DECÁLOGO DEL DEMÓCRATA CUBANO
(código ético)
1. Estar bien informado y consciente de que, al decidir oponerte pacíficamente al comunismo, sólo te esperan las opciones de fusilamiento, cárcel, destierro, manicomio o retractación y de que tu lucha no es mucho más que un testimonio cívico – ético para la Cuba Libre porque con palabras nunca se podrá derrocar a una sociedad-campamento perfectamente totalitaria.
2. El pago o el premio más seguro por tu entrega y tu lucha será en monedas o bonos de privaciones y sufrimientos y, si se te ofrece otro, lo más probable será que se trate de cheques sin fondos. Nunca debes utilizar ese Bien común llamado Patria a favor de ese Bien personal llamado Yo.
3. Elegir rigurosamente a tus compañeros de viaje porque de cualquiera de ellos pueden depender, en cualquier momento, tu libertad o tu vida o, incluso, hasta las de tus familiares y amigos. Cuando se ataque a cualquier demócrata cubano se te ataca a ti mismo. Cuando alguno caiga en una cárcel tienes que luchar por su libertad como por la tuya propia, incluso a riesgo de la tuya. Ninguna información o evento que consideres muy importante o estratégico debe conocerlo nadie más que el Jefe y su Segundo. No debes evadir el cumplimiento de ninguna misión que consideres muy peligrosa excepto si consideras que no puedes cumplirla. En principio todo el que se te acerque es miembro de la Seguridad del Estado y por tanto la discreción, la precaución y la prudencia en la conducta son, junto con las palabras, nuestras armas más mortíferas y destructivas.
4. Bajo ningún argumento, ni circunstancias puedes revelar un plan, un acuerdo, una información, una fuente, un nombre, una reunión, una cita o un sitio que conozcas por razón de tu responsabilidad o puesto o que te haya proporcionado un tercero, sea o no conspirador, por petición propia con fines concretos.
5. Apoyar públicamente siempre a todo demócrata cubano o a toda organización de demócratas cubanos, aún cuando no compartas su táctica o estrategia o ambas, o algunos de sus miembros no sean de tu simpatía o sean tus enemigos personales. Incorporarte sólo a aquéllos proyectos que estés convencido de que son meditados, pragmáticos, viables, tienen programa y plan a mediano y largo plazo y presentan posibilidades de éxito. No apoyas a personas, sino participas en proyectos para el Bien de Cuba.
6. Nunca utilizar sortilegios, surtilugios, suspicacias, o suciedades para ascender a puestos de poder o cumbres de prestigio por encima del féretro de las ilusiones, el entusiasmo, la entrega y el patriotismo de otro demócrata cubano.
7. No responder nunca públicamente a ninguna agresión u ofensa, de cualquier tipo, de otro demócrata cubano o de otra organización de demócratas cubanos y, de ser posible, solucionarla personalmente y en privado. Si se trata de diferencias, discrepancias o polémicas de orden ideológico, político o teórico, debes archivarla hasta que sea posible someterlas al Parlamento Cubano Libre partiendo siempre del supuesto de que todos están motivados e impulsados por buenas intensiones.
8. Tener especialmente claro que los únicos llamados válidos son los llamados a la libertad inmediata e incondicional de los prisioneros políticos, a la unidad de todos los demócratas de dentro y de fuera de Cuba, al apoyo internacional a nuestra lucha y a la transición, la democracia y la libertad de la patria.
9. Abstenerse en todo momento de hacer públicamente –y muchísimo menos de manera reiterada- planteamientos que coincidan con alguna posición de la tiranía que oprime a nuestro pueblo, aún cuando se trate de asuntos que puedan interesarnos o de tentaciones que puedan subyugarnos.
10. Nunca debes creer en rumores del tipo de que alguien es un agente de la Seguridad del Estado porque precisamente la Seguridad del Estado suele ser la promotora de estos rumores y, finalmente, el agente resultará ser el menos sospechable. En caso de que con buen sentido consideres que peligra tu seguridad, la de tu grupo o entorno de oposición o la de otro demócrata cubano u otro grupo de oposición debes actuar con la prontitud, la inteligencia y la dureza que requiera el caso pues esta lucha es a muerte. A pesar de que cumplas estrictamente este Decálogo no estarás a salvo del zarpazo de los sicarios ni de las puñaladas de los hermanos de lucha, pero confiarás en el ser humano hasta que no te demuestro lo contrario, incluso aunque te demuestre lo contrario, y, en este caso, acuéstate tranquilo, habla al Dios eterno con tu corazón. Que el viento del bosque lleve tu oración,
que es: "Padre nuestro, que estás en los cielos...”
Julio Martínez (Julio San Francisco)
La Habana, Mayo de 1995
Viernes, 27 de noviembre
Julio San Francisco
Julio San Francisco
Grupo Cenyt
Roderick Guzmán Meza
Efrén Mayorga
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Guillermo Roz
Asociación Cultural Vera Méndez
Angel Monagas
Julio Enrique Parada Contreras
Julio Frank Salgado