20/10/2009
Damas de Blanco*
Por Raúl Rivero
EL MINISTRO español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, debía depositar esta mañana una ofrenda floral ante la estatua de José Martí, en la Plaza de la Revolución en La Habana. A una cuadras de allí, una docena de demócratas están encerrados en una casa acosados por la policía política y por bandas paramilitares.
Si el viajero le roba unos segundos a su visita y pone atención al rumor del aire podrá escuchar la sesión matutina de insultos dedicados a los ocupantes de la vivienda y a su dueño, el dirigente socialdemócrata Vladimiro Roca.
Desde allí mismo, al levantar la vista verá el balcón de la bloguera Yoanis Sánchez. Adentro, la joven periodista deshace la valija porque las autoridades no le permitieron que asistiera el viernes a una ceremonia en la Universidad de Columbia a recibir el premio Maria Moors Cabot, el más prestigioso de América.
A veinte minutos del monumento, en la prisión Combinado del Este, arde otro lunes del sexto año de condena de Ricardo González Alfonso, Regis Iglesias y Julio César Gálvez, tres comunicadores de la nómina de los 208 presos políticos.
En la ciudad donde después el ministro tendrá conversaciones con su colega Bruno Rodríguez, los representantes de la oposición pacífica verán en el noticiero oficial unas escenas de los agasajos y escucharán la banda sonora de sus abrazos.
Las verá el demócrata cristiano Osvaldo Payá, que convidó a Moratinos a una misa a la iglesia de su parroquia. Elizardo Sánchez, el veterano líder de la Comisión de Derechos Humanos convencido de que «el Gobierno de Zapatero ha sido el más distante con la disidencia en los últimos 25 años». Y el economista Óscar Espinosa Chepe, liberado de la cárcel en el 2004, para quien el menosprecio siempre duele, pero «viniendo de España duele 10 veces más».
Las Damas de Blanco, la asociación de familiares de los prisioneros políticos, premio Sajarov del Parlamento Europeo en 2007, han dicho que al ministro no lo quieren ver. No lo pueden ver.
Los maestros de la diplomacia tienen sus fórmulas secretas (sus carteles guardados, sus nostalgias) y los gobiernos sus compromisos, pero este viaje al Estado cubano -que no a Cuba-, y el agravio avisado a la oposición pacífica, es un éxito exclusivo de los anfitriones del canciller.
La dictadura necesita dinero, prótesis y caminos de la Unión Europea. Chance a la gerontocracia y garantía a la cámara lenta para las escenas finales.
*Título original del autor. (Nota de J.S.F.)
SOBRE EL AUTOR:
Raúl Rivero es periodista cubano miembro fundador de las agencias de prensa independientes Habana Press y Cuba Press y del Movimiento Cubano de Periodismo Libre (Independiente). Fue condenado durante la Primavera Negra de 2003 y posteriormente liberado y desterrado hacia España, donde reside actualmente. Es columnista del periódico español de circulación nacional El Mundo. Posee el Premio a la Libertad de Prensa de la UNESCO. Es igualmente un destacado poeta. Tanto en su condición de periodista como de poeta ha recibido numerosos premios nacionales e internacionales.
Jueves, 16 de febrero
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