Madrid -- Hay un ánimo, una voluntad, una gesticulación que quiere desviar la atención de la vida cotidiana, los avatares y los peligros que tienen sobre sus cabezas los hombres y mujeres del sector más batallador y realista de la sociedad cubana. Después del lento y publicitado proceso de excarcelación y deportación de un grupo de presos políticos y sus familiares, se nota un interés especial en que el mundo deje de mirar hacia la geografía de Cuba.
No hablo de la gran carga dramática que tiene la llegada a España (según ha dicho el general Raúl Castro por una decisión soberana de su gobierno) de casi una veintena de ex prisioneros salidos directamente de los calabozos. Sus relatos, la experiencia de sus siete años en las cárceles del régimen, han conmovido a este país y su estatus legal en la península ha provocado polémicas y debates que han pasado a los medios de prensa.
Así, también en Miami ha tenido una buena cobertura el recibimiento del exilio al líder opositor Ariel Sigler Amaya, el prisionero que salió destrozado de su encierro en diversas prisiones de la isla.
La deriva tiene que ver con la promoción hasta el rango de los titulares de la noticia de que ahora los cubanos se podrán cortar el pelo o hacerse el permanente por cuenta propia. Tiene que ver con el júbilo porque allá adentro desinflarán las plantillas estatales y le permitirán a los viejos funcionarios del Partido que vayan a la agricultora o se metan a cocheros o a masajistas, y con la publicación de un libro de Fidel Castro en el que vuelve a contar lo mismo que ha contado todos los días durante medio siglo.
La maniobra implica a los representantes del gobierno español que recorren Europa con los expedientes de los presos deportados en sus carpetas para mostrar los deseos de cambios y mejoras de La Habana. Y el periplo del cardenal Jaime Ortega por Estados Unidos con los mismos expedientes bajo el brazo de su sotana púrpura.
A todas estas, las Damas de Blanco, que siguen en sus desfiles dominicales, y los presos políticos que se mantienen en sus celdas cerradas, pasan a una zona de oscuridad y silencio. Y pasan a ese mismo destino los arrestos de decenas de activistas, los acosos a periodistas independientes y las amenazas a todo el que haga un gesto de rebeldía.
Sólo en algunos medios, se publican las reseñas de los actos de repudio --con hasta 500 miembros de las brigadas parapoliciales-- que se le organizan en el pequeño pueblo oriental de Banes a la señora Reyna Luisa Tamayo. Ella es la madre de Orlando Zapata, el hombre que con su muerte de hambre y sed en una cárcel hizo que estallara esa realidad en las primeras planas y los telediarios de todo el mundo.
Insultada, rodeada en su casa, lo que tiene la señora Tamayo en su carpeta es una expresión de alegría por la excarcelación de los compañeros de su hijo. El enorme peso de la tristeza y esta frase que retrata, de paso, la situación de la oposición interna bajo la represión: ``Lo de esta madre es fuego, fuego y fuego''.
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DAVID..
Te veo mal informado, Orelando Zapata se murió puesto que agrabaron su huelga de hambre privandole del agua sus carceleros y si pese a todo te voy a dar en algo la razón, dió su vida por la libertad de su Patria, puesto que él no ganaba nada con ello. Conste que no pasaría nada si cobrasen del SINA, otras causas menos nobles son financiadas por ese y otros estados, mas no pasando nada, resulta que no pasa ni eso, puesto que nada cobran por defender sus ideales, no como tu que, como todos sabemos vives muy bien de ello como esbirro de la mas grande tiranía responsable de arrasar tu patria pedazo de TRAIDOR.
Rivero: Pensé que ibas a escribir algo interesante. Eres periodista y poetya, pero creo que PRISA no te pagará si sigues jaciendolo de esa manera.
Orlando Zapata se murió porque LE DIO LA GANA y eso tú lo sabes miserable sabandija. Las Damas de Blanco oi de Verde, según el dia en el que cobran su mesada en la SINA, son unas desvergonzadas y eso tambnién lo sabes. Reina Luisa esta siendo manipulada por ustedes. Pobre mujer, se alegran ustedes se la muerte inútil de su hijo y ella se une a ustedes, lamentablemente, porque sabe que se hizo lo que se tenía que hacer para salvarle la vida. A ti ni a los mercenarios como tú no les conviene que liberen a esos otros miserables,porque se les agota el presupuesto para los ¨¨presos de conciencia¨¨ y si no hay ninguno, como van a justificar las tajadas que le dan a los contribuyentes norteamericanos. Pasarán al olvido como pasó el terrorista Mas Canosa.
Miércoles, 30 de mayo
Julio San Francisco
Paul Monzón
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
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Asociación Cultural Vera Méndez
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Rolando Rodrich
Francisco R. Figueroa
Julio San Francisco