Por Julio San Francisco
Periodista cubano desterrado
Tres años atrás, el 19 de setiembre de 2005, quedó on line, hospedado en Periodista Digital, mi blog “El club de los amigos malos”, en el cual aparecen, a modo de promoción que hoy me parecen falsas y vanidosas, estas dos inscripciones: “el blog cubano más leído”, “el blog de la libertad”.
La primera es falsa porque un blog que acababa de nacer no podía ser
el más leído y porque, precisamente porque acababa de nacer, constaba con un solo post que, únicamente en caso de posts prodigio, podía otorgarle ese orden en el ranking al espacio. Es obvio que no era posible aún ningún estudio científico, objetivo e independiente porque no había nada que estudiar.
La segunda es igualmente vanidosa y falsa (“el blog de la libertad”) porque
ya existían muchos sitios como este en la amplia blogosfera cubana, sobre todo del exilio, que me conste, que luchaban con igual patriotismo y dedicación por la transición, la democracia y la libertad de Cuba y también podían ser –y de echo eran o son- “el blog de la libertad”.
Hoy, 19 de setiembre de 2008, El club de los amigos malos cumple tres años. A partir del tercero ambas inscripciones serán sustituidas por una de varias que medito, (si las chavalas y chavales de Periodista Digital, que acaban de decirme que tienen dos mil blogs más que atender y que no harían ningún cambio más en el mío, pueden realizar estas nuevas modificaciones), entre ellas, “El club de los amigos manos” “que tiene amigos buenos” – “que tiene enemigos pésimos” – “un blog por la libertad”. Esto no es ni vanidoso, ni modesto, ni falso: es la verdad.
¡Vanidad de vanidades! Empiezo, pues, por pedir disculpas a todos los lectores y a todos los bloggers cubanos del exilio por ambos errores. Aunque no puedo asegurar que lo logre, sí intentaré al menos que actitudes semejantes con resultados semejantes no se vuelvan a repetir.
Convencido ya de que yo no tendría acceso a los medios de prensa españoles, aquel lejanísimo 19, apareció en él mi primera nota. No era ninguna Declaración de nada. Hoy sí puedo hacer algunas consideraciones, contrastables y constables en este espacio que me posibilitó declarar a algún medio, tal vez importante, -no recuerdo a cuál dada la enorme cantidad de todo el mundo que me entrevistan acerca de cómo se manifiestan la sintaxis y la semántica en el proceso de aparcamiento de un coche en un parking en horas de la madrugada- que El club de los amigos malos me había posibilitado convertir el ciberespacio en mi campo de batalla, mi ordenador en un tanque de guerra -se llama, por cierto, T-33-, mis artículos en cañonazos, muchas veces certeros, por la libertad de prensa, y que, cuando llegaba del parking -antes del reciente despido, claro- y ponía las manos sobre el teclado me sentía el hombre más feliz del mundo.
En su larga vida –a los tres años ya un blog está en adultez avanzada- El club de los amigos malos ha sido, efectivamente, un espacio permanente de lucha por la libertad de prensa en Cuba y en el resto del mundo, un espacio de lucha permanente por la transición, la democracia y la libertad de mi país. Y por la belleza de los seres y la vida. Hoy acumula mil 453 posts. No está mal.
Desde él se ha luchado, en primer lugar, por la libertad de los presos políticos cubanos –de todos-, se ha condenado a la cincuentenaria tiranía cubana, se ha fustigado la traición a Cuba, al pueblo cubano –principalmente a sus demócratas- consumada por el gobierno del presidente español José Luís Rodríguez Zapatero y se ha apoyado toda causa que me ha parecido digna de apoyo. También se ha promovido mi obra literaria casi totalmente inédita.
He tratado de hacer un periodismo –el que llamo periodismo blogeriano-, como siempre, serio y decente y honrado y, cuando se puede, bello, un periodismo que no cambia esencialmente en nada con respeto al anterior pues tendremos que seguir trabajando, cavando y edificando, en las pequeñas o grandes parcelas del alma humana, con el mismo instrumento fundamental, la palabra, sólo que ahora de forma más dinámica, libre e internacional y, para los que deseen, con objetividad, y, para los que puedan, con calidad.
En este trienio, el blog ha recibido un Premio, el mejor premio que puede recibir un periodista y su medio: el de sus lectores, otorgado a través de comentarios a pie de lo publicado y de mensajes a su creador, simbolizados todos tal vez en el “11 de Abril. Premio al valor en la lucha por la libertad” con el cual reconoció públicamente el espacio un lector venezolano, Félix J. Tapia, a la vez que ha sido promovido por incontables medios digitales (web y blog) cubanos y no cubanos de todo el mundo algunos de los cuales han republicado nuestros textos.
Me vienen a la mente muchos nombres. No escribiré ninguno para no cometer el inevitable error del olvido involuntario. A todos, en nombre del equipo pasado y del actual, doy las gracias una vez más. Algunos meses atrás, según estudio autorizado, este blog ocupaba el cuarto lugar -20 mil entradas en el ranking de la blogosfera cubana del exilio. Si esto constituye un premio, pertenece al equipo –como parte de él, yo- y nuestros lectores. No está mal.
Por mi parte, he tratado de reconocer –no en reciprocidad- a todos aquellos espacios similares y no similares que me han parecido dignos de encomio y a personas con nombres y apellidos, a tantos como mi poco tiempo, unido indisolublemente a mi sacro lumbalgia, me ha permitido.
Después de que el 3 de Mayo de este año, Día Mundial de la Libertad de Prensa establecido por la UNESCO, lancé por este blog el “Premio Primavera Negra” para el periodista bloger, con el principal propósito de luchar por la libertad de los periodistas independientes cubanos presos, algunos me pasaron mensajes que, en cuerpo y alma, planteaban lo siguiente: “¿Quién es usted para premiar a fulano y fulano y fulano?”
Mi respuesta a todos, copiada y pegada, fue:
“Soy un ser humano capaz de sentir afecto, juzgar, despreciar o admirar, de ignorar, y, por tanto, de criticar, reconocer u olvidar a quien considere que lo merece y de asumir la responsabilidad, privada y pública, por estas acciones. Siguiendo esa premisa mi primer hobby es levantarme todas las mañanas y desde que dejo la puerta cerrada a mi espalda repartir afecto, a cuantos me encuentro en la calle, con un simple Buenos días, una sonrisa, un simple gesto, si me levanto de buena leche. En ocasiones he sentido la sensación de que a muchas de esas personas eso le ha hecho bien. A mí, siempre. Otra discusión, quizás más lógica, sería saber si para usted tiene o no tiene valor un Premio que no posee dotación en metálico. Si yo hubiera podido dotar el Premio mayor aunque sea con mil euros, -algo que sinceramente hubiera deseado al menos para los presos- probablemente usted hoy me estaría felicitando a juzgar por su criterio del valor".
En los mismos mensajes se argumentaba, como base para invalidar el modesto Premio lanzado por mí, con las buenas intenciones de las cuales está plagado el camino del Infierno, la precariedad de mi vida y mis nulas influencias en el universo del exilio. A esto respondí, con una soberbia que ni pude ni quise dominar y ocultar y que ahora tampoco dominaré, ni ocultaré, lo siguiente:
“De haber optado yo por pasar mi destierro en los Estados Unidos y, por tanto, haber aprovechado en ese gran país una proposición de trabajo que me habían hecho en La Voz de los Estados Unidos de América –para donde también tenía Visa lograda por la gestión de un grupo de amigos-, en lugar de decidir utilizar la del Reino de España, sería un empleado de la emisora de Onda Corta más importante del mundo; en once años, tendría en el banco –en varios bancos- un saldo total probablemente superior al suyo, un chalet e Miami Beach, un buen coche (si no del año), hubiera participado en varios países (incluido los propios Estados Unidos –Miami-) en algunos de los eventos importantes y no importantes a los cuales he sido invitado en este tiempo, hubiera pasado vacaciones en New York, Londres y París, tal vez una en Roma. Si en la práctica no me hubiera convenido esa emisora, me hubiera trasladado de Washintong a Miami y hubiera empezado a trabajar en algunas de las emisoras cubanas o no cubanas de esa ciudad (La Cubanísima, Radio Mambí, Radio Fe) o en algunos de los periódicos de habla Hispana, medios en todos los cuales en 1996 tenía muy buenos contactos, incluida Radio Martí. De no desear continuar ejerciendo el periodismo, hubiera hablado en la capital cubana del exilio con cualquiera de mis muchos amigos allí –a muchos de quienes, por cierto, ya también hubiera podido abrazarlos después de hasta 30 años sin verlos- para buscar otra forma de ganarme la vida, incluso en la empresa de alguno de ellos, o hubiera también visto a primos y otros familiares que también hace igual tiempo que no veo y tendría también la posibilidad de trabajar en la empresa de alguno de ellos. En ese escenario hoy imaginario que hubiera podido ser real si ayer hubiera tomado otra decisión, mi vida hoy sería menos precaria y mi influencia en el exilio, sin ninguna duda, superior, usted me concedería el “derecho” a otorgar no un pobre premio de un pobre demócrata cubano, sino el mismísimo Nobel. En cualquier caso, incluido el real, el actual, sobre mi vida, usted y todos los que piensan como usted estarían muy por debajo de mí, en mayor precariedad y con menor influencia en el exilio porque yo tengo la suerte –y esto sí es suerte- de no haber tomado nunca la decisión ser imbécil". Y aparecía mi firma.
Pues bien, he agregado al Primavera Negra otros premios extraordinarios –igualmente sin dote- y los daré a conocer en este blog tan pronto como me sea posible porque estoy bastante complicado con el siempre problemático asunto de la búsqueda de empleo y tareas adyacentes, poner clasificados… Menos enviar currículos, todo lo demás.
He tenido que escribir siempre con prisa que en periodismo hasta puede llegar a ser útil sólo cuando se trata de un reportero ante la redacción de una noticia presionado por su jefe de redacción, la hora de cierre y hasta los correctores y los linotipistas, cuando existían. También he tenido que escribir siempre con sueño, que sirve sólo cuando no tenemos otra responsabilidad, ni otra perspectiva que la cálida cama para “tirarnos a dormir y quedar rendidos”, como se dice en Cuba, o “tumbarnos y quedar fritos”, como se dice en España. Este ha sido un riguroso entrenamiento, semejante o superior al de Alberto Contador para dejar atrás kilómetros infinitos o montañas inéditas, que me servirá, sin dudas, cuando pueda regresar a una redacción libre en La Habana.
He violado conscientemente dos principios bastante aceptados del periodismo digital –al que pertenece el periodismo blogeriano-: el primero, la brevedad, que en el mundo de hoy –excepto en el sexo- resulta bueno siempre y gana afiliados en casi todo. El segundo, el diseño, que empieza y termina en la belleza del espacio y en poder llegar mediante la menor cantidad de clic posibles a la mayor cantidad de asuntos de interés personal, aunque considerando siempre que este es un espacio de opinión que admite, por Ley, más extensión si el autor lo decide y está dispuesto a pagar el precio que es tener menos lectores, pero absolutamente interesados en los temas tratados. Del primero, soy absolutamente responsable, del segundo, sólo en parte.
En este blog ha podido escribir todo el que desee la libertad de Cuba, nadie ha tenido incluso que ser de Derecha, que es del lado que soy yo porque es la mano con que coge la cuchara la mayor cantidad de gente en este mundo, nadie ha tenido incluso que desear mi éxito literario. Después de mí –y a veces incluso antes de mí- los jerarquizados han sido los periodistas cubanos independientes que luchan aún desde dentro de Cuba y las personas no cubanas que apoyan esa lucha.
Todo el que ha tenido o tiene la clave de entrada a este blog ha podido escribir siempre lo que desee, sin necesidad de censura previa, o sea, de que yo lo lea antes. Ha habido y habrá una excepción: cuando se trate de un texto sobre mí. El oponente que ha querido replicar algún contenido ha contado, por una vez, con el mismo espacio, en lugar y extensión, para hacerlo siempre que lo haya hecho atenido a argumentos y respeto.
Debo haber cometido algunos errores en tanto trabajo precipitado, pero puedo asegurar que existe uno que no he cometido: el de no creer en algo de lo que he defendido. Cuando he estado dominado por la ira, cosa que me ocurre muy poco, he esperado siempre a que se me pase porque escribir dominado por la ira es el mayor error que puede cometer un periodista en cuanto a elegir el instante de sentarse a ordenar palabras tras palabras con algún sentido –sobre todo si se van a hacer públicas- y el que lo puede llevar a cometer los mayores errores de contenido, una derrota pública y segura garantizada de antemano.
Al parecer, la inteligencia cubana –digo la represiva- en algún momento empezó a considerar que El club de los amigos malos era un enemigo poderoso y peligroso porque durante estos tres años también hemos tenido, como constante ñ, la presencia “esforzada” de varios agentes o de uno con varios seudónimos: David, Alberto, Antonio Digna que en realidad se nombra Antonio Indigna, pobres tipos que “defienden –dicen- al invencible Comandante en Jefe y a la gloriosa Revolución Cubana”, y que, como lo hace todo poco cubano que puede conectarse desde nuestra patria, no se dedican a navegar por la red en busca de información libre, enviar mensajes a familiares y amigos, o simplemente entretenerse, como máximo una vez a la semana, dadas las altas tarifas, los bajos ingresos, los pocos lugares para hacerlo, y la vigilancia policial en ellos, sea de militar o de civil, sino lo hacen, con un patriotismo desbordante y contagiante, día a día, y son capaces de escribir cada uno de ellos o él con cada uno de los seudónimos, en una larga jornada, hasta 25 comentarios contra un artículo mío o de otro miembro del Club.
A estos pobres patriotas seguramente los envidia el insigne periodista cubano Guillermo Fariñas que, por las razones anteriormente expuestas, puede conectarse sólo una vez por semana, lo único que puede escribirme, en el espacio para el mensaje, es la palabra “Saludos” y su internacionalmente respetada firma. Como documento adjunto, sus textos libertarios de Cubanacán Press.
Ya le he advertido o les he advertido que siempre sería o serían aplastados como cucarachas con la punta del pie más pesada en el mundo libre: los argumentos, pero tienen que cumplir la orden o les gusta el "papel de reparto" de cucarachas - me inclino por ambas hipótesis. por el que, desde luego, dado el pésimo resultado obtenido en el intento de neutralizar este espacio, no recibirán el “Cucaracha de Coral” con que premia la Seguridad del Estado o Policía Política cubana a sus agentes.
Actualmente trabajo en la clasificación de todos los materiales por temas para que cada internauta pueda ir directamente al asunto que le interesa, trátese de mi lucha por la libertad de Cuba, mi literatura édita e inédita, mis textos más difundidos o mi solidaridad democrática.
Varios lectores han criticado a lo largo de estos tres años la excesiva presencia de mi Literatura, especialmente del poema El desterrado, en El club… Por experiencia propia sé que cuando a una redacción llegan cinco mensajes iguales sobre un mismo tema pueden existir 500 opiniones semejantes. De cualquier forma, cinco ya serían razón suficiente para responder y, en la medida de mis posibilidades creo recordar que los respondí todos, como intento hacer siempre que el mensaje sea de estímulo agradable o de crítica respetuosa. Ahora respondo a los posibles 495 restantes.
Si alguien tiene la voluntad de realizar el arduo trabajo de revisar uno por uno todos los textos del blog, podrá comprobar que existen más dedicados a Cuba que a mi Literatura. A pesar de todo, como creador de El club… puedo ejercer –y ejerceré- en todo momento el derecho a priorizar lo que en cada actualización estime pertinente. Otro asunto es que cualquiera pueda decir que ese poema es malo, aún cuando no se moleste ni en demostrarlo.
He contado siempre con un equipo de colaboradores de lujo: primero, el filólogo Nicolás Águila y el fotógrafo José Armando Rodríguez. Después la filóloga Sonsoles Jimena y el columnista Juan Valer. Si hay algo que celebrar –y creo que lo hay- los invito a que cuando lean estas líneas levanten la copa conmigo y que cantemos a coro ese tema de Willy Chirino que tanto oíamos en Habana Press y que se titula “Ya viene llegando”.
Aunque sé que de la Pequeña Especie puede esperarse cualquier cosa y siempre puede cogernos alertas o desprevenidos, creo en el sacrificio limpio y en los seres humanos que son limpios y en la necesidad de trasmitir, públicamente, esa posible pulcritud del espíritu, la altura del espíritu, el único poder que admiro, la única jerarquía que siempre respeto, la aristocracia a la cual pertenezco por decisión propia. Ese sacrificio y esa pulcritud de otros muchos me ha servido a mí durante muchos años. A alguien ha de servirle lo mío, si lo logro. Vivo aún, como dijo el poeta cubano José Zacarías Tallet y, como también dijo Zacarías Tallet, yo aspiro sólo a haber dado un empujoncito más al muro.
Nos quedan muchas cosas por hacer.
*Por error en un texto anterior se informó que el aniversario del espacio era el 20 de septiembre. N. del A.
Miércoles, 30 de mayo
Julio San Francisco
Paul Monzón
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Efrén Mayorga
Julio Frank Salgado
Guillermo Roz
Asociación Cultural Vera Méndez
Karina Longo
Meir Finkel
Angel Monagas
Rolando Rodrich
Francisco R. Figueroa
Julio San Francisco