Les recuerdo que el motivo por el que arribo a este análisis que estoy efectuando, es para tratar de comprender la causa por la cual, los actuales “referentes” religiosos (grupo “especial”, curas, pastores, etc.) no se detienen a analizar la posibilidad de intentar concretar una vida de real hermandad COMO VIVÍA JESÚS (comunidad de vivencias y de bienes) situación que a su vez les había planteado, ya que me resulta imposible admitir que el mensaje de AMOR del Evangelio no tenga una aceptación mayor que la que obtiene, hecho que únicamente logro explicar, a través de advertir que la inmensa mayoría de las personas que lo rechaza lo hace porque no vivimos realmente ese Amor, sino una historia de violencias y ritualismos, y que, además, se “disculpan tranquilamente” las enormes diferencias que existen entre los seres humanos.
Pues bien, con esas ideas como “fondo” de todos mis escritos, vengo investigado la causa por la cual sostienen, que «esa situación diferencial es correcta por haber sido establecida por Dios», cosa que para mi NO ES VERDAD, sino que surgió por interpretar que ciertos hechos (que hasta pudieron ni haber existido) fueron atribuidos erróneamente (y lo que es peor aún, injustamente) a ese Padre Bueno del cual nos habló Jesús, quien lo hizo al mismo tiempo que enseñaba a ser absolutamente humildes (lavar los pies era trabajo de los esclavos de “menor” categoría) y desarrollaba un sistema de vida, participativo y comunitario, tanto en vivencias como en bienes.
Todo el pueblo es “sacerdotal”
Y en ese sentido ya les mencioné, que en los textos más antiguos de la Biblia figura claramente una situación de mayor igualdad, ya que CUALQUIERA PODÍA CONSULTAR A YAHVEH sin necesidad de recurrir a intermediación alguna, es decir, que la enseñanza que surge de ese hecho es que, la vinculación entre el CREADOR (Dios) y la CRETURA (su pueblo, el hombre, el ser humano) es fundamentalmente personal y directa.
Y también señalé, que recién en los textos redactados mucho tiempo después, los de TRADICIÓN SACERDOTAL, es donde aparece la existencia de una intermediación que además —y ESTO ES LO QUE CREO INCORRECTO— habría “obtenido” por esa actuación, la “ventaja” de que el resto del pueblo esté obligado a solventar económicamente sus actividades.
Pues bien, no es aquello lo único que demuestra que en el inicio de la historia del pueblo hebreo existía esa condición igualitaria, sino que también hay otros textos bíblicos que revelan exactamente lo mismo y, tal cual es mi costumbre, para evitar discusiones inútiles transcribiré uno a continuación:
«Los tendré a ustedes como mi pueblo de sacerdotes y una nación que me es consagrada» (Ex.19,6)
Realmente, leyendo eso, no resulta nada fácil afirmar que ese concepto coincida con el que nosotros tenemos ahora en mi Iglesia (Católica) ya que Ésta es absolutamente jerárquica.
Pero, y el problema fundamental al respecto (por lo menos desde mi punto de vista) es que tal “jerarquización” no se limita a cuestiones espirituales, o sobrenaturales, ya que sobre eso NADIE PLANTEA DISCUSIÓN ALGUNA, sino que ADEMÁS afecta a los aspectos materiales, terrenales, mundanos, como por ejemplo la utilización de los bienes, y las resoluciones que sobre ellos se deban adoptar.
Obvio que podrían llegar a decirme, que «aquella concepción más igualitaria que la que existe ahora, y que se menciona en el libro del Éxodo, estuvo originada en una “etapa” del conocimiento, o maduración de la humanidad, distinta de la nuestra» cosa que, por otra parte, hasta podría tratar de “arrimar” en su favor (aunque para mí sería exactamente a la inversa) la circunstancia de que corresponde a la TRADICIÓN ELOHISTA, una de las más antiguas en la Biblia.
Y también que, por eso mismo, deberíamos considerarla “inferior” a la actual, ya que ésta estaría “mejorada”, no sólo por la experiencia de los años, sino también por las enseñanzas de Jesús, quien directamente estableció la «superioridad de Pedro» y otras argumentaciones similares, procurando así justificar, o por lo menos explicar, la situación “tan” diferenciada que existe hoy en día.
Pues bien, yo NO LO CREO, ya que esa expresión revelando A TODO el pueblo como sacerdotal, fue RATIFICADA luego de la venida del Cristo, tanto por JUAN, el discípulo amado por el Señor, como por EL PROPIO PEDRO y, nuevamente, para evitar polémicas inútiles, transcribo seguidamente los dos textos, que tomo de la Biblia Latinoamericana:
«Ustedes, al contrario, son una raza elegida, un reino de sacerdotes, una nación consagrada, un pueblo que Dios eligió para que fuera suyo y proclamase sus maravillas.» (1Ped.2,9 ) «y nos purificó de nuestros pecados por su sangre, haciendo de nosotros un reino y sacerdotes de Dios, su Padre.¡A él la gloria y el poder por los siglos de los siglos! Amén.» (Ap.1,6).
Antes de continuar con mi análisis, y como seguramente algún lector estará interesado en conocer, cómo podré sortear el obstáculo de los textos bíblicos que hacen referencia a la “elección” que habría hecho Dios con la tribu de Leví (los levitas) les prometo comenzar a hacerlo en el próximo texto, aunque desde ya les adelanto que ese hecho “no tiene desperdicio”.Es más; es extraño que esos pasajes hayan podido servir para pretender justificar “semejante” diferencia.
Parafraseando una expresión que escuché en casa de mis padres, haciendo referencia al observar el paso de carrozas en carnaval, ubicación en teatros y otras actividades similares, les diría que: “ES PARA SACAR BALCONES”.
Y les recuerdo que lo único que pido es que admitan, como una simple POSIBILIDAD, como una alternativa más, que en la interpretación tradicional de los textos que mencionan esa “selección” PUEDA existir un error.
También reitero, que esa actitud de “apertura mental” que estoy reclamando no es algo tan extraordinario, inusual o inaudito, ya que todos aceptamos, y sin dificultad alguna, la existencia de gruesos errores en los textos bíblicos, como por ejemplo el que ya mencioné del TERCER MANDAMIENTO, que señala que Dios castiga las faltas, no sólo en quienes las cometen, sino también en sus hijos, nietos y bisnietos, cosa que evidentemente nadie afirma que sea así, PESE A QUE CONSTE EN ESE MANDAMIENTO (Ex.20,4-5) y ninguno se cree un “atorrante”, o un “hereje loco”, por el simple hecho de admitir que exista ESE ERROR en la Biblia.
Pues bien, lo único que les reclamo es que lo recuerden cuando analicemos el tema de los levitas, y que adopten TAMBIÉN ALLÍ idéntica “tolerancia” acerca de un eventual error.
Otro error muy interesante
Pero no lo haré ahora, sino que antes mencionaré otro “equívoco” de la Biblia, sobre todo para que mis queridos hermanos de las Iglesias Reformadas que puedan leer estas líneas adopten esa misma actitud, benevolente, tolerante, o como prefieran llamarla al analizar mis ideas.
Y lo citaré ya que, habiendo compartido con ellos largas horas de cordiales estudios bíblicos (que recuerdo con cariño, y agradezco desde lo profundo del alma) sé perfectamente que les resulta más difícil aún que a los sacerdotes y religios@s de mi Iglesia aceptar serenamente esa posibilidad, dado que en general, para ellos en la Biblia no hay ningún error.
Trataré de explicarme.
Todos coincidimos en afirmar que existe UN SOLO DIOS, y que únicamente es posible adorarlo a Él, lo cual obviamente significa que es IMPOSIBLE cualquier otra adoración, sea a objeto o persona.
Sabido eso, y a simple título de ejemplo, les solicitaría que analicen el texto que transcribiré, y que tomé de la versión de REINA—VALERA, ya que es la utilizada por la mayoría de los feligreses de esas Iglesias.
«Y estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos y vio un varón que estaba delante de él, el cual tenía una espada desnuda en su mano.Y Josué, yéndose hacia él le dijo: ¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos? Y él respondió: No; más Príncipe del ejército de Jehová ahora he venido.Entonces Josué, postrándose sobre su rostro en tierra le adoró; y díjole: ¿Qué dice mi Señor a su siervo? Y el Príncipe del ejército de Jehová respondió a Josué: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo.Y Josué lo hizo así» (Jos.5,13-15).
En ese texto leemos claramente que Josué, no sólo “se postró” (signo externo) sino que ADORÓ (decisión interna) a un hombre que no es Dios, y que le mencionó que había arribado a esa tierra como Príncipe del ejército de Jehová.
Obviamente ambas cosas no pueden ser, y la explicación que posiblemente escucharán al respecto, (que consta en una “nota” redactada —creo recordar— por Valera, que está en las ediciones que usan los pastores -Editor general Dr.J.Mervin Breneman - Editorial Caribe- pero no en las del “pueblo común”) refiriendo que Josué vio a Jesús, me parece insostenible por las siguiente razones: 1) El Señor Jesús aún no había nacido.2) Él siempre fue muy pacífico.3) El texto no dice SOY el Príncipe, sino que expresa «más Príncipe...ahora he venido», es decir, que “venía a ocupar” un puesto que le habían asignado, mientras que el Cristo lo tendría por derecho propio.
Seguramente me podrán decir que Dios puede hacer lo que quiera.
Y no lo dudo. Pero creo más sencillo pensar, simplemente, en que existe un error, una “contradicción” en ese pasaje.
Es “lo normal”, tal cual ocurren las verdaderas cosas de Dios.
Mañana iniciaré el análisis sobre los levitas.
MARANA-THA
Viernes, 17 de febrero
Juan Antonio Espinosa
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