Podemos se engendró en el vientre del Gato

Pablo Iglesias empezó su carrera mediática en 2003 en el programa La Tuerka, que emitían TeleK y Canal 33. No tenía apenas repercusión pero le valió para empezar a controlar el medio televisivo y para que se fijasen en él otras cadenas.

Supongo que sería a Julio Ariza, presidente de Intereconomía, al que se le ocurrió la idea de llamar a Pablo Iglesias para participar en la mesa de debate de El Gato al Agua que, por aquel entonces, tenía un tirón mediático relevante. A Iglesias no le conocía nadie, pero en el primer programa que apareció en la “cadena del toro” se enfrentó a tertulianos del nivel de Vidal-Quadras o de Jiménez Losantos, que por cierto le llamó “hijo”, pensando que ese chavalín con coleta no le daba ni para un asalto.

El Gato necesitaba más sparrings de izquierdas, ya que el formato era 5 contra 1 y había poca gente del otro bando que quisiera ir al programa, precisamente por eso. Pero Iglesias no fue el joven rojo al que le daban por todos lados, quizás todo lo contrario.

Fue un parto doloroso y morboso, porque en una cadena tan conservadora acababan de engendrar al líder del partido que, según la encuesta de Metroscopia para El País, puede ser la fuerza política más importante de España. Luego le llamaron de La Sexta Noche, Las mañanas de Cuatro o El Cascabel, que lo lanzaron definitivamente como líder político de primera línea.

Es licenciado en Derecho, doctor en Ciencia Política y profesor en la “Complu”. Un tertuliano culto que sabe hablar y escuchar, algo complicado de ver, y es en las televisiones donde Podemos ha forjado su éxito, apoyado también, por supuesto, en una juventud liberada (por ahora) de los casos de corrupción que están conmocionando este país. Pero eso es un tema aparte. ¿O no?

Cuando hay mucha gente que piensa que la influencia de la televisión está de capa caída, me gusta recordar cómo se engendró el partido que más rápidamente ha subido en las encuestas en toda la historia de este país.

La pérdida de votos de otros partidos, además repito de por los indecentes y execrables casos de corrupción, es también por las declaraciones y comentarios que hacen políticos de perfil extremadamente bajo, con una falta de educación y de cultura insultante, en los informativos y en las tertulias de las televisiones. Si quieren volver a engancharse al tren de los votos no sólo tienen que poner a parir a sus propios examigos y excompañeros “chorizos”, como están haciendo, sino medir también muy bien sus palabras y conseguir a gente joven con ideas que sepa dialogar y convencer delante del objetivo de la cámara, algo nada fácil por cierto.

Las tertulias de “mortimers” anticuados hablando de cuando ellos eran adolescentes ya no funcionan. Los jóvenes y preparados líderes de Podemos lo tienen muy claro y no pierden la oportunidad de acudir a las “teles”, donde cada vez están más sueltos.

A Iglesias le engendró El Gato, sí, pero ahora se ha convertido en un poderoso “tigre rojo”.

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