Por Julio San Francisco
Empiezo, como es de rigor, por felicitar a todos los laureados con el prestigioso Premio Príncipe de Asturias. Cumplido este deber, quiero dejar constancia de algunas consideraciones acerca del Premio Príncipe de Asturias, Cuba y los demócratas cubanos.
Cuba -dizque tan cerca de España emocional y culturalmente- es el país de Hispanoamérica que durante más tiempo ha sufrido -y sufre- una tiranía, la más perfectamente totalitaria de la región, la tiranía castrista-stalinista-comunista de Fidel Castro: 50 años.
En este medio siglo nunca los cubanos han dejado de luchar por la transición, la democracia y la libertad y, en general, las consecuencias de quienes se han enfrentado a las entrañas del monstruo (desde sus propias entrañas) han sido fusilamiento, cárcel, destierro, manicomio o retractación.
En esta historia de terror siempre -cada día- ha habido una página excepcional de valentía, de patriotismo, de pacifismo, de heroísmo y de civismo. Es imposible mencionarlas todas, pero todas puedo recordarlas.
Los hombres y mujeres demócratas cubanos que han elegido, al azar, entre una de las cinco opciones que relaciono en un párrafo anterior, lo han hecho por amor a la libertad, la paz y, por supuesto, la concordia.
Me vienen a la mente, por ejemplo, Mario Chanes de Armas, que estuvo 30 años en la cárcel, en calzoncillos, por no aceptar ponerse el uniforme de preso común y a quien, cuando murió su hijo le dieron la noticia y le dijeron que si aceptaba ponerse dicha indumentaria podría ir al velorio. Mario no fue. Es el ser humano que más tiempo ha estado preso por razones política, a pesar de lo mucho que respeto la también enorme cantidad que estuvo Nelson Mandela.
Me viene a la mente, por ejemplo, el ex comandante rebelde Huber Matos, que estuvo tras los barrotes castristas 25 años y, hoy, ya anciano, no cansado, sigue luchando desde el exilio.
Me vienen a la mente los muy actuales y emblemáticos Bisset y Antúnez, los mejores ejemplos del héroe moderno.
Me vienen a la mente más de 35 nombres de poetas cubanos muertos en el destierro más largo de la Hija Patria Cuba y que la Madre Patria España hasta hoy ha ignorado a través del Premio Príncipe de Asturias y de quien lo entrega, Don Felipe, El Heredero.
¿Para el Jurado del Príncipe de Asturias los demócratas cubanos en medio siglo de lucha -o desde que se creó el emblemático galardón- no merecen ninguna distinción en cuanto a concordia, en cuanto a artes, en cuanto a nada?
Yo creo que sí lo merecen. Pero -y esto es especulación pura- otorgarle un Premio Príncipe de Asturias a un demócrata cubano es quedar crucificado ante Fidel Castro y es mucho mejor crucificarse ante Poncio Pilatos.
Sólo que el tirano y la tiranía cubana no son eternos y los cubanos, Don Felipe, Príncipe de Asturias, tenemos buena, muy buena memoria, yo especialmente no olvido nada, de modo que no tenga la menor duda de que un día en La Habana Libre podrá encontrarse a un periodista llamado Julio San Francisco que le preguntará "Su Majestad, ¿por qué durante medio siglo no se le entregó el Premio Príncipe de Asturias a ningún demócrata cubano?"
INFORMACIÓN DE JORGE SAINZ, DE AP, SOBRE LA CEREMONIA DE PREMIACIÓN EN OVIEDO
Betancourt acapara la atención durante los Príncipe de Asturias
JORGE SAINZ/AP
OVIEDO, España
La solemne entrega de los Premios Príncipes de Asturias el viernes miró más que nunca hacia América Latina, sobre todo por el emocionado discurso de Ingrid Betancourt, quien anunció la convocatoria de una nueva marcha contra el secuestro en Colombia para el próximo 28 de noviembre.
Los galardonados en las ocho categorías subieron al escenario del Teatro Campoamor de Oviedo para recibir la distinción más prestigiosa de cuantas se conceden en España entre los aplausos del público que abarrotaba las gradas del auditorio.
En los tradicionales discursos que pronuncian tres de los ganadores, Betancourt, premiada en la categoría de Concordia, puso el corazón en un puño a todos los asistentes a la ceremonia, recordando el sufrimiento de sus seis años de secuestro a manos de la guerrilla y su liberación el pasado mes de julio.
La ex rehén franco colombiana no pudo contener las lágrimas, pero supo rehacerse y construir una intervención sólida y cargada de mensaje, en la que comparó el silencio de aquellos que miraron hacia otro lado cuando se estaba produciendo el Holocausto con la situación que vive Colombia.
"La vida nos ha traído a la conciencia la realidad amarga de los que están presos de esa misma infamia en las selvas de Colombia, de esa misma locura revestida de otro uniforme, pero habitada de la misma crueldad'', manifestó.
Para evitarlo, anunció que el próximo 28 de noviembre se celebrará en las principales ciudades colombianas una nueva marcha contra el secuestro. "Quiero ver ríos de gente. Quien se quede en su casa no puede llegar a festejar su propia Navidad'', dijo con seguridad.
"Sé que los pueblos de América Latina nos escuchan. Para traficar drogas, armas y consciencias se necesita el silencio de los vecinos.
Pedimos que se castigue la corrupción, porque ella permite que quienes actúan para favorecer el crimen no tengan que enfrentar a la ley'', añadió.
Además, la intervención de clausura del heredero de la corona española, Felipe de Borbón, -- cuyo título oficial, Príncipe de Asturias, da nombre a los premios -- estuvo salpicada de guiños hacia América Latina.
Por eso, no escatimó en palabras de afecto hacia Betancourt. "Se ha visto sometida a una durísima prueba y nos dice que la respuesta a la venganza es la compasión y que se puede responder con razones a la sinrazón'', aseguró.
El heredero de la corona española felicitó uno por uno a todos premiados en 2008 y agradeció su compromiso con los valores que luchan por un planeta más solidario, ecológico, desarrollado y libre de cualquier forma de terrorismo.
Acompañado por su esposa, la princesa Letizia, y su madre, la reina Sofía, el heredero del trono señaló que estos premios son "una fábrica de sueños que se van realizando para España'', pero no quiso olvidarse de otros acontecimientos igual de importantes, en especial los que unen a su país con Latinoamérica.
"Estamos ya preparando los bicentenarios de la independencia de las repúblicas hermanas de América'', recordó.
El príncipe Felipe se mostró igual de cariñoso al referirse a José Antonio Abreu, ganador del Príncipe de Asturias de las Artes por su labor al frente de las Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela. El maestro, de 69 años, estuvo acompañado por cuatro alumnos del Sistema que saludaron de forma muy espontánea a todo el público nada más recibir el galardón.
"Los beneficios de la música se extienden a toda la sociedad y son particularmente visibles en la juventud venezolana, al hacer crecer en ella los sentimientos de solidaridad y autoestima'', dijo.
En esta 28 edición, el otro gran protagonista fue un ídolo local, el tenista Rafael Nadal. Muy sonriente y agradecido, el número uno del tenis mundial recibió una gran ovación por su premio en la categoría de Deportes.
También pisaron el escenario del Campoamor para recibir el galardón, Margaret Atwood, Príncipe de Asturias de las Letras, Tzvetan Todorov (Ciencias Sociales), Larry Page, fundador de Google (Comunicación y Humanidades), los científicos japoneses Sumio Iijima, Shuji Nakamura y los estadounidenses Robert Langer, George M. Whitesides y Tobin Marks (Investigación, por sus estudios de nanología).
Además, del Centro de InvestigaÇ ~ao em Saúde de ManhiÇa de Mozambique, el Ifakara Health Institute de Tanzania, el Malaria Research and Training Center de Mali y el Kintampo Health Research Centre de Ghana (Cooperación Internacional, por su trabajo en la erradicación de la malaria).
Todos los premiados recibieron la estatuilla del catalán Joan Miró y el diploma acreditativo del galardón, creado en 1981, y que está dotado con 78.000 dólares.
Miércoles, 30 de mayo
Julio San Francisco
Paul Monzón
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Efrén Mayorga
Julio Frank Salgado
Guillermo Roz
Asociación Cultural Vera Méndez
Karina Longo
Meir Finkel
Angel Monagas
Rolando Rodrich
Francisco R. Figueroa
Julio San Francisco