Morir es Difícil con los Ojos Abiertos

Abiertos mientras ves como degradan la cultura de tu país, en donde no se apoya ni a los guionistas, ni a los actores, ni a los directores, ni a los productores, ni a cualquier artista o técnico relacionado con el cine español, bueno, ni con cualquier otro ejemplo cultural.

Mi padre, a quien le encantaba la cultura, y muy especialmente el cine y el teatro, me decía que quien no defiende la cultura es que está muerto, aunque tenga los ojos bien abiertos.

Volver a ver la ridícula crítica que se hace a la gala más importante del cine español, Los Goya, es indignante. Que si llevaban chapas de Coca-Cola, que si apoyan a los antideshacucios, que si ponen a caldo al fantasma de la ópera que no acudió a los premios, como si las películas y sus creadores no tuviese ninguna importancia. Creo que, de nuevo, estamos perdiendo el norte y el sur.

Para mi el cine español es casi siempre una explosión de vida, de energía, de sentimiento, de pasión, con historias humanas muy bien contadas y muy cercanas, y con directores que suplen la falta de ingresos con ingenio e imaginación. Como dijo Enrique Gozález Macho, presidente de la Academia de Cine, hacer una película hoy en España es “un verdadero acto heroico”.

Y encima hay periodistas que todavía quieren hundir más aún nuestro cine con críticas sobre la cáscara sin probar lo que hay dentro. Si quieren comentar los premiados problemas sociales o de cualquier tipo están en su derecho, y especialmente que el ministro de Cultura no acuda al evento más importante del cine español, esto es de nota. A mi mismo me dieron hace poco un premio la Asociación de la Prensa de Madrid y critiqué la situación de mis ex compañeros en Intereconomía. Tampoco pasa nada. Creo que es positivo que la gente se entere de injusticias que gracias a estos micrófonos tienen más repercusión.

Pero después de comentar estos hechos hay que escribir sobre las películas. Hay que verlas, oírlas, vivirlas, disfrutarlas, y no ir con la idea preconcebida de que el cine patrio es malo, aburrido y no tiene buenos directores o actores, esto es una auténtica estupidez. Lo hay malo, regular, bueno, mejor y excelente, como cualquier otro.

Entiendo a quien prefiera otro tipo de películas, por supuesto, pero no se puede machacar nuestro cine con tópicos que son más falsos que las promesas que han hecho los políticos de turno respecto al apoyo a nuestra maravillosa y creativa industria audiovisual, que a este paso desaparecerá lentamente.

Cuidemos, valoremos y veamos nuestro cine. El arte y la cultura nos lo agradecerán.

 

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4 comentarios


  1. Cara de Plata

    No está en mi intención dudar de su autoridad en cine español, pero ¡es que las películas son muy malas! Son malas por aburridas, por reiterativas, son malos sus diálogos, sus puestas en escena. Lo que da que pensar que a lo mejor nuestros intérpretes no son tan malos como parece, de tener mejores vehículos de expresión. Malas, con independencia de las opiniones políticas que tengan sus actores, directores, guionistas. Es más, si el medio que sirve de difusión a la ideología de todos ellos es su cine, puedo estar tranquilo, porque nadie lo ve, luego a nadie llega su “mensaje” naïf. Además, ¡se hacen cada trastadas entre ellos! Uno observaba aburridamente la ceremonia al vuelo de las dagas venecianas por el auditorio y se preguntaba: ¿Es comprensible que los Goyas más lucidos se lo lleve una cinta Vivir es fácil con los ojos cerrados? Más cine de tesis. Amable, sí, y malo. ¿Y que Javier Cámara haya sido el ganador del Goya al mejor actor? ¿Pero ese muchacho es actor? ¡Pero si su mejor interpretación fue la que hizo para “Torrente, el brazo tonto de la ley”! Y todo ello en detrimento de un bromazo pasable y poco original, pero infinitamente mejor, que es Las Brujas de Zugarramurdi. Le amargaron la miel de los Goyas técnicos postergándola con saña en los premios principales, sólo por darle una patada en las posaderas a su director, Alex de la Iglesia, a cuenta de internet. Cine español sí, pero no una casta acaparadora de subvenciones, que siempre van a los mismos y a algún cortesano que cooptan entre los suyos, con exclusión de los que verdaderamente tienen talento y ganan dinero con él porque gustan al público. Por cierto, al final de la gala puede acceder, no sé por qué canal, a la ópera prima de Fernando Colomo, Tigres de Papel, una película humilde, que me pareció una delicia al lado de cualesquiera de las premiadas; muy bien Carmen Maura; cualquiera de las interpretaciones del resto del elenco, dentro de su bisoñez y voluntarismo, me pareció más matizada que los 108 minutos de muecas de Javier Cámara en la cinta premiada, y no he entrado aún a analizar el guión: Colomo clavó la transición con buenos diálogos porque sabía de qué hablaba; David Trueba, que sí sabe de sectarismo, no se pudo enterar de qué iban los 60 en España, y lo muestra en 108 minutos de clichés refritos. ¡Qué más me gustaría que se volviera a hacer buen cine en España! Bueno, es mi (acerba) opinión, aunque confieso que su artículo deja lugar a esperar algo más de nuestro cine, y es justo, como su actitud para con los cineastas y los profesionales de Intereconomía.

  2. Manuel

    Estimado Sr. Pecker:
    Déjeme dar mi opinión al respecto: creo que tiene Ud. parte, pero solo parte de razón, pero también les doy la razón a quienes piensan que la Gala de los Goya es una chirigota, yo también pienso eso: especialmente cuando gobierna el PP aprovechan el evento para reivindicar todo lo reivindicable y más (ver a Pilar Bardem con una chapa de Coca Cola dando a entender que los patronos de esa marca son unos malvados por echar a la caller a parte de sus trabajadores, cuando hace menos de un año, en su pequeña empresa tuvo que despedir a algunos trabajadores, clama al cielo), cuando gobierna el PSOE, ya es otra cosa. Cierto es que al margen de ideologías uno debería centrarse en ver la película y juzgar, pero viendo esta manera de proceder a uno se le quitan las ganas.

  3. Ayala

    Mis preguntas:

    ¿Por qué hay que subvencionar el cine español?
    ¿Qué control existe sobre la subvención una vez concedida?
    ¿Hay alguna devolución de la subvención, o es a fondo perdido?
    ¿Se subvenciona el cine americano?
    ¿Si unas galletas no gustan porque tienen mal sabor, o porque no aportan nada nuevo al paladar del consumidor, también se subvenciona su fabricación para que el empresario no desaparezca?
    ¿Hay algún proyecto nuevo en el cine español que nos desvele, por fin, qué paso en la Guerra Civil española? Lógicamente en las zonas ocupadas por los rebeldes asesinos?
    Me encanta José Luís Garci. Nadie del cine español de los Goya, nadie, llega a la suela de los zapatos. Salvo Jaime de Armiñán.
    Javier Cámara, como Antonio Resines, tienen un excepcional talento para interpretarse a sí mismos siempre. Ojo, a Paco Martinez Soria le pasaba lo mismo. Pero no era igual.

    • Cara de Plata

      Le felicito. El cine español en seis preguntas inteligentes.
      Comparto su entusiasmo por Jaime de Armiñán, un grande, pero no por el Garci director, tan sólo sugerente salvo en las notables Asignatura Pendiente, Solos en la madrugada y Las Verdes Praderas. Cuestión de gusto, todo lo contrario que los premios a Javier Cámara y a Antonio Resines, sendos Goyas “Por ser vos quien sois.”