Juntos andemos

Otra santidad

03.10.15 | 07:00. Archivado en Acerca del autor, Teresa de Lisieux

«El mérito no consiste en hacer mucho ni en dar mucho, sino más bien en recibir, en amar mucho». Así escribía Teresa de Lisieux –Teresita– a su hermana Celina, animándola a dejarse llevar por Jesús y a descubrir otra santidad.

Escribía al hilo de su querido maestro Juan de la Cruz que, cuando hablaba de la ciencia del amor que es la contemplación, decía que «la contemplación pura consiste en recibir». Discípula y Maestro coincidirán en el tenaz ejercicio que lleva a esa pureza y en el largo camino que hay que recorrer para aprender a recibir. Tal vez, el verbo más activo que exista.

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Un arte evangélico

15.08.15 | 07:00. Archivado en Acerca del autor, Teresa de Lisieux, Evangelio, María

La discreción de María en los evangelios es llamativa y una nota importante para la fe. Porque no solo habla de quién es la madre de Jesús, sino también de Dios, de cómo es y cómo obra. En todo caso, como decía el profesor Cothenet: «La discreción sobre el papel de María pertenece también al depósito de la fe, consignado en las Escrituras».

Esa discreción es un «detalle» de la humildad, tal como la concibe el Nuevo Testamento, donde al humilde se le descubre por su fidelidad en lo pequeño y por la alegría de saberse amado sin merecerlo. La humildad evangélica habla de acogida y no lleva cuentas del bien que hace, porque se lo atribuye a otro: a Dios.

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Tiempo para todo

01.08.15 | 07:00. Archivado en Acerca del autor, Teresa de Lisieux

La sabia palabra del libro del Eclesiastés dice: «Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol». Como si se hiciera eco de esa palabra, Teresa de Jesús escribía a su gran amigo Antonio Gaytán diciéndole: «Sepa que como en este mundo hay tiempos diferentes, así en el interior, y no es posible menos… y vaya mirando a lo que le inclina más su espíritu». Hay tiempos diferentes… y tiempo para todo.

Teresa había experimentado la prisa y la calma, los agobios de los mil asuntos de la vida y el descanso de la amistad, tanto la divina como la humana. Conocía los humores que zarandean a los seres humanos y lo que el cansancio puede hacer en un buen espíritu, agostándolo y haciéndolo tambalear.

También había disfrutado el regalo de la naturaleza y en el Libro de la Vida decía: «Aprovechábame a mí también ver campo o agua, flores. En estas cosas hallaba yo memoria del Criador, digo que me despertaban y recogían y servían de libro».

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Ofrecer la vida, elegir el amor

18.07.15 | 07:00. Archivado en Acerca del autor, Teresa de Lisieux

Queridos amigos: durante estos meses, el blog se actualizará cada quince días. ¡Feliz verano para todos!

En 1895, Teresa de Lisieux tomó una decisión importante que iba a afectar a su propia vida pero, también, a su mundo más próximo, a sus hermanas de comunidad. Una decisión que, finalmente y de modo insospechado para ella, iba a traspasar los muros de su convento, las fronteras de la cristiandad de su Francia natal e incluso los límites de la Iglesia Católica.

Parece desproporcionado y, sin embargo, es real. No hay nada que tenga más fuerza que una vida entregada, una vida hecha de tiempo y carne, de gestos concretos y esfuerzo, de elecciones cotidianas y opciones trabajadas. Teresa decidió ofrecer lo más valioso que tenía: a sí misma, su propia vida y regalárselo a la misericordia o, como decía ella, al «amor misericordioso de Dios», para que la repartiera.

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Hablar de la vida

02.05.15 | 07:00. Archivado en Acerca del autor, Teresa de Jesús, Teresa de Lisieux

Hablar de la vida ante la muerte es arriesgado. Hay que hacerlo, porque lo merecen los perdidos y todos los que sufren la pérdida. Y porque el mundo está levantado sobre unos andamios que tienen tramos falsos y resquebrajados, que hay que transformar.

¿Cómo hablar de la vida ante cuatrocientas personas muertas en el mar, mientras intentaban alcanzar una vida mejor? ¿Y ante las enormes cifras que se han vuelto a sumar, convirtiendo el mediterráneo en una triste fosa común? ¿Cómo hacerlo tras la masacre de Kenia o de Nigeria o de…? ¿Cómo hablar ante tanta muerte sin sentido?

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Gestos

«Gestos sencillos y concretos». Eso pedía, recientemente, el Papa Francisco a los cristianos. Y eso le hemos visto hacer a él repetidamente. Además de las grandes propuestas que ha lanzado y de los pasos significativos que ha dado, Francisco ha tenido muchos gestos, sencillos y concretos, y ha recordado que aportan significado y realidad, que inspiran y generan creatividad. Los gestos abren muchas puertas para construir la hermandad que Jesús quería.

En el estado de Tamil Nadu (India), algunos católicos de casta alta levantaron un muro en el cementerio, para que sus muertos estuvieran separados de los difuntos «intocables». Un día, dos obispos católicos demolieron una parte del muro.

El muro se reconstruyó, pero los obispos sembraron compasión y solidaridad, y despertaron una esperanza, cosas más fuertes que todos los muros que existen.

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Desempolvar a Dios

04.10.14 | 07:00. Archivado en Acerca del autor, Teresa de Lisieux

Los evangelios, escritos por manos diferentes, en situaciones distintas y para comunidades diversas, tienen muchas cosas en común. La principal es la necesidad de transmitir la buena noticia que es Jesús y con Él, la alegría de recuperar a Dios, al Dios verdadero.

Los evangelistas querían sanear la idea que las gentes tenían de Dios, porque les importaba su felicidad y una idea equivocada de Él podía generar mucha angustia y tristeza; pues Dios pasaba de ser el aliento y la bondad que sostiene la vida, a ser un quisquilloso supervisor.

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El ascensor II: Descender

07.06.14 | 07:00. Archivado en Acerca del autor, Teresa de Lisieux

«No sentí ningún viento impetuoso al descender el Espíritu Santo, sino más bien aquella brisa tenue cuyo susurro escuchó Elías en el monte Horeb».

Así explicaba Teresita lo que había sentido al recibir lo que ella llamaba el «sacramento de amor», la confirmación. Esa «brisa tenue» le llevará a descubrir, poco a poco, qué es el amor y a unirse al Espíritu que desciende.

Años después de esa experiencia, diría a sus hermanas, Inés y María, dos cosas: que solo «la confianza puede conducirnos al amor» y que es «propio del amor abajarse». Si fiarse es ascender, confiar también va a ser descender, dejándose llevar por el Espíritu.

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El ascensor I: ascender

31.05.14 | 07:00. Archivado en Acerca del autor, Teresa de Lisieux

Poco antes de dejar caer el lápiz con el que anotaba en su último cuaderno, Teresa de Lisieux –Teresita– escribió una página que impresiona, por el exceso de confianza. Confiar tanto parece una osadía. Supone, además, una valentía extraordinaria cuando esa confianza se sostiene, intacta y crecida, en el momento en que se afronta el paso de la muerte, en medio del dolor.

Decía ella que, «aunque tuviera sobre la conciencia todos los pecados que pueden cometerse», confiaría en Jesús. Sentía que era pura gracia no haber caído en los abismos del mal humano, y añadía: «No es esa la razón de que yo me eleve a Él por la confianza y el amor». Esas fueron las últimas palabras que apuntó.

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La muerte compañera

09.11.13 | 07:00. Archivado en Acerca del autor, Teresa de Jesús, Teresa de Lisieux


Y que, a pesar de todo,
muy en el fondo, inexplicablemente,
es hermoso ser hombre hacia la muerte
.
José Luis Sampedro

*****

Un día, una de mis profesoras me preguntó cuáles eran mis ocupaciones los días de vacaciones cuando me quedaba en los Buissonets –en casa–. Respondí, tímidamente: «Muchas veces voy a esconderme en un pequeño rincón de mi habitación, fácil de cerrar con las cortinas de mi cama, y allí, pienso». «Pero, ¿en qué piensas?» me preguntó riendo la religiosa. «Pienso en Dios, en la fugacidad de la vida, en la eternidad, en fin, pienso».

Quien así hablaba era una colegiala, que después sería santa Teresa de Lisieux. Una niña que se había atrevido a pensar en la fugacidad de las cosas y en la eternidad, en la frontera que la vida propone, ineludible para todos. Sea sentida como límite o como puerta.

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Elogio de la inexactitud*

15.06.13 | 07:40. Archivado en Acerca del autor, Teresa de Lisieux

La inexactitud no tiene buena prensa y sin embargo, la creatividad que sí la tiene, está muy ligada a ella, a la búsqueda por tanteo, experimentando… no desechando la infinidad de datos de que disponemos ni lo que aportan, pero sabiendo que en ellos no está todo. Que se puede bucear entre ellos de otra manera más flexible y menos prevista.

De esto hablaba el filósofo Daniel Innerarity, reflexionando sobre el valor de la creatividad. Y advertía que se tiene la creencia de que solo son buenas las soluciones exactas y que cualquier problema se puede reducir y resolver, a partir de la enorme cantidad de datos de los que disponemos.

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Miércoles, 28 de junio

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