Hoy, la letra pequeña va de elecciones. Pero no de las que se habla en el congreso y en los medios, sino de elecciones personales, ésas que definen a uno como persona. Por ejemplo, dar la virginidad a cambio de un móvil. Una china ofrece su virtud como pago de un iphone 4. La joven se ofrece en la red social Welbo a tal fin, después de que su madre se negara a comprárselo. Como era de esperar, se ha liado un revuelo considerable a la hora de debatir sobre la moralidad de la propuesta. Recordemos que hace unos días contábamos cómo un joven, también chino, llegó a vender un riñón a cambio de un ipod y un portátil.
Otra elección personal, la de divorciarse, puede depender de muchos factores… seguimos en China, porque allí causa furor una “calculadora antidivorcio”. Y eso que el invento es británico. Básicamente, se trata de un servicio disponible en Internet que estima los costes del divorcio, entre división de propiedades, juicio, pensiones, mantenimiento de los hijos. Servicio disuasorio, porque cuando da la cifra final de lo que costaría el divorcio hace que más de un cónyuge se lo replantee. Por ejemplo, se recoge el testimonio de un chino al que la calculadora le vaticinó que como se divorciara, sólo le iban a quedar en el bolsillo unos 30 euros. Decir que en China hay unos 5.000 divorcios al día.
A veces, la inspiración viene de Internet; en otros casos, puede venir de sustancias ilegales… no se libra ni William Shakespeare. Eso también es una elección personal, la de buscar inspiración de forma exógena: porque ahora acusan al genio universal de la literatura de consumir cocaína y marihuana. La tesis procede de un equipo de investigadores surafricanos que han llegado a solicitar la exhumación de sus restos mortales para estudiarlos. Se basan en los restos de droga hallados en varias pipas encontradas en el jardín de la casa de Shakespeare, que, como saben todos los que hayan pasado por Stratford Upon Avon, se conserva maravillosamente bien. Por cierto, la cocaína en aquella época se masticaba.
También les contamos que en Holanda han decidido prohibir por ley el sacrificio ritual de animales. Y hay gente a la que no le ha sentado nada bien. Y no ha sido precisamente entre el exiguo colectivo de druidas; más bien han sido los partidos cristianos, las organizaciones musulmanas y las judías. Con las tres grandes religiones en contra, la ley contó con 116 votos a favor y sólo 30 en contra. El debate ha sido intenso, porque muchos piensan que la medida contraviene el derecho constitucional de libertad religiosa. El entente final permitirá mantener los sacrificios musulmanes y judíos si se consigue demostrar científicamente que sus métodos son más incruentos que los habituales de los mataderos. De momento, un estudio de la universidad de Wageningen dice más bien lo contrario. En Europa ya hay leyes similares en al menos otros cinco países: Suecia, Noruega, Austria, Estonia y Suiza.
