Doctrina – Autoridad (Jerarquía) y Servicio
Más de una vez, al escribir sólo sigo un impulso que, casi diría, es inconsciente.
A veces todo queda en una “nebulosa”, sea por cuanto permanece inconcluso (en mi computadora hay varios textos “atrancados”, esperando “luz” para continuarlos) o bien porque al finalizar la redacción, de todas formas persiste en mi mente un interrogante, que a la par que me incita me abruma, a tal punto que diría me “molesta” y me obliga a continuar reflexionando sobre lo que escribí.
Les recuerdo que he explicado porqué creo que hay un error al adjudicarle a Dios el separar a los levitas (hoy curas, pastores, etc.) del resto del pueblo, otorgándoles derecho a beneficios “materiales”, procurando insistir en que piensen en la posibilidad de recrear la forma de vida comunitaria de Jesús, compartiendo vivencias Y BIENES.
Y había quedado en plantear otras cuestiones, cosa que haré seguidamente.
Admitir eventuales errores – analizar nueva visión - ¿el huevo, o la gallina?
He finalizado el análisis con el cual he procurado señalar posibles errores, desarrollados a lo largo de los siglos, y que se usan para pretender “justificar” la existencia de una diferenciación entre los seres humanos, como si fuese algo realmente establecido por Dios.
Levitas y “primogénitos” – crónica de un error (nota 4/4)
Les recuerdo que expresé, que si bien es posible que Yahveh separase a los Levitas, según se lo relata ese hecho habría ocurrido con un procedimiento MUY ESPECIAL.
Y es así, ya que se menciona un meticuloso sistema que encontramos narrado en el mismo Libro de Los Números y que transcribo seguidamente:
Levitas y “primogénitos” – crónica de un error (nota 3/4)
Vamos a investigar el “último tramo”, de la “famosa” diferenciación de personas (y consiguientes “privilegios” a un grupo) que se le adjudica al Buen Padre Celestial, y que habría acontecido por la “separación” de la tribu de Leví del resto del pueblo hebreo.
En distintos pasajes bíblicos se hace referencia a eso, y creo no equivocarme si afirmo que ninguno pertenece a las tradiciones más antiguas de la Biblia.
Los levitas – crónica de un error (nota 2/4)
Les recuerdo que investigamos la posibilidad de que exista un error, al asumir que Dios “separó” en dos grupos a su pueblo (los levitas por un lado, y el resto por el otro) y fundamentalmente, que estableciese de esa forma que el más numeroso deba proveerle de bienes al otro, al más “selecto”.
Y les señalé que hay por lo menos tres (o cuatro) versiones en la Biblia que hablan de ese hecho.
Los levitas – crónica de un error (nota 1/4)
Voy a iniciar el análisis de algunos textos del Antiguo Testamento, que relatan hechos “extraordinarios”, mejor dicho “fantásticos”, que siempre fueron atribuidos a Dios, y que, sin duda alguna constituyen el PUNTAL del error que se ha venido desarrollando a lo largo de los siglos, ya que hicieron que se considere que fue Él, el Buen Padre Celestial, quien “personalmente” estableció una “separación” entre los seres humanos, y que, para colmo de males, como resultado de esa diferenciación habría “beneficiado” a un grupo (obvio, el más pequeño) exigiendo que el otro (el más numeroso, el de “segunda”) brinde su apoyo económico al primero.
Les recuerdo que el motivo por el que arribo a este análisis que estoy efectuando, es para tratar de comprender la causa por la cual, los actuales “referentes” religiosos (grupo “especial”, curas, pastores, etc.) no se detienen a analizar la posibilidad de intentar concretar una vida de real hermandad COMO VIVÍA JESÚS (comunidad de vivencias y de bienes) situación que a su vez les había planteado, ya que me resulta imposible admitir que el mensaje de AMOR del Evangelio no tenga una aceptación mayor que la que obtiene, hecho que únicamente logro explicar, a través de advertir que la inmensa mayoría de las personas que lo rechaza lo hace porque no vivimos realmente ese Amor, sino una historia de violencias y ritualismos, y que, además, se “disculpan tranquilamente” las enormes diferencias que existen entre los seres humanos.
Como recordarán, estoy intentando explicar mi punto de vista sobre lo que estimo es el error, de haberle atribuido al Buen Padre Celestial ciertos hechos (que habrían ocurrido hace miles de años) de los que surgiría una diferenciación entre un “grupo especial” (antes levitas y sacerdotes, hoy curas, pastores, etc.) y el “resto” del pueblo (los laicos, los de “segunda”) y, FUNDAMENTALMENTE el que éstos últimos “deban” asistir económicamente a los primeros.
Pues bien, continuando con mi “tentativa” de explicarlo, y aún habiendo aclarado que considero que la enorme mayoría de quienes integran ese “sector privilegiado” no actúan como lo hacen por ser “malos”, sino simplemente por la educación recibida, quiero insistir en mi pedido de que adopten una actitud de apertura mental, asumiendo (aunque sólo sea como una alternativa más) la POSIBILIDAD de que exista un error en el pensamiento que tradicionalmente se ha sostenido al respecto.
Les recuerdo que estoy explicando porqué no creo que Dios hubiese hecho una “separación” entre los miembros de su pueblo, cosa que sostienen los “referentes” religiosos.
Pasaré a intentar “descubrir” las razones por las que, aquellos que menciono como los actuales “referentes” religiosos (curas, pastores, etc.) no se han detenido —ni siquiera como una mera hipótesis intelectual— a analizar la posibilidad de organizar un sistema de vida que signifique desarrollar al cristianismo como una verdadera comunidad, de vida, y de bienes.
Y me parece que es imprescindible hacerlo, ya que, en primer lugar, es evidente que la forma de vida que llevamos guarda escasa relación con el “mensaje de amor del Evangelio”, en segundo lugar, por cuanto esa fue la manera en que vivió Jesús, y en tercer lugar, porque no es cierto que ese estilo de vida no se desarrolle en ningún lado ya que, por ejemplo, algo similar existe en el kibbutz israelí.
Por otra parte no me parece ni siquiera “admisible”, que se limiten a afirmar que «es difícil lograrlo», y menos aún que —como hicieron algunos— me “sugiriesen” que fuese yo personalmente quien trate de encontrar laicos dispuestos a integrar una comunidad con ese sistema de vida, ya que, en el mejor de los casos, ese pensamiento me fue expuesto diciéndome implícitamente algo así como: «sí no los encuentra, eso “demuestra” que su propuesta está equivocada», actitud que no sólo me parece injusta, sino DIRECTAMENTE INMORAL, impropia del “carácter” que poseen quienes así se expresaron.
Presentación del temaEstimados hermanos y hermanas en el Señor:
Hace tiempo que una intensa tristeza embarga mi alma, la cual se origina en ver que el mensaje de Amor del Evangelio no logra mayor aceptación entre los seres humanos.
Al analizar ese hecho he rezado, meditado, y procurado investigar en cuáles son las causas que lo hacen tan poco aceptable para la mayor parte de la humanidad.
Martes, 24 de noviembre
Mario Bruzzone
Juan Fernandez Krohn
Guillermo Gazanini Espinoza
Francisco Margallo
Rodrigo del Pozo Fernández
Koldo Aldai
Francisco Baena Calvo
Miguel Blanes Coll
Ediciones Khaf
Vicente Haya
Pedro Tarquis