ME HA PARECIDO INTERESANTE RECOGER LO QUE COMENTAN DOS PERIODISTAS CUBANOS DESTERRADOS, RAÚL RIVERO Y JULIO SAN FRANCISCO, SOBRE LAS OLIMPIADAS DE PEKÍN 2008. SI APARECEN COMENTARIOS DE ALGUNOS OTROS, LOS AGREGARÉ A ESTE COMPENDIO. sonsoles jimena
Control absoluto hombre por hombre
Por Raúl Rivero, desde Pekín
Primera impresión. Es verdad que son muchos, pero si usted llega hoy viernes a Pekín creerá que han venido todos para
los Juegos Olímpicos. Esa fue mi primera impresión cuando al amanecer del jueves comencé a ver muchachas solitarias en los descansillos de las escaleras, parejas silenciosas por un pasillo que no tiene fin y pelotones, escuadras, compañías de jóvenes chinos uniformados que patrullan, pasean y miran al infinito.
Es cierto que son eficaces, correctos, educados y algunos voluntarios llegan hasta el forcejeo, firme pero cortés, para ayudar al visitante con las maletas. Y es cierto también que todo funciona a la perfección. En los sitios donde debían estar los nombres y las señas de los periodistas acreditados, están. En las gavetas impolutas donde se guardaban las llaves, están las llaves y la papelería para que nadie espere. Para que cada uno se sienta identificado, feliz, importante al mismo tiempo, en esta ciudad de 17 millones de habitantes -desbordada a esta hora- por decenas de miles de huéspedes extranjeros y bajo las luces de todos los neones luminosos.
Vista nublada. Si, a la salida de la terminal tres, con la pasiva colaboración de un sol que usa gafas oscuras y se ha levantado con la vista nublada, uno puede ver las enormes avenidas y los edificios modernos como salen en las revistas y como los ven en las ventanillas de sus ómnibus otros pequeños contingentes de ciudadanos chinos que van hacia todas partes, preferiblemente para el centro de la capital.
Nada falla. En los cuarteles de bomberos se pueden ver unas estatuas que parpadean y esas mismas estatuas, con otros uniformes, se ven en plazoletas despejadas y en calles que terminan en altos muros abanderados.
Corresponsales. Unos autos silenciosos -blancos y amarillos- llevan a los corresponsales acreditados de un sitio a otro y ellos marchan a regañadientes al paso de sus guías, con unos enormes carteles con sus fotos que llevan atados al cuello con una cinta llena de aros olímpicos.
La ciudad y el país entero están como los corredores en sus bloques de arrancada y hasta los elegantes taxis pekineses, con su franja dorada del capó al maletero, han perdido el ámbito de privacidad que proponen los taxis de todo el mundo entre banderolas y flechas que indican nada más que caminos a estadios y piscinas. Los taxis y los miles de ómnibus, todo el tráfico urbano, discurre bajo los relumbrones de las luces intermitentes de la policía y, a veces, se cruzan unos lentos camiones cerrados.
Espectadores. Todavía los atletas viven de sus glorias pasadas y de las todavía irreales alturas y distancias que han prometido para estas jornadas. De modo que estas son las últimas horas de los primeros planos que los políticos y los dirigentes deportivos, los personajes famosos de otros dominios que han venido como simples espectadores a ver competir a los mejores del planeta Tierra. Lo de hoy es todavía puros fuegos artificiales, mientras que los deportistas hacen los últimos ejercicios en las sombras y otros, más sofisticados y con mucho mejor buen poder adquisitivo, los compran hechos.
Polución. Por el momento, en ausencia de la emoción de la competencia y sin los destellos dorados de las primeras medallas, lo que se puede tocar con la mano y respirar, junto al smog y la arenilla del desierto de Gobi, es la atmósfera de control absoluto, hombre por hombre, como en el basquetbol. Los veteranos de otras Olimpiadas recuerdan con agrado los apoyos de los voluntarios de Atenas y Sydney, no quieren ni hablar de las de Atlanta y se dedican a buscar el parentesco entre la de Pekín y la de Moscú.
Accesos. Hay calor y humedad. Forma parte del clima una sensación de seguridad que casi no se puede disfrutar. La movilidad y el acceso a los lugares relacionados con las competiciones es tan perfecto que algunos sospechan que se pueda mantener hasta el día de la clausura. Yo no, porque por encima de los edificios engalanados volví a ver enseguida los mecanismos que producen esas reacciones perfectas.
Adiviné también los silencios y las lejanías que deben de latir entre los chinos para que la máquina trabaje bien de aquí hasta se apague el fuego
HE QUERIDO INCLUIR ESTE OTRO COMENTARIO DE RAÚL QUE, POR CIERTO, ES SUPERIOR AL ANTERIOR. EN ESTE ESTÁ TODO EL PERIODISTA Y EL POETA, EN UNA PIEZA, COMO SIEMPRE, VENCIDOS YA LOS PROBLEMAS HORARIOS Y ADAPTADO AL ORDENADOR UNA VEZ MÁS EN UNA GRAN CAPITAL. (j.s.f.)
El 'yin', el 'yang' y el 'yuan'
Por RAUL RIVERO, Enviado Especial de El Mundo a Beijing
Los periodistas, blogueros y ciberdisidentes chinos que están en la cárceles, retenidos en sus casas o expulsados de Pekín, amanecen hoy más oscuros y callados que cuando comenzaron los Juegos. Aquí nada más que hay cámaras y comentarios para la fuerza, la armonía y la destreza. Para las medallas, los récords y las lagrimas de los vencidos y los campeones. Hay poco espacio hasta para quienes han venido, obsequiosos y mansos, a recibir la bendición en un prolongado maratón de juramentos de amor, pactos políticos y alianzas controvertidas. La otra cruzada se preparó sin dragones, ni cohetes, y se celebró con discreción en jardines privados, palacios y hoteles. Esa olimpiada con sordina, como fortalece a los represores y no se clausura el día 24, es la que en realidad afecta a los demócratas que quieren decir lo que piensan. Desean y tienen el derecho a opinar sobre el presente y el futuro de su país.
La última mención de categoría a la falta de libertad de expresión y a la persecución de profesionales de la prensa la realizó el sábado Reporteros Sin Fronteras, mediante una transmisión de radio clandestina, realizada en las cercanías del centro internacional destinado a los periodistas, donde el martes, por cierto, una tanqueta de guerra le daba la bienvenida a los corresponsales. La máquina ha sido más fotografiada que un medallista olímpico.
Entre los viajeros más entusiastas y comprensivos de la marcha de China por el camino correcto está el empresario Gustavo Cisneros, dueño, entre otros negocios, de Venevisión International. El presidente de la Organización Cisneros firmó en Pekín un convenio de colaboración con la CCTV, la enorme compañía estatal que controla la televisión en este país. El documento permitirá que las dos estaciones de televisión -china y venezolana-, tengan una audiencia de 1.550 millones de personas. Cisneros dijo a un periodista de la CCTV que la firma es la base del despegue de un negocio conveniente para ambas partes.
Explicó que Venevisión «servirá de herramienta» para que la emisora china entre en Iberoamérica. Al tiempo, China abrirá a Cisneros su mercado nacional y el de otras zonas de Asia. Los nuevos socios comenzarán enseguida a intercambiar programaciones y trabajarán en coproducciones que se puedan difundir en las dos regiones del mundo.
El empresario venezolano, de 63 años, tiene la segunda fortuna más grande de aquella zona. No sé si allá en sus cuevas y sus calabozos los periodistas, blogueros y ciberdisidentes podrán comprender como alguien, que maneja medios de comunicación y cuyas empresas emplean a unas 35 mil personas en EEUU, firma después de cuatro años de pruebas una alianza absoluta con quienes, a pesar de que pueden monitorear hasta el vuelo de las mariposas, el temor o la soberbia los hace intolerantes y violentos con sus adversarios.
No se sabe si en las celdas podrán tener noticias de la calle. Si a los del insilio y a los que no dejan salir de sus habitaciones, los familiares les podrán contar lo que pasa. A lo mejor muchos no conocen que Cisneros existe. Pero Cisneros, que es un hombre de prensa, si sabe que ellos viven. Lo saben sus socios. Ellos los conocen muy bien. Con nombres y apellidos. Por eso no quieren dejarlos escribir.
¡Qué maravillosa inauguración de los Juegos Olímpicos Pekín 2008¡
Por Julio San Francisco, desde Madrid
¡Qué monumentalidad¡, ¡qué majestuosidad¡, ¡qué espectacularidad¡, ¡qué modernidad¡, ¡qué fantástico¡. ¡Qué fidelidad a la Historia¡, ¡qué amor por la tradición¡, ¡qué respeto a la Cultura¡. ¡Qué masividad¡, ¡qué cobertura¡, ¡qué difusión¡, ¡qué de espectadores¡. ¡Qué éxito de las ONU, del COI, de China¡, Asombroso, sencillamente, asombroso.
¿De qué sirve todo esto a los a los chinos?, ¿De qué sirve todo esto al mundo? A muchos, para salvar un día aburrido y sin principios. A otros muchos, de nada.
En el instante histórico en que se perpetraba esta fastuosa inauguración, muchos disidentes chinos, que luchan por algo más bello y perdurable que un espectáculo deportivo-político-mediático, la libertad, y lo hacen en el mismo tiempo histórico humano, otro y el mismo instante, que equivale a una pobre vida humana -a su vida, a la nuestra-, no pudieron ver esta ceremonia. Están tras las rejas y frente a un cancerbero. Otros deportistas chinos que han tenido que emigrar su su país, tampoco pudieron, ni podrán sudar sobre ninguna pista de ninguno de los estadios. Los disidentes chinos que han perdido su patria, tampoco llenarán ninguna grada.
De modo que estos juegos, brillantes, impresionantes, sólo servirán para propagandizar la grandeza de un gobierno comunista, tiránico y, por tanto, anti democrático que viola los derechos humanos fundamentales de su propio pueblo. Que no crean ni los ingenuos ni los idiotas de siempre que esa grandiosidad se logró por el amor al trabajo del pueblo chino, ni por la milenaria Cultura del pueblo chino. Esa grandiosidad se logró por la represión constante y sistemática comunista durante casi un siglo. Qué no crean -los mismos- que esto adelantará nada el camino hacia la libertad en ese gran país. Que no crean los visitantes, los ilustres y no ilustres visitantes, que con su presencia van a inocular el virus contagiable de la libertad. El comunismo -y lo ha demostrado con clases prácticas y magistrales- es el mejor antídoto contra el virus de la libertad.
El único gran beneficiado de estos Juegos Olímpicos es el actual partido-gobierno chino. Así quedó demostrado con las Olimpiadas de Moscú y con todos los grandiosos eventos deportivos cubanos, o sea, de mi patria usurpada por un tirano de la misma estofa. El que no lo quiera constatar (es constatable y contrastable) o es un imbécil o un malvado.
Igual ocurrió en Cuba cuando se efectuaron Juegos Centroamericanos y Juegos Panamericanos. El mismo andamiaje organizativo y mediático, mientras en las cárceles cubanas había presos con la boca cocida a aguja y a mano. Y otros, afuera, veíamos las inauguraciones y se nos aguaban los ojos y sentíamos, incluso, el profundísimo deseo de que los nuestros perdieran todas las competencias. Es falso que un éxito, de cualquier tipo, de una tiranía, engorde el amor nacional. Sólo alimenta el odio a quien oprime. Allí siguen los malvados, como, después de estos Juegos, seguirán en China.
Pero hay algo más grave que el hecho de que se hayan -o se estén- celebrando. Es que se les haya otorgado. Es que se lo hayan otorgado hombres libres si es que puede ser un hombre libre alguien que no piense, se comprometa y luche por la libertad de todo ser humano y, contrariamente, se convierta en cómplice del carcelero. Me refiero al Comité Olímpico Internacional y a todos los Comités Olímpicos Nacionales y países que propusieron o aceptaron esa infausta sede y permitieron la participación de sus atletas. A ellos les digo, un medallero repleto no vale más que la libertad de un ser humano. A los atletas les digo, una medalla olímpica no vale más que la dignidad personal.
En los Juegos Olímpicos de Pekín están desde mi amigo George Busch, pasando por el impresentable Putin, hasta los nunca bien ponderados Príncipes de Asturias de mi patria de acogida. A Putin y demás, no tengo nada especial que decirles. A Busch, que aunque aprecio en toda su grandeza el apoyo de su gobierno a los demócratas cubanos, de los que tengo el honor de ser uno más, sí tengo algo que decirle: Señor Presidente, querido amigo: los demócratas chinos también son mis hermanos. Usted, con su presencia en ese show de la infamia -aún cuando allí haya exigido libertad- ha herido profundamente mi sensibilidad como demócrata de Cuba, de España, del mundo. Un plato de arroz chino Tres Delicias no vale más que una cucharadita de honor.
La Carta Olímpica es inmoral. No pueden separarse o divorciarse el Deporte y la Política. No pueden desligarse los deportistas de la política, como no pueden desligarse los intelectuales de la política.
Podrá respondérseme que hay una diferencia entre intelectuales y deportistas. Sí la hay, unos se dedican a trabajar con las ideas y otros a trabajar con los músculos, pero, a este superarguemento, yo respondo con otro: tanto intelectuales como deportistas son seres humanos y, por tanto, sujetos de Derechos. Y si no pregúntenselo a todos los deportistas que han tenido que emigrar de la desmoronada Unión Soviética, de Cuba, de la propia China en busca de pistas libres y de reconocimientos honorables. Pregúntenselo a la atleta olímpica cubana, por ejemplo, Niurka Montalvo, exiliada, con quien tuve la ocasión de intercambiar criterios sobre el asunto del Deporte y la Política, recientemente en un acto en Madrid -el II Encuentro Cubano Hispano- precisamente político en el cual yo fui un orador y ella hizo las conclusiones. El deporte sirve -además de para ayudar y mantener la salud y la forma de las personas-, para hermanar a los seres humanos, no a los gobiernos libres con los gobiernos opresores, no para legitimar, como se logra con estas infames parafernalias- a las dictaduras y las tiranías.
Los únicos que enlodan el espíritu deportivo y el olimpismo son los que apoyan y organizan Juegos, sean olímpicos o no, en países bajo la égida de una tiranía. Nadie más.
Yo repito lo que repito. Digo lo que digo en relación al reciente Golpe de Estado en Mauritania: "¿Hasta cuando los países democráticos, especialmente, los desarrollados, van a permitir atropellos a la democracia? ¿Qué tendrían que hacer, cada vez que ocurra un hecho como este, todas las democracias del mundo que se consideren y auto titulen democracias?
1ro. Romper inmediatamente relaciones y retirar todo el personal de su Embajada en el país de los golpistas. 2do. Advertir de la retirada, en un plazo razonable, de todas las empresas e instituciones del país democrático en el país de los golpistas. 3ro. Prohibir inmediatamente próximas inversiones en el país de los golpistas hasta que no se restablezca en el poder al presidente derrocado. 4to. Prohibir la representación y presentación de funcionarios del país de los golpistas en eventos de toda índole en todos los países democráticos. 5to. Establecer una Comisión Multinacional ad hoc para negociar con los golpistas la rendición incondicional y el restablecimiento de la democracia. 6to. Darles un plazo para restablecer el anterior Orden Constitucional y, de no hacerlo, restablecerlo con Misiones Militares integradas por las Fuerzas Armadas de todos los países democráticos del mundo. 7to. Suministrar todo tipo de ayuda humanitaria a la población del país golpeado. 8mo. Sentar a los golpistas en el banquillo de los acusados del Tribunal Internacional. O sea, como decimos los cubanos “Cortarles la luz y el agua”.
Si siempre que ocurriera un Golpe de Estado los golpistas supieran que esta sería la respuesta internacional, de todas las democracias del mundo, se acabarían los Golpes de Estado, pero esto sería viable en un mundo donde no hubiera nada por encima del ser humano y de los Derechos Humanos, de la Democracia y la Libertad, en fin, en un mundo donde la ética no ocupara el último escalón de la política y todo tipo de intereses, empezando por los económicos, el primero.
De modo que la Organización de Naciones Unidas (ONU), el Comité Olímpico Internacional (COI), y manada se han comportado como bestias, son anacrónicos, infuncionales e inmorales.
Estas decisiones valdrían también para ser aplicadas a todas las tiranías, comunistas y no comunistas, que subsisten en pleno siglo XXI, pero todavía un barril de petróleo de cualquier empresa vale más que el voto de cualquier ser humano y hasta que el propio ser humano que pueda o no depositar una boleta libre en una urna libre en su país. ¡Vergüenza de la Pequeña Especie¡, especie paradójica, la única especie paradójica, la que tiene seres capaces de perder su vida por un desconocido y de empalar a una monja en Rumania, la que es capaz de crear algo tan extraordinario como Internet o inventar el fascismo y el comunismo y, además, apoyarlos muchos.
La Pequeña Especie, claro, es todavía muy joven. Habrá que ver cuál será la tendencia: si dentro de 2 mil años la ética pasará a ocupar el primer lugar en las relaciones humanas, entre instituciones y entre gobiernos. O si seguirán en primer lugar los intereses, casi siempre ambiciosos y mezquinos. Yo tengo la esperanza -tal vez otra utopía- de que ocurra lo primero. De ocurrir lo segundo, no habrían tenido sentido entonces ninguno de los poemas que se han escrito en la Historia de la Literatura, empezando por el más conocido mío, El desterrado. Nada tendría sentido.
Todos los que han asistido, pues, a los memorables Juegos Chinos han cometido un acto de lesa indignidad, empezando por el grupo de mis compañeros del Partido Popular que decidieron no perdérselos, por cierto, porque lo único digno que podía hacerse ante este acontecimiento era boicotearlo plenamente, totalmente. El gobierno chino, como el soviético, como el cubano, como el fascista, saldrá más fortalecido de esta ignominiosa cita deportiva. Es falso que el comunismo y el fascismo -y cualquier tiranía- por otra parte se ajuste y cumpla ese dudoso principio del olimpismo: el de no mezclar el deporte con la política. Contrariamente, todos estos sistemas violan ese principio, todos la mezclan y, lo peor, utilizan el Deporte como consigna política con el insigne nombre de "Logros deportivos del pueblo...". El nuevo balón de oxígeno se lo han obsequiado los demócratas del mundo. La Historia, que siempre se repite, se ha vuelto a repetir.
Demócratas chinos, hermanos, no sé cuántos seres humanos pensarán como yo en este planeta sobre este asunto. Por otra parte, no puedo hablar con toda libertad por nadie más que no sea por mí mismo que, como dijo el-nuestro gran Unamuno, "Soy el hombre que tengo más a mano": hay otro demócrata en el mundo que los ha tenido más presente a ustedes que lo que tendrá a todos los futuros campeones olímpicos de esta lid.
Hermanos demócratas chinos, Filípides, la autopista de la vida es larga, muy larga, puede ser incluso, difícil, muy difícil si a ella añadimos el angosto sendero de la libertad, pero sepan, cuando puedan leer estas líneas, que hubo un demócrata cubano que condenó esta infamia y los tuvo siempre presente durante los vergonzosos días que duró. Sé que es duro -¡no digo yo si lo sé¡-, pero recuerden, lo importante es llegar con la noticia. Ustedes son los verdaderos atletas olímpicos. De ustedes será la gran medalla.
HE AQUÍ LO QUE DICE DE LA MISMA INAUGURACIÓN OTRA TIRANÍA HOMÓLOGA, LA DE MI PAÍS, A TRAVÉS DEL PERIÓDICO GRANMA, UNO DE SUS MÁS DE 100 MEDIOS OFICIALES EN TODA CUBA:
China deslumbró al mundo
BEIJING.— Una mezcla de espíritu, inventiva y cultura chinos al más alto nivel. Un espectáculo inigualable vieron ayer más de 4 000 millones de seres humanos en la ceremonia oficial de apertura de los XXIX Juegos Olímpicos Beijing 2008, que hoy comenzarán su quehacer competitivo.
Resumir en palabras lo acontecido en esa maravilla arquitectónica que es el Nido de Pájaro resulta difícil. Como difícil debe de haber sido para el director artístico, el cineasta Zhang Yimou, ofrecer en 50 minutos un panorama de los 5 000 años de cultura del pueblo chino.
Mas puede decirse que lo logró, ayudado por miles de artistas que dieron lo mejor de sí, de la impresionante banda sonora que los acompañó todo el tiempo y de los efectos lumínicos iniciados con el conteo regresivo de los segundos que faltaban para llegar al minuto ocho, del mes ocho del año 2008, un número de suerte para los habitantes de este país.
Ante más de 90 000 espectadores —entre ellos casi 80 jefes de Estado y personalidades—, se sucedieron varios cuadros significativos de la historia de esta nación. Al compás de los 2 008 miembros de la Banda Fou (antiguo instrumento de percusión chino de gran sonoridad), con profusión de fuegos artificiales, disfrutamos de una remembranza sobre la invención de la pólvora hace más de 800 años.
Las ceremonias protocolares se cumplieron con exactitud: el desfile de las 204 delegaciones, un récord, (con la representación cubana en el lugar 46 presidida por su abanderado, el campeón mundial de lucha greco Mijaín López); los discursos del titular del COI, Jacques Rogge, y del presidente del Comité Organizador, Liu Qi; la declaración oficial de apertura a cargo de la máxima autoridad de esta nación, Hu Jintao; la entrada de la Bandera Olímpica; el juramento atlético y el de los jueces y árbitros; la interpretación del Himno Olímpico por el famoso cantante chino Liu Huan y la británica Sarah Brightmann.
Finalmente, el momento de mayor expectación, el único que no estaba especificado en la guía entregada a la prensa: el encendido del pebetero. Fue el triple campeón olímpico de gimnástica, Li Ning, el encargado de hacerlo, suspendido en el aire, dando la impresión de que caminaba por la parte superior del estadio. Allí acercó la antorcha a un tubo que comunicaba con el pebetero y este ardió ante el clamor de todos los asistentes.
Si es cierto que el número ocho es de buena suerte, bien han comenzado estos XXIX Juegos, con una ceremonia que pasará a la historia como la más espectacular de todas.
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QUIERO SABER CUANTOS ESTADOS ESTAN ANOTADOS EN BEIJIN 2008
Puedo responderle con toda precisión: 2 434 975, pero eso no niega que estos juegos se efectúan en una tiranía férrea donde nunca debieron efectuarse. julio san francisco
palante mi gennte cubana lleben muchas medallas para nuestra tierra hermosa que es cuba.le mando saludos a todos los deportistas y que lo den todo y lleben muchas medallas de oro , plata o de bronce.by los estare viendo.los quiero.
Miércoles, 30 de mayo
Julio San Francisco
Paul Monzón
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Efrén Mayorga
Julio Frank Salgado
Guillermo Roz
Asociación Cultural Vera Méndez
Karina Longo
Meir Finkel
Angel Monagas
Rolando Rodrich
Francisco R. Figueroa
Julio San Francisco