La 'locura' del vivir compartiendo

Introducción o “presentación” del blog

01.11.09 | 22:35. Archivado en Sobre el autor
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Ante todo expreso mi gratitud a la Dirección de Religión Digital, por permitirme participar con este blog.Y una vez cumplido con ese deber de conciencia, pasaré a mencionarles la razón por la que, no sólo me atrevo a hacerlo, sino también —y aún cuando esto pueda parecerles algo presuntuoso de mi parte— estimo conveniente mi participación.

Hace ya muchos años (casi desde que tengo uso de razón) me han preocupado distintas cosas, situación que se generó al no conseguir que me las explicaran claramente.

En realidad son “una infinidad”, razón por la cual sólo mencionaré ahora unas pocas, y, Dios mediante, paulatinamente iré hablando de ellas (y también de algunas más, que fueron surgiendo con los años).

Interrogantes

Por ejemplo. ¿Porqué motivo mi religión (soy católico) que para mí tenía (y tiene) principios tan simples y correctos, no había logrado un mayor progreso y adhesión entre los seres humanos?

O bien, ¿cuál puede ser la causa por la que Dios, en lugar de continuar manifestándose de una forma tan “contundente y clara” como lo habría hecho en la antigüedad —al menos según me lo enseñaron en el colegio de curas en el que cursé mis estudios, y se lo relata tantas veces en la Biblia— pasa ahora casi totalmente desapercibido, y permite que existan tantas “cosas malas” en el mundo?

De igual forma que veía “sumamente raro” el hecho de que el pueblo hebreo, pese a tantas exteriorizaciones de ese extraordinario, y hasta "aterrador" poder que Dios habría usado en su favor, en lugar de seguir siempre sus indicaciones al pie de la letra, más de una vez dejaron de “llevarle el apunte”, y se pusieron a adorar a otros dioses que —al menos según lo menciona la misma Biblia— eran sólo simples estatuas de piedra o de madera por lo cual, evidentemente, no podían prestarle —ni por casualidad— la misma “utilidad”, razón por la cual, y sin duda alguna, se los hace aparecer como unos perfectos estúpidos.

Asimismo “carcomió” mi espíritu el hecho de ver que, mientras Jesús fue sumamente claro enseñado constantemente que hay que ser humildes, y que no hay que atarse jamás a los bienes materiales, sin embargo, los “referentes religiosos” (curas, obispos, monjas, pastores, ministros, etc. etc.) viven “tan” cómodamente, y la Iglesia posee “tantos” bienes materiales (al igual que muchas otras Iglesias cristianas).

También me “chocó” muchísimo el ver que los pueblos cristianos (incluida la propia “estructura terrenal” de la Iglesia) hubiesen actuado tantas veces en forma absolutamente despótica, y sin respetar de forma alguna el mensaje de AMOR de Jesús.

Asimismo me intrigó comprender el motivo por el cual mataron a Jesús (hablando jurídicamente —soy abogado— lo “ejecutaron”) ya que durante toda su vida lo único que hizo fue “hacer el bien”, cosa que —además— realizó sin molestar jamás a nadie, hecho evidente ya que nunca pretendió ningún poder terrenal, así como tampoco actuó como “guerrillero”, ni enseñó a no pagar los impuestos, ni otras cosas por el estilo, que son las que “perjudican” (y por ende “enojan”) a los poderes terrenales, los que —pese a eso— fueron los que consideraron “necesario” someterlo a dicha sanción.

Y como esas —lo reitero— hay “muchas” cuestiones más, que no sólo conflictuaron “mi” existencia, sino que también —y de esto estoy bien seguro— lo han hecho con las vidas de muchísimas personas más, y que, además, y sin duda alguna, son la causa —directa o indirecta— de ese escaso éxito que ha obtenido el cristianismo.

Durante un extenso período de mi vida pensé que la maldad de los hombres (el demonio, o lo que ustedes prefieran decir al respecto) era la causa “eficiente” de todo eso.

Luego, un buen día comencé a leer la Biblia (y no lo hice por razones “religiosas”, sino buscando datos de antaño, ya que me encontraba investigando sobre el origen del poder en la humanidad, es decir, aquello que hace que los seres humanos obedezcamos a los que dirigen la sociedad) y otros libros de la antigüedad, y comprendí que no es nada de eso, razón por la cual procuré ubicar los motivos profundos que generaron esas situaciones.

Algunas causas “profundas”

Obviamente no es sencillo resumirlo en pocas palabras (llevo escritas “muchas líneas” al respecto, la mayor parte de ellas tratando de ayudarme a mí mismo en la reflexión de esos problemas) pero, a manera de “introducción”, mencionaré dos de las causas fundamentales.
a) Los cristianos decimos una cosa (que hay que amar al prójimo) pero hacemos otra (nos aprovechamos de las necesidades de nuestro prójimo).
b) Y también aseguramos que somos todos hermanos (somos hijos del mismo Padre) pero, sin embargo, según cual sea la riqueza, la inteligencia, la fortaleza, la salud, la capacidad o hasta la belleza con la que uno nace, puede vivir “muy bien”, “más o menos bien”, o como “la mismísima m… mona”, digámoslo así, evitando ofender algún oído demasiado delicado.

Por otra parte, es obvio que la “estructura terrenal” de la Iglesia viene cometiendo desde hace largo rato un gravísimo error —que es muy similar al que cometieron los sacerdotes hebreos de antaño, sobre todo los que vivieron en la época de Jesús— ya que se limita a cumplir ritos y ceremonias, y a fijar normas y reglamentos, mientras parece no darse cuenta de que se encuentra tremendamente alejada de los verdaderos problemas de los seres humanos.

Y a través de esas lecturas también advertí, que muchísimas de las cosas que se relatan en el Antiguo Testamento (como por ejemplo, la matanza de los primogénitos de Egipto, y la subsiguiente “selección”, o “separación” de los levitas como tribu “especial”, y dentro de ella al grupo más privilegiado aún, el de los sacerdotes) no responden a un verdadero accionar de Dios (el Eterno, el Amor, el Buen Padre Celestial del cual nos habló Jesús) y que, por ende, que aquello que yo llamo la “estructura tempo—piramidal de poder y economía” que se desarrolló en derredor del templo, tampoco responde a un real deseo del Buen Dios.
Y les aclaro que ese será uno de los primeros temas que desarrollaré en este blog, ya que no tengo duda alguna de poder “probarlo” con los textos bíblicos.

La “esencia” de mi pensamiento

Pues bien; a raíz de todas esas cosas, en forma paulatina se fue cimentando mi pensamiento sobre aquello que —y de esto tampoco tengo duda alguna— constituye, no sólo la la esencia del Evangelio, sino que también es lo que llamo “la razón oculta” de la ejecución de Jesús, y que consiste en la forma de vida solidaria que Él “enseñaba” practicándola cotidianamente, por lo cual me parece obvio que, si es cierto lo que se asegura reiteradamente, que queremos vivir REALMENTE como cristianos, deberíamos hacerlo tal cual como vivió Jesús, en verdadera comunidad, compartiendo vivencias y bienes.

Es decir, sin «“tu” problema no es “mi” problema», y menos aún sin «lo mío» y «lo tuyo» sino que todos deberíamos compartir, tanto las dificultades que nos aquejan, como las alegrías que se nos generan, y que, además, nos deberíamos ayudar mutuamente
compartiendo gratuitamente no sólo nuestras capacidades personales, sino también nuestros bienes.

Para explicar mis ideas hace un tiempo redacté algunos textos y artículos, y los envié a muchísimos obispos, curas, monjas, pastores de distintas Iglesias Reformadas, etc.
Sin embargo, no he logrado que nadie me responda.
Ni siquiera lo hicieron para decirme: «sus ideas están erradas».

Y por tal motivo más tarde escribí y publiqué tres libros al respecto, para explicar los motivos por los que sostengo esas ideas,sin haber recibido tampoco respuesta alguna.

Y por eso, y por cuanto siento en mi interior “algo” extraño, “algo” que me cuesta precisar o definir, pero que mencionaría como un reclamo constante del Señor, indicándome que “debo” continuar con la senda que me he trazado, procurando clarificar cuál es el verdadero mensaje del Evangelio (que sin duda alguna constituye algo COMPLETAMENTE VITAL, y no un simple cumplimiento de ritos, y un limitarse a entregar a los pobres las cosas que nos sobran) he resuelto utilizar ahora este maravilloso sistema de Internet —que con tanta gentileza y generosidad me ha ofrecido D. José Manuel Vidal— para tratar de llegar a la mayor cantidad posible de personas, y poder así difundir mis ideas.

Una última indicación.

Aunque les resulte extraño, no iniciaré mis comentarios haciendo eso, sino que, cumpliendo un antiguo deber “moral” que mantengo, el primer tema que expondré en los próximos dos días estará dirigido a probar (obvio, dentro de lo que se puede) la Virginidad de María.
Y lo “probaré” con la Biblia, y recordando algunos hechos históricos.

Cordiales saludos
MARANA-THA


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