El club de los amigos malos

APUNTES DE MEMORIA SOBRE CONCILIO CUBANO

13.07.11 | 13:30. Archivado en Mi lucha por la libertad de Cuba
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Por Julio San Francisco

Concilio Cubano consistió en reunir a todas las organizaciones opositoras del interior de Cuba, con apoyo de la oposición del exilio, en una gran coalición, con capacidad organizativa y movilizativa, para crear un parlamento permanente (ilegal) en el cual estuvieran representadas todas, sin que ninguna tuviera que renunciar a su identidad, con el propósito de forzar la transición de la tiranía a la democracia y contar con una opción real para las primeras elecciones libres. Esta unidad estuvo basada y fue lograda a partir de los propósitos que compartía dicha oposición aparcando todo lo que la dividía y aún divide.

El abogado Leonel Morejón Almagro, miembro de la Corriente Agramontista y Presidente de la organización independiente ecologista NATURPAZ y yo, miembro de esta organización, hablábamos una noche en casa de Leonel sobre la situación de deterioro total del medio ambiente en Cuba, sobre todo en el puerto de La Habana y en el río Almendares cuando, en medio de la conversación, Leonel me dijo “Como estamos de divididos no lograremos nada, tenemos que conciliar a toda la oposición cubana, tenemos que hacer un concilio cubano que reúna a todos, aparte de las diferencias. ¡Eso es, Concilio Cubano, tenemos que fundar Concilio Cubano!

Yo escuché el programa de fundación que coloquialmente iba hilvanando Leonel. Estuve de acuerdo con su tesis íntegramente y, a la mañana siguiente, ambos nos reunimos con el primer grupo de opositores en La Habana que apoyó la idea sin reparos. Inmediatamente, Leonel empezó a redactar las Bases o Declaración de Concilio Cubano y a contactar, a veces acompañado de de mi, a veces de Michael Rivero, (un joven, hoy en el exilio en Miami, que entonces tuvo la temeraria valentía de salir por las calles de Marianao con un pulóver que decía “Abajo Fidel” y que fue golpeado brutalmente por la policía), a los líderes de entonces de la oposición dentro de toda Cuba para exponerles el proyecto y recoger sus firmas. Este fue un objetivo difícil porque Leonel no formaba entonces parte de la pléyade de la oposición cubana dentro de la isla, pero tuvo la inteligencia y habilidad necesarias para lograrlo.

Mientras, yo le presté especial atención a la información, Michael se la prestó a los Pinos Nuevos, sección para los jóvenes dentro de Concilio.

Las organizaciones opositoras cubanas, salvo poquísimas excepciones, se adhirieron rápidamente a Concilio Cubano y se creaba, democráticamente, el Consejo Nacional Coordinador de Concilio Cubano integrado por Leonel Morejón Almagro, como Delegado Nacional, Lázaro González Valdés, vicedelegado, y Mercedes Parada Antunes, Reinaldo Cosano Alen y Héctor Palacio Ruíz, mientras que el exilio también lo apoyaba en general y creaba el Grupo de Apoyo a Concilio Cubano, presidido por Chuny Montaner.

El fundador de Concilio Cubano contó con el asesoramiento del Decano de los abogados independientes cubanos, Jorge Bacallao Pérez y con el apoyo especial del también abogado René Gómez Manzano, ambos miembros de la Corriente Agramontista. Fungía como incansable secretaria, fundamentalmente reproduciendo documentos de Concilio en una vieja máquina de escribir, Dulce María de Quesada, fundadora y presidenta de la primera biblioteca independiente. Concilio Cubano tuvo varias casas que funcionaban a modo de “cuarteles generales”, pero destaca la de la familia Rivero – De Quesada, integrada por Miguel Eusebio Rivero, Dulce María de Quesada y su hijo, Michael Rivero. Al principio también participó más activamente el abogado independiente Juan José López.

Por su parte, aviones de la organización humanitaria Hermanos Al Rescate –dedicada a salvar balseros en el Estrecho de la Florida- el sábado 13 de Enero de 1996 lanzó, en apoyo a Concilio Cubano, octavillas sobre La Habana, noticia que di en directo y por lo cual fui arrestado el domingo 14, en medio de un gran operativo policíaco en la Rotonda de Cojímar, junto al Director de Habana Press, y puesto ante la disyuntiva de salir antes de 30 días del país o ser condenado a 20 años de cárcel. “Has traspasado el límite, Julio Martínez. Tú eres un apátrida y no tienes patria, ni cuando te vayas tendrás Embajada en España. Si tocas a su puerta te daremos tratamiento de terrorista, h… de p… gusano de m… , traidor”, me dijo Aramís, oficial de Villa Maristas.

Según me dijo el mismo oficial de la policía política durante ese arresto, estaba previsto fusilarme esa misma noche (“frente a tu oficinita de Habana Press”) si el lanzamiento de las octavillas provocaba una sublevación en La Habana. El peligro que caía sobre mis hombres lo capté desde el mismo instante en que levanté el auricular del teléfono para comunicarme con una emisora de Miami y dar esa noticia, pero pensé en ese instante “Qué carajo, si los que lanzaron estas octavillas ya pueden estar muertos y tal vez ni pase nada, y la di, según cuento en mi reportaje sobre estos hechos titulado “Octavillas sobre La Habana” y fácilmente localizable aún en la red. Esta ha sido, sin dudas, la noticia más comprometedora y peligrosa que he dado desde dentro de Cuba en mi vida.

La Declaración de Concilio Cubano se dio a conocer el 10 de Octubre de 1995, simbólico día en que el Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, en 1868, lanzó el grito de rebeldía e independencia nacional contra el poder colonial español.

A partir de la difusión de la Declaración y de la existencia de Concilio Cubano la oposición cubana fue conocida, internacionalmente, por primera vez y de una forma sin precedentes, de tal modo que, por primera y única ocasión hasta hoy la tiranía cubana temió perder el poder, tembló y decidió aplastar a Concilio Cubano y Habana Press.

En septiembre de 1995 yo, muy cercano al Delegado Nacional, paso de periodista de Habana Press a subdirector editorial de esta agencia. Por esta razón y por mi amistad con Leonel, a quien conocí a través de su amigo Michael Rivero, utilizo todos los mecanismos establecidos entonces por la agencia con el exilio y otros que contribuí a establecer después en función de Concilio Cubano. Me comprometí con el Delegado Nacional de Concilio Cubano a que ésta sería la agencia que difundiría todo lo relacionado con Concilio Cubano. Los asuntos principales los llevaría personalmente yo y los otros, por acuerdo de la Junta Directiva de dicha agencia, el también subdirector Héctor Peraza Linares. Así se hizo.

Por su parte, el propio Leonel Morejón Almagro hizo difundir muchos materiales a través de sus muchos contactos en el exilio, principalmente en Miami.

Dado el hecho de que se había intentado una reunión de esa trascendencia varias veces y siempre sus necesarios participantes, procedentes de todo el país, habían sido arrestados con anterioridad, Leonel Morejón Almagro, decidió que, la que pudo efectuarse, se convocara cumpliendo las más estrictas normas de clandestinidad. A mí me tocó a la puerta (la puerta de la casa donde tenía su sede Habana Press) a las 2:30 a.m. el 10 de Febrero de 1996, fecha elegida para la cita. Me dijo: “Concilio está reunido. Coge tu máquina de escribir y vamos. Esto es histórico, Julito”. Me vestí y salí con Leonel, en el carro que nos conduciría hasta un secreto apartamento de La Habana y que nos esperaba a dos cuadras de la oficina de Habana Press y nos dejaría a dos cuadras del penumbroso sitio de la histórica reunión.

El Delegado estuvo recogiendo opositores en la capital cubana durante toda la noche. A las 9:30 de la mañana sumaban 28, incluidos los del interior del país. Cuando Leonel llegó con el último grupo pasadas las 9 a.m., se dio una ducha, se puso de traje, cuello y corbata. Dijo:

-Vamos a comenzar. Vamos para allí.

Era una habitación pequeña. Había que hablar en tono muy bajo porque cualquier palabra o frase por encima de los decibelios obligatorios en circunstancias de clandestinidad podrían escucharla los vecinos, ser detectados y delatarnos.

Leonel, otro opositor y yo pusimos la bandera y el escudo cubanos en la pared y todos los presentes empezamos a cantar el himno nacional.

-Comprobado que contamos con el quórum soñado, -dijo el Delegado Morejón Almagro, al estilo del mejor parlamentarismo- la reunión del Consejo Nacional Coordinador de Concilio Cubano ha comenzado” y agregó “ Esto es histórico, la Historia es alta y tenemos que estar a su altura”.

Efectivamente, se estaba desarrollando el primer parlamento libre en toda la historia del totalitarismo comunista en Cuba, en una habitación pequeña, donde no había sillas para todos y muchos estaban en el suelo con las piernas cruzadas para caber. Almorzamos lenteja aguada en una cantidad que sólo ocupaba el fondo del plato.

La “sesión del parlamento” duró hasta el anochecer. Los asistentes habían sido elegidos mediante un largo y riguroso procedimiento que se cumplió estrictamente.

Aunque se discutieron muchos temas y, a veces, como en toda discusión libre, con opiniones encontradas, entre los que destacan el futuro de Cuba, las posibles leyes urgentes para ese futuro, las exigencias inmediatas a la tiranía cubana (amnistía y otras), el punto fundamental fue el acuerdo de que Concilio Cubano se reuniría en La Habana el próximo 24 de Febrero, con la aprobación o sin la aprobación de la tiranía cubana.

Yo salí de la reunión un poco antes, cuando le dije a Leonel que ya tenía la noticia, y esa noche en Cuba y en Estados Unidos se oiría en mi voz, por Radio Martí: “Los opositores cubanos se reunirán el 24 de Febrero en La Habana, con la aprobación o sin la aprobación del gobierno cubano, acordó el Consejo Nacional de Concilio Cubano en reunión clandestina efectuada en un apartamento a las afueras de esta ciudad”.

Aquella misma noche empezaron los arrestos de los miembros de Concilio Cubano. Leonel Morejón Almagro fue arrestado el 15 de Febrero junto a otros miembros de Concilio. Fue acusado de “Resistencia al arresto”, pero en el juicio dijo, según fuentes muy solventes, ¡Viva Concilio Cubano! Su juicio lo cubrí, acompañado del periodista Joaquín Torres Álvarez. Ambos fuimos detenidos por la policía política durante el tiempo que duró el juicio, pero logré que se trasmitiera la noticia por Radio Martí.

Habían juzgado en realidad al único hombre que en toda la historia del anticomunismo totalitarista cubano había unido, tanto dentro como fuera de Cuba, a la oposición libertaria. También fue arrestado Lázaro González Valdés.

Es muy difícil precisar la cifra, pero se calcula que del 11 al 24 de Febrero la tiranía habría añadido a lo largo del país entre 150 y 250 prisioneros políticos más a la permanente lista de opositores encarcelados siempre sólo por reunirse, manifestarse, escribir o hablar.

Antes, la tiranía cubana había pretendido neutralizar a Concilio Cubano creando el Frente Patriótico Cubano en una reunión en San Miguel del Padrón, mediante la agente Tania, una supuesta opositora infiltrada en las filas de la oposición, para que los opositores se incorporaran a una forma de “organización opositora” manejada por la policía política y no a Concilio, pero no les dio resultado porque nadie hizo caso de este hecho que también cubrí y en el cual detecté algo raro al oír hablar mal a alguien de Leonel Morejón Almagro y criticar a Concilio Cubano.

La oficina de Habana Press permanecería sitiada mañana, tarde y noche. El director y yo recibimos de la policía política la orden de no salir de casa, orden que incumplimos. La imagen de la policía motorizada dando vueltas, con traje verde olivo y armas largas, alrededor de la oficina de la agencia, sin saber cuál sería la última acosó a la Junta Directiva durante varios días.

La noche del 22 de Febrero yo recibí, de manos de Aida Rosa Jiménez y otra opositora, una carta enviada por Héctor Palacio Ruíz, miembro del Consejo Nacional Coordinador de Concilio Cubano, no arrestado, en la que se anunciaba la suspensión de la reunión de Concilio Cubano el 24 de Febrero.

Indiqué al periodista de Habana Press Joaquín Torres Álvarez que redactara una nota editorial expresando el desacuerdo de la agencia Habana Press con esa decisión. El periodista redactó una nota que tituló ¡Ay, Concilio no te rajes! y la leyó para Radio Martí. 15 minutos después yo di por la misma emisora la noticia de que se suspendía la reunión según informaba Héctor Palacio Ruíz. El acuerdo del Consejo Nacional Coordinador era efectuarla aunque sólo estuvieran libres dos opositores.

Esta suspensión ha sido calificada desde entonces como una claudicación en nombre de Concilio Cubano, a la vez que era aplastado.

El propio 24 de Febrero la tiranía daría el último, criminal y traicionero golpe relacionado con Concilio Cubano: el derribo en aguas internacionales de dos avionetas de Hermanos Al Rescate en el cual murieron los intrépidos y patrióticos pilotos Armando Alejandre, Mario de la Peña, Carlos Costa y Pablo Morales.

Leonel Morejón Almagro (desterrado en Estados Unidos) además de haber demostrado su talento en el estrado, como abogado de la Corriente Agramontista, al idear Concilio Cubano y lograr una unidad de la oposición cubana sin precedentes, también demostró sus grandes cualidades como valiente estratega de dicha oposición.

Concilio Cubano fue posible porque era necesario en la larga lucha contra la tiranía, porque se propuso un buen proyecto y porque surgió un opositor dotado con una gran valentía, un gran poder de convencimiento, una gran capacidad de diálogo y un gran sentido de la estrategia, al tiempo que, con el apoyo del exilio, se manejó bien la información desde Habana Press. Por todas estas razones Morejón Almagro fue propuesto para el Premio Nóbel de la Paz en su momento.

La Junta Directiva de Habana Press fue desterrada en pleno hacia España. Leonel Morejón Almagro y Lázaro González Valdés fueron condenados a 14 meses de prisión y, cumplida la condena, marcharon al destierro.


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