El club de los amigos malos

ORIGEN DECLARACIÓN DE DERECHOS HUMANOS. INTERVENCIÓN REPRESENTANTE CUBANO: ¡TODO CUBANO DEBE SABER ÉSTO!

03.11.09 | 12:59. Archivado en Mi internacionalismo demócratico
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LA DELEGACIÓN DE CUBA, DURANTE EL GOBIERNO DEL DOCTOR CARLOS PRÍO SOCARRÁS, TUVO UNA PARTICIPACIÓN DECISIVA EN LOS ORÍGENES DE LA DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS, PRECISAMENTE EL PAÍS DONDE DESDE HACE MEDIO SIGLO LA PUBLICACIÓN, DIFUSIÓN, TENENCIA Y CIRCULACIÓN DEL MÁS IMPORTANTE DOCUMENTO HUMANITARIO DE LA HISTORIA DE OCCIDENTE ESTÁN PROHIBIDAS, CONSTITUYEN DELITO Y DICHA DECLARACIÓN ESTÁ CONSIDERADA PROPAGANDA ENEMIGA DESDE HACE MEDIO SIGLO. SÓLO UNA TIRANÍA COMUNISTA Y TOTALITARIA, COMO LA DE FIDEL CASTRO, PUEDE CONCEBIR SEMEJANTE CRIMEN CONTRA LA RAZÓN Y EL CORAZÓN HUMANOS. EL GOBIERNO CONSTITUCIONAL CUBANO (EN EL EXILIO), HEREDERO LEGÍTIMO Y ACTUAL DE AQUÉL Y SIEMPRE ATENIDO A TODO LO REFRENDADO EN LA CONSTITUCIÓN DEL '40 EN CUANTO A SUCESIÓN PRESIDENCIAL, INTENTA ESTAR, EN ESTOS MOMENTOS DIFÍCILES DE LA PATRIA, A LA ALTURA DE LA HISTORIA Y DEL ACTO DE DIGNIDAD QUE LLEVÓ LA DELEGACIÓN DE CARLOS PRÍO SOCARRÁS ANTE LA ASAMBLEA GENERAL DE LAS ORGANIZACIÓN DE NACIONES UNIDAS (ONU) AQUEL 10 DE DICIEMBRE DE 1948. CADA UNO DE LOS MIEMBROS DE LA PRESIDENCIA Y DEL GABINETE SABE TODO LO QUE ESTÁ EN JUEGO Y TODO LO QUE DEBEMOS DAR A CUBA, INCLUSO SIN ESPERAR NADA A CAMBIO QUE NO SEA, COMO DIJO EL LÍDER DE LA INDEPENDENCIA CUBANA, JOSÉ MARTÍ, "LA PROBABLE INGRATITUD DE LOS HOMBRES".

Julio San Francisco
Viceministro de Información
Gobierno Constitucional Cubano (G.C.C.)
Jefe de la Oficina para España y Europa
www.gobiernoconstitucionalcubano.org

ORÍGENES DE LA DECLARACIÓN DE DERECHOS HUMANOS

Por JOSÉ A. ADÁN

Los orígenes de la Declaración de los Derechos Humanos, quedaron establecidos en la Constitución de 1940 de la República de Cuba, como consecuencias del Programa Constitucional del Partido Revolucionario Cubano-Auténtico,y la determinación de los Convencionales de ese Partido en la Asamblea Constituyente, dirigidos por el Dr.Ramón Grau San Martín, Presidente Revolucionario en 1933-34, creador de toda la legislación que puso a Cuba en el Siglo XX, y consecuentmente Padre de la Soberanía Nacional., Presidente de la Convención que aprobó el articulado de los Derechos y la creación del Tribunal de Garantías Constitucionales que tendría a su cargo la defensa de los mismos.

El Dr. Grau asumió la Presidencia de la República de Cuba, el 10 de octubre de 1944. Cuba fue invitada a la Conferencia Interamericana sobre Problemas de la Guerra y la Paz ,que se efectuó en Chapultepec, Mexico, del 21 de febrero al 8 de marzo de 1945, y entre otros asuntos examinar las" Propuestas de Dumbarton Oaks para una Organización Internacional General," que habían preparado las Grandes Potencias en medio del mayor secreto.

El Departamento de Estado de los EE.UU, regenteado por Edward R. Stettinius Jr. demandaba que las naciones americanas debian aceptar sin discusión las "Propuestas de Dumbarton Oaks". El Presidente Ramón Grau San Martín nombró la Delegación Cubana, integrada por el Ministro de Estado Dr.Gustavo Cuervo Rubio, como presidente de la misma,y los Embajadores, Dr.Ernesto Dihigo y López Trigo, Dr.Gustavo Gutierrez y Mariano Brull.

El Presidente Grau y la Delegación celebraron un extenso cambio de impresiones y se acordó plantear la modificación del texto fundamental de la nueva organización internacional y presentar los proyectos de declaraciones. En Chapultepec, al principio se prestó poca atención a las propuestas de la Delegación Cubana, pero, como relataban más tarde los Doctores Dihigo y Gustavo Gutierrez, -"Eran tan grandes nuestras razones, que pronto empezaron a abrirse paso".

La presión de los Estados Unidos para que no se modificaran las "Propuestas de Dumbarton Oaks" fue muy intensa. Se intentó que se modificara la posición cubana, pero el Presidente Ramón Grau San Martín se mantuvo firme y así lo hizo saber a la Asamblea el Dr. Gustavo Cuervo Rubio, Ministro de Estado y Presidente de nuestra Delegación . El resultado fue la Resolución XXX sobre la creación de una Organización Internacional General, en la que se indicaba la necesidad de modificar las "Propuestas de Dumbarton Oaks" y enviar toda la documentación a la Conferencia de San Francisco, en la cual cada país tendría el derecho a replantear sus puntos de vistas.

En San Francisco, la Delegación Cubana integrada por Dr-Guillermo Belt Ramírez, presidente, y Dr.Ernesto Dihigo y López Trigo y Francisco Aguirre Vidaurreta, replantearon la tesis de que los Estados miembros de la nueva organización mundial se ajustaran a los principios que contuviesen las declaraciones aprobadas en Chapultepec, y que la Asamblea General debía adoptarlas tan pronto se constituyera.

Cuba insistió y fue respaldada activamente por la Delegación de Panamá, presidida por el Dr.Ricardo J.Alfaro, Ministro de Relaciones Exteriores. Como resultado se obtuvo la creación de la Comisión Especial sobre Derechos Humanos, presidida por Eleanor Roosevelt, que se ajustó al proyecto cubano presentado en Chapultepec, aunque Washington se las arregló para que Cuba no tuviese representación en la comisión.

En diciembre de 1947, en Ginebra, el Dr. Alfaro recordó que Cuba. Panamä y Mexico habian sido las primeras naciones en plantear la necesidad de la Declaración de los Derechos Humanos. La Delegación Cubana participó posteriormente en los debates cuando la Declaración se presentó a la Asamblea General, que se aprobó en Paris el 10 de Diciembre de 1948. Tocó en suerte ser el Embajador de Cuba ante esa Asamblea General, al brillante Dr.Guy Pérez Cisneros, y presidia la República de Cuba el Dr.Carlos Prío Socarrás. quien, como el Presidente Ramón Grau San Martín, era militante del Partido Revolucionario Cubano-Auténtico, y miembro de la Convención Constituyente de 1940. Washington, una vez más, se las arregló para pasarle la cuenta al Presidente Ramón Grau San Martín, esperó que éste no fuese presidente de Cuba para que la Declaración Universal de los Derechos Humanos fuese aprobada. .

Hoy todo mundo se refiere a la Declaración de los Derechos Humanos. Han proliferado las ONG para, supuestamente defenderla, pero impúdicamente no condenan a los agentes de la disolución social que se adscriben a la liberticida tésis marxista. Pero nadie se refiere al Dr. Ramón Grau San Martín ni a Cuba como los progenitores de la misma. ¿Será, acaso, porque fue la era verdaderamente democrática de Cuba, Era que murió el 10 de marzode 1952?

La política internacional del Dr.Grau, representada magistralmente por la actuación de sus Ministros de Estado, Dr.Gustavo Cuervo Rubio, Dr.Alberto I. Älvarez Cabrera y Dr.Rafael Pérez y G. Muñoz, y sus Embajadores Dr. Guillermo Belt Ramírez, Dr. Ernesto Dihigo y López Trigo y Dr.Gustavo Gutierrez, tambien se hizo presente en la OEA, y al fundarse ésta en abril de 1948, logró se aprobara la Doctrina Grau Contra la Agresión Económica, y quedara para posterior consideración, dado los motines de Bogotá el 9 de abril de 1948, la Doctrina Grau sobre el Jornal Decoroso para los Trabajadores.

END

José A. Adán

Éste y otros excelentes artículos del mismo AUTOR aparecen en la REVISTA GUARACABUYA con dirección electrónica de:

www.amigospais-guaracabuya.org

Discurso de Guy Pérez de Cisneros
Presentación a votación del proyecto de
Declaracion Universal de los Derechos del Hombre

ONU, 1948

Sr. presidente
Sres. delegados

Cuba no podía dejar de figurar en el coro de países que en esta Tercera Asamblea General de las Naciones Unidas desean celebrar, desde la más importante tribuna del mundo, la realización, ya muy próxima, de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre.

Al efecto, fue por iniciativa cubana que, desde las primerísimas sesiones de la Asamblea General en Londres, se le encomendó al Consejo Económico y Social la ardua tarea de elaborar un documento de tan larga trascendencia. Y en esta oportunidad, sentimos verdadero orgullo al recordar que el primer proyecto, muy modesto, depositado oficialmente para servir de base a la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, lo fue por el Dr. Ernesto Dihigo, eminente profesor de la Universidad de La Habana, y miembro de la delegación de Cuba.

Hoy, aquella iniciativa, madurada gracias a los brillantes trabajos de la Comisión de los Derechos del Hombre, alcanza su resultado definitivo, que fue presentado con tanto talento por el ilustre Relator de la Tercera Comisión, el senador haitiano señor Saint Leau y por su presidente el señor Laar, ministro del Líbano en La Habana, por quien sentimos tanta admiración y tanto afecto. Séame permitido añadir que ha sido para Cuba una honda satisfacción este hecho de ser un haitiano el portador frente a la humanidad del más valioso mensaje de las Naciones Unidas, porque no puede dejarse de reconocer que Haití es precisamente de aquellas tierras privilegiadas cuya historia entera se caracteriza por un esfuerzo heroico y constante por defender y dar vigencia a los derechos del hombre.

La delegación de Cuba agradece a la Tercera Asamblea haber acogido con calor su propuesta de designar como Relator para la Comisión de los Derechos Humanos al señor Saint Leau. Como pueblo de la América de habla española, Cuba se siente orgullosa de haber delegado para el informe de la Tercera Comisión en un destacado hijo de un país americano de lengua francesa, de Haití, tierra en la cual el gran Bolívar, nuestro Bolívar, halló a la vez estímulos morales y ayuda material para lograr su gran obra de liberación y de libertad.

Mi delegación, en estos momentos de alegría en que a cada uno debe dársele lo suyo, tiene el deber de reconocer la labor de gran mérito de la Comisión de los Derechos del Hombre, que trabajó incansablemente durante dos años bajo la inspiradora presidencia de Mrs. Roosevelt y que redactó en verdad un valioso proyecto de documento que expresaba con belleza y con fuerza la aspiración más elevada del hombre del siglo XX: el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencia.

Otro de los documentos históricos que inspiró las labores de la Tercera Comisión fue la Primera Declaración de los Derechos y Deberes del Hombre aprobada internacionalmente por los pueblos americanos en Bogotá. Mi delegación, a quien le cupo el honor en la capital de la hermana república de Colombia de asumir la responsabilidad de la ponencia de aquel documento, se hizo un deber de presentar y defender ante las Naciones Unidas los más valiosos aspectos de aquel precioso texto y puede afirmar ahora, con toda sinceridad, que las Naciones Unidas han sabido recoger todos los puntos esenciales con los cuales el documento de Bogotá podía enriquecer el proyecto del Consejo Económico y Social.

Sobre este aspecto de nuestras labores, no podemos dejar de mencionar que fue gracias al tesonero esfuerzo y al gran poder de convicción del delegado de México, doctor Campos Ortiz, que la Tercera Comisión agregó a su texto original el importante artículo 9, inspirado en el derecho de amparo mexicano y que es el único texto de la Declaración que garantiza, en el campo nacional, el efectivo respeto de los derechos fundamentales reconocidos por la Constitución y por la ley.

Dentro de un mismo orden de ideas, le corresponde a mi delegación el honor de haber inspirado la forma definitiva de uno de los Considerandos, que reconoce esencial que los derechos del hombre sean protegidos por un régimen de derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión. Así queda inscrito, en esta Declaración, el espíritu de uno de los Artículos de la Constitución cubana que confiere el derecho de resistencia adecuada contra tales desmanes arbitrarios. Y este Considerando es, además, un homenaje a Francia, tributado por mi país, que tanto admiro y que siguió, como lucha propia, las etapas de su gloriosa 'resistance'.

Nos es grato comprobar que, en la Declaración, los derechos sociales, que son el principal aporte del siglo XX en esta materia, así como los derechos jurídicos lo fueron del siglo XIX, quedaron tratados con toda la importancia que merecen, y le queremos expresar a las Naciones Unidas nuestro agradecimiento por haber acogido favorablemente textos inspirados por dos enmiendas cubanas que reconocen, en el campo del trabajo, el derecho de seguir libremente su vocación, y también el derecho que ha de tener todo trabajador de recibir una remuneración equitativa y satisfactoria que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana, y que sea completada de ser necesario por cualesquiera otros medios de protección social.

No podrá tampoco olvidar mi delegación la acogida que recibió otra de sus iniciativas por parte de las Naciones Unidas: la de inscribir en la Declaración el derecho a la protección de la honra, elevadísimo concepto moral tan enraizado en toda alma de estirpe española. Y no nos es posible silenciar que gracias al esfuerzo conjunto de Francia, México y Cuba, se le reconoció de manera definitiva a aquellos que pertenecen a la única aristocracia legítima, me refiero a los creadores, ya sean artistas, literatos o bien científicos, el derecho a la protección de sus intereses morales y materiales, que les corresponden por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autor.

No nos corresponde por el momento subrayar otros aspectos importantes de la Declaración, que tanto valor le dan. Pero no silenciaré que mi país y mi pueblo están altamente satisfechos al ver que de manera tan rotunda se ha condenado para siempre la odiosa discriminación racial y las injustas diferenciaciones entre hombres y mujeres.

La delegación de Cuba vaciló muchas veces antes de presentar sus numerosísimas enmiendas al proyecto de la Declaración de los Derechos del Hombre. Sin embargo, en definitiva entendió que ese afán de perfección y esa severidad crítica eran uno de sus deberes, ya que tenía el derecho de ser muy exigente en un asunto de esta índole una delegación que representa a un país que tiene el orgullo de haber producido el Manifiesto de Montecristi, una de las más generosas y humanas declaraciones de los derechos y deberes del hombre que haya presidido al nacimiento de una nación.

Y creo a bien, señor presidente y señores delegados, que los miembros de la delegación cubana se sienten hondamente conmovidos cuando, al recorrer los Artículos de la importante Declaración que vamos a aprobar dentro de unos minutos, pueden reconocer que todos sus pasajes podrían haber sido aceptados por aquel generoso espíritu que fue el Apóstol de nuestra independencia, José Martí, el héroe que al hacer de su patria una nación, le fijó para siempre esta generosa norma: "Con todos y para el bien de todos".

SOBRE LOS DERECHOS HUMANOS:

http://editpar.com/IndicedeAutoresCubanosenelExilio.htm

SOBRE LOS DERECHOS HUMANOS EN CUBA:

http://es.wikipedia.org/wiki/Derechos_humanos_en_Cuba

CARTA UNIVERSAL DE LOS DERECHOS DEL HOMBRE:

http://es.wikipedia.org/wiki/Declaración_Universal_de_los_Derechos_Humanos

LA HISTORIA A TRAVÉS DE LA HEMEROTECA:

http://comunidad.lavanguardia.es/component/20081209/445766/nuestros-derechos.xhtml

1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por Raul 03.11.09 | 18:26

    Gracias por la oportunidad de conocer mad de la belleza y la importancia de nuestra historia. Gracias por una razon mas para el orgullo de ser Cubano.

Viernes, 17 de febrero

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  • Julio San Francisco Julio San Francisco
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