Petitet

¿Se puede conseguir lo imposible? Un gitano hijo de Ramón “El huesos”, uno de los palmeros de Peret, le promete a su madre moribunda que va a conseguir hacer un concierto en un gran teatro para ensalzar la rumba catalana y como, según afirma el protagonista, “A los gitanos lo que nos pasa es que cuando decimos algo lo hacemos”, se embarca en intentar lograr prácticamente un milagro.

Esta vez tuve la suerte de estar cara a cara con el director del documental, Carles Bosch, que me contó el espíritu del film, repleto de secretos, de historias curiosas, del placer de los silencios.

Una de las frases que me dijo es que “El guion se acaba en la sala de montaje”, y esa viveza y espontaneidad se transmiten en `Petitet´, aunque lo mejor que tiene el documental es el control del ritmo, que nunca decae y esto hace que no se pierda el interés. También tiene una secuencia final apoteósica, grabada con 18 cámaras y más de 80 micrófonos.

Bosch es un director abierto, y hasta los montadores influyen en las ideas del contenido, como cuando le convencieron de que el protagonista cae mal por sus gafas oscuras, y que por eso había que dar pronto una explicación de por qué las llevaba.

La fotografía de Sofía Amadori es inspiradora, y todos los personajes funcionan perfectamente, cada uno en su nivel de importancia.

Me quedo con la conclusión que me comentó Carles Bosch, después de dirigir y vivir varios documentales, entre ellos `Balseros´, candidata al Oscar, y `Bicicleta, cuchara, manzana´, que recibió un Goya: “Vayas donde vayas, todo el mundo es igual”

Pues ya está, como diría Petitet.

4 ★★★★

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