El club de los amigos malos

Corolario: ¡Vengan más crucifixiones!

20.12.08 | 11:18. Archivado en Mi lucha por la libertad de Cuba
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Por Julio San Francisco
Viceministro de Información
Gobierno Constitucional Cubano

Analice y decida usted, demócrata cubano, si asume, hoy, después de más de medio siglo de dictaduras y tiranías irrespetuosas, en nuestra patria, de la Legalidad y la Soberanía que nace del elector libre y su libre voto, la actitud de quienes en un momento histórico dado no respetaron las Leyes ni las Instituciones soberanas, (la Constitución Cubana de 1940 y el Gobierno elegido en 1948, pues de ahí data la última gran violación y, por tanto, el punto de restauración) precisamente
los únicos vehículos idóneos para mejorarlas y mejorar al país, y lo condujeron al caos, a una dictadura de 7 años primero y a una la tiranía de medio siglo después, y se convirtieron en los guillotinadores de la patria, o si ya ha aprendido la lección: el irrespeto a la legalidad y las instituciones -la falta de confianza en ellas y la falta de comprensión de que sólo a través de ellas mismas (en cuatro años) podía cambiarse la realidad- nos llevó (nos trajo) a donde estamos.

No se me ocurriría decirle que a usted tienen que gustarle la Constitución Cubana de 1940, por muy buena que yo creo que es, ni el Presidente, Gabinete, Poder Legislativo y Poder Judicial que surgieron de ella y se han renovado y mantenido hasta hoy según ella. (Dr. Carlos Prío Socarrás entonces dentro de Cuba, Dr. Rodolfo Nodal Tarafa ahora en el exilio).

Lo que sí quiero decirle (y le estoy diciendo) es que si usted es demócrata tiene el deber de respetarla y el derecho de, a partir de ella misma, en su momento, pedir el cambio de esos Poderes y hasta de la propia Carta Magna mencionada depositando un simple papel en una simple urna.

Otra actitud es, no sólo inconstitucional, sino como dar un Golpe Legislativo con el pensamiento, equivalente, en el terreno de las Leyes, a un Golpe de Estado con las Armas. Esta actitud, desde luego, por coherencia intelectual, conocimiento histórico y sentir patriótico, no se espera, o yo no espero, de usted, claro.

Si la mayoría de los demócratas cubanos (no importa que sean de Izquierda o de Derecha), estamos de acuerdo en este punto, Cuba podrá ser nuevamente una Perla del Caribe, pero mejor.

Usted tiene otra opción, ideológica o profesional: polemizar con el contenido del texto “TEST ELEMENTAL PARA DETERMINAR EL GRADO DE LEGITIMIDAD DEL GOBIERNO CONSTITUCIONAL DE LA REPÚBLICA DE CUBA (EN EL EXILIO), SI HA CONVENIDO A LA PATRIA SU REESTRUCTURACIÓN, SI TODOS LOS DEMÓCRATAS CUBANOS DEBEN O NO APOYARLO Y SI PODRÁ CONTAR CON APOYO INTERNACIONAL” y replicarlo, lo cual sería, también, un acto de honestidad intelectual y, si se quiere, hasta de valor cívico y entereza periodística.

Si no, seguiremos condenados y, como no desmayo, en ese caso le sugiero que lea, o relea, el Ensayo Indagación del choteo (1928), de Jorge Manach, acerca del carácter del cubano, a ver si ahora le dice algo, en el cual, según el autor -y en una síntesis mía hecha de memoria-, el choteo es el mal inmanente al ser del cubano: la ligereza, el ingenio, la gracia, el humor, la rebeldía, sintetizados en el choteo, que es la burla desenfrenada con que el cubano resuelve sus problemas, tanto personales como sociales, junto a otra cualidad no mejor: el relajo, la relajación de toda disciplina.

Que usted polemice o no polemice sobre el tema a mí me dirá mucho aunque a usted, en caso de no hacerlo, sé que lo que a mí me diga mucho a usted no le dirá nada.

Yo no estoy defendiendo la Constitución Cubana de 1940, yo no estoy defendiendo el Gobierno soberanamente elegido en 1948. Yo estoy defendiendo la Legalidad y las Instituciones democráticas -y las defenderé siempre, por muchos defectos que pueda tener la una y muchos errores que puedan haber cometido las otras- y, a la vez, estoy condenando a quienes empezaron tirándoles trompetillas -recurso cubano hoy desaparecido por la represión porque era siempre un acto evidente, de la que también habla Manach en su Ensayo- y terminaron lanzándoles bombas.

No hablemos ya de la necesidad de la unidad de los demócratas cubanos, de dentro y de fuera de Cuba, para enfrentarse a una tiranía siempre unida. No hablemos ya de la necesidad de liderazgo en torno al cual nuclearese para obtener fuerza y cumplir programas y objetivos, en primer lugar: luchar con eficacia segura y buenos resultados por la libertad de nuestros hermanos prisioneros políticos que, seguramente, en medio de su pesadilla tienen asomos de un sueño parecido.

No hablemos ya de la necesidad de llegar a contar (los demócratas cubanos) con un representante que pueda ser interlocutor al más Alto Nivel con otros Gobiernos y realizar un trabajo diplomático de búsqueda de reconocimiento que hoy no es utópico, sino posible, que hoy no es ideal, sino pragmático, que hoy no es conveniente, sino imprescindible.

No hablemos ya de que con el apoyo al Gobierno Constitucional de la República de Cuba (en el exilio) usted está posibilitando este propósito y que, con falta de apoyo, está entorpeciéndolo sin ofrecer, además, una opción mejor. Sencillamente, esa opción no existe, hoy por hoy, y, a juzgar por la realidad inapelable de medio siglo, no se vislumbra. El fallo de la Historia no es muchas veces sólo inapelable, sino también aplastante, concluyente.

No hablemos ya de que -comprobada la eficacia de la tiranía en cuanto a lograr nuestra dispersión, que 15 ó 20 años atrás podría justificarse de una u otra forma, hoy siguen apareciendo, segundo a segundo, todo tipo de “partidos” a lo ancho y lo largo de la isla y del exilio cuando lo que todo demócrata tiene que hacer -y lo digo con toda convicción- es sumarse a otro ya existente que se corresponda con su ideología. Los hay de Derecha y de Izquierda ya existentes y reconocidos y, por lo que puedo apreciar desde mi destierro de sólo once años, con prestigio. Otra opción posterior sería que esos dos, tres, grandes partidos se integraran en una coalición estratégica.

Pues bien, esos pequeños grupos que siguen surgiendo aquí, allá y acullá y que la mayoría de nuestros periódicos digitales y nuestros blogs del exilio ponen on line inmediatamente, con una foto o con más, si es posible, yo no los doy a conocer por mi modesto espacio El club de los amigos malos, que he puesto a disposición del Gobierno Constitucional Cubano, como sitio adicional de dicho Gobierno. Sobran ya los Presidentes, Vicepresidentes y Secretarios de organizaciones de demócratas cubanos, tanto dentro como fuera de Cuba.

Si siguen surgiendo, como plagas, por ignorancia, tanto dentro como fuera de Cuba, que se informen de la Historia de la Oposición Cubana y sus resultados durante medio siglo. Ya existe esa Historia y se pueden medir sus resultados. Si siguen surgiendo por protagonismo que recuerden que la Patria es ara y no pedestal, como no se cansó de proclamar el Máximo Líder del Pueblo Cubano, el poeta y político José Martí.

Sólo conviene el surgimiento y proliferación de pequeños grupos en tres áreas de misiones cívicas: la de los Derechos Humanos, la de la Prensa Independiente y la de las Bibliotecas Independientes. En estos casos, por razones muy sencillas y convincentes: porque en los tres campos conviene que, desde todo rincón del país, surja y fluya hacia el mundo la mayor y más vasta cantidad de información posible. Esto, -lo similar- en cuanto a los partidos políticos, hoy es catastrófico. Ya no estamos en los ‘60, ni en los ‘70, ni en los ‘80, ni en los ‘90. Ya estamos ante la posibilidad de la muerte del tirano y, por tanto, tenemos que tener preparada una opción política, con Ideología, Estatutos y Programa para las urnas de una Transición y unas Elecciones que se nos pueden venir encima cuanto los cubanos sepan que el monstruo -después de un descomunal entierro- está cuatro metros bajo tierra dura y pura.

Parece como si los demócratas cubanos tropezáramos no una vez, sino un millón, con la misma piedra. Cada vez que se crea un nuevo “partido-grupito”, con su desconocida o prestigiosa Directiva, el Mando del Cuartel General de la Policía Política en Villa Maristas descorcha una botella de Moët Chandon.

Hablemos, pues, de Unidad, de Liderazgo y de ser leales a un Documento, la Constitución Cubana vigente, que estaba inspirado en que “La Ley primera de la República fuera el Culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”, según dijo alguien que, para muchos de la década del 40 no era nadie y que, según parece, para muchos de la primera década del 2000, por mucho que lo citen y lo nombren, sigue siendo nadie.

Si esta supuesta actitud negativa de un demócrata cubano con respecto a la Legalidad y las Instituciones Democráticas, resultara ser mayoritaria entre los demócratas cubanos, sólo me quedaría exclamar ¡Pobre Cuba!, ¡Pobre cubanos! Y, tal vez con más resignación, también estaría obligado a exclamar ¡Nos merecemos lo que tenemos!, ¡Viva la tiranía que nos oprime!, ¡Viva Fidel Castro!, ¡El totalitarismo comunista es lo ideal para la República de Cuba!, ¡Al diablo el sufrimiento cubano!, ¡Me importa un bledo, incluso, el sufrimiento de mi familia, el de mis amigos, el de mis compatriotas!, ¡Mi importa un bledo mi propio sufrimiento!

Evidentemente para Cuba, no había -sigo escribiendo a partir del hipotético del párrafo anterior- mejor destino que Fidel Castro y su medio siglo en el poder tiránico. ¡Qué suerte tenemos los cubanos que tenemos lo que nos hemos dado tan merecidamente!

Nuestra caravana no iba hacia Belén. Se dirigía al a ansiado Calvario. ¡Vengan más crucifixiones!

1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por jessilin mena 01.04.09 | 17:29

    que pena con este comentario quienes vivimos en paises como xolombia que conocemos el verdadero rostro de la pobreza y el hambre, no podriamos catalogar un gobierno como el de fidel como tiranico. quienes vivimos bajo los gobiernos neoliberales y el gobierno de URIBE , tenemos que refutar el comentario anterior que mas tiranico que no negociar la paz de un pais sufrido?, que mas tiranico que soportar todos los decretos y prgrmas de los congresistas uribistas que solo favorecen el sostenimiento de la riqueza y oprimen mas la pobreza, que mas tiranico que soportar los aumentos salariales por decretos presidenciales, para no dejar oportunidad a las centrales obreras de discutir y demostrar las verdaderas penurias que vive un trabajador colombiano, que mas tiranico que dejar matar a campesinos por que las tierras hoy las necesita el gran terrateniente para engrosar su riqueza y el estado complaciente. SI EL GOBIERNO DE CUBA ES TIRANICO TENDRIA QUE DECIR AMIGO que viva

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