El Fotógrafo de Mauthausen

El cine se apoya en cuatro patas fundamentales: el guion o contenido, la dirección o realización, el reparto o los actores y la producción. A medio camino entre la realización y la producción se encuentra el trabajo de todo el equipo técnico.

Este film es una buena muestra de que el éxito de una película depende de la perfecta conjunción de estos cuatro elementos tan complicados, algo que en “El Fotógrafo de Mauthausen” no ocurre.

El guion de Roger Danès y Alfred Pérez Fargas es sensacional. Una historia apasionante que relata el esfuerzo titánico de un grupo de españoles para mostrar al mundo, por medio de unos negativos que en muchas ocasiones les cuesta la vida, las atrocidades de los nazis en el campo de concentración (y de exterminio) de Mauthausen.

El reparto, capitaneado por Mario Casas, está bien, aunque en general me gustan más los actores que hacen de alemanes que los españoles.

La direccion de Mar Targarona es correcta pero distante. Le falta profundidad, garra y el control de todos los elementos de la imagen y del audio.

Y la producción es lo peor, porque siendo una historia tan interesante, el largo, de casi dos horas de duración, no logra transmitir ese sufrimiento brutal que se vivió en aquel Campo maldito. Y es por una mala mezcla de ambientación, iluminación, maquillaje y sonido, por lo que no te crees a los personajes, no logras emocionarte como debieras en secuencias que son espeluznantes o llenas de ternura. Pero ni lo uno ni lo otro.

Si la producción fuese como lo que se merece ese guion y la realizase otro director con más fuerza, la película sería sin duda un gran éxito. A pesar de todo es tan bueno el argumento, basado en hechos reales, que merece la pena verla.

3 ★★★

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