLUTO” que me resultó MUY EXTRAÑO, y a raíz de eso procuré comprender la causa por la cual actúan de esa forma ya que, y se los digo con total sinceridad, ese “silencio” me resultaba INCOMPRENSIBLE.
Pues bien, al reflexionar sobre esa situación, y descartando que exista en la mayoría de ellos una actitud de egoísmo, o simple incapacidad de afrontar los problemas cotidianos, llegué a la conclusión de que, sin decirlo expresamente (para no quedar “tan” mal) consideran que mi posición, de ABSOLUTA IGUALDAD (en el uso de los bienes) “no puede ser correcta”, ya que, conforme la educación recibida, interpretan que “Dios ha establecido” ese sistema jerárquico, según el cual existirían dos grupos de personas perfectamente diferenciados, “los que mandan” (ellos, aunque aseguren “servir”) y los que “obedecen” (los laicos, los “cristianos de segunda”, quienes “servimos” realmente) hecho que, según los relatos bíblicos, se habría originado en la selección de la tribu de Leví de la cual surgió el grupo sacerdotal.
Y creo que también ése fue el motivo del rechazo de Jesús (aunque no de su muerte, ya que ésta fue causada por el temor de las autoridades hebreas (Jn.11,47-53) de que “prendiese” en toda la población su estilo de vida solidario, de compartir vivencias y bienes, pues eso habría acabado con la esclavitud que era el “motor” de la economía en esos años, situación que los romanos no hubiesen aceptado de ninguna forma ya que les habría complicado sobremanera su sistema de vida, y para evitar que eso ocurriese, invadirían y destruirían Israel, hecho que fue, precisamente, el temor que expresaron los integrantes del Sanedrín según nos relata ese párrafo bíblico de Juan, aspecto éste que menciono simplemente, pero que no entro a analizar ahora, ya que no hace al fondo de lo que estoy analizando).
El “riesgo” de equivocarme
Pues bien, nos encontramos investigando aquella situación, cosa que efectúo aún corriendo el riesgo de equivocarme al analizar los textos bíblicos.
Y asumo tal posibilidad ya que, si incurro en un error, de todas formas ese “pecado” no sería “tan” grave como el que cometería “callándome la boca”, pues esto último, ante mi conciencia —y ante Dios— significaría una responsabilidad mayor, pues implicaría aceptar que la actitud que el cristianismo ha adoptado a lo largo de los siglos continúe inalterable, y, por ende, que centenares, mejor dicho, miles de millones de personas no “descubran” el Amor de Dios, cosa que, por lo menos para mi, es total y absolutamente inaceptable.
Y es así, ya que considero que ese rechazo generalizado de la humanidad ocurre, simplemente, porque las “jerarquías eclesiásticas” no analizan, aunque sea como una SIMPLE ALTERNATIVA, la POSIBILIDAD de que exista un error en esos textos que figuran en la Biblia, y que, en definitiva, causaron (y causan aún en la actualidad) estructuras de poder y de riqueza, que generan —además del rechazo de la doctrina de Jesús como Mesías— una tremenda secuela de horror y desencuentro entre los seres humanos, ya que es lo que “justificó” las conquistas realizadas «con la cruz y con la espada» por los pueblos europeos, y también es similar a lo que origina en nuestros días, que los israelíes masacren a los palestinos con absoluta tranquilidad de conciencia, pues, en definitiva, lo hacen convencidos de “defender al pueblo de Dios y la tierra que Él les dio” cosa que, como podrán comprender, tengo ENORMES DUDAS de que sea exactamente así.
Pero quiero que entiendan también, que el análisis de estos aspectos (incluso en el ámbito de lo civil) me demandó redactar centenares de páginas (que espero poder publicar algún día) por lo cual les agradeceré que tengan la tolerancia de interpretar las breves líneas siguientes, sin esperar de ellas una clarificación absoluta del tema.
Continuaré mañana analizando el tema de los levitas. Cordiales saludos
MARANA-THA
Sábado, 18 de febrero
Salvador García Bardón
Alejandro Córdoba
Movimiento Rural Cristiano
Pedro Tarquis
Vicente Haya
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Jose Gallardo Alberni
Guillermo Gazanini Espinoza