Por el Doctor Eduardo Vidal Franco
Exprisionero de conciencia cubano
Presidente de la Asociación
Cubanos por la Libertad
Como sucede con la llegada del otoño que deshoja el frondoso esplendor de los árboles, así también- al ritmo de la estación-, hay quienes tratan hoy de "desprender" del
tronco cubano las ramas del exilio mediante juicios críticos que nos marginan del resto de nuestra historia.
Tal como impuso desde los primeros momentos el Crimen Castrista, algunos intentan seguir identificando como "Enemigo de la Patria" a todo aquel que se opone a los dictámenes de un gobierno que asesina, encarcela, tortura y destierra, mientras premia a sus dirigentes y liberticidas con todos los privilegios de la mal llamada revolución.
Hace cinco décadas que este discurso se ha reforzado y continúa hurtando los derechos naturales de los cubanos. Aún hoy, cuando la descomposición del régimen y su corruptela hacen peligrar su continuidad, una parte importante de la opinión publica mediática, busca acomodo a los nuevos tiempos prolongando este discurso de poder.
Tristemente, una porción de España que vive en La Europa de la abundancia lanza anatemas contra el exilio de Miami y da la espalda a los que, en estas latitudes sólo exigimos la Libertad de nuestra tierra; la misma Libertad que disfruta y defiende el pueblo español en democracia.
Es posible que en algunos predominen los intereses empresariales, la economía como elemento prioritario en su escala de valores personales; otros, en mi opinión, simulan padecer la amnesia política que justifica el olvido de los múltiples ejemplos de componenda con la Dictadura Castrista; y, tal vez, para una minoría, tras exponer razones socio-culturales, se sientan cómodos en el papel que asumen por tal de ir contra los "americanos".
Todos, por una razón u otra, se atreven a indicar recetas-placebos que al final sólo sirven para socorrer, encubrir y reconvertir a los históricos bandidos de larga barba en una mafia capitalista de Estado. Estos grupos han unido sus voces a los fundamentalistas del régimen y la aceptada disidencia democrática para demonizar todo atisbo de igualdad ante la libertad aunque venga desde las tumbas, las cárceles, desde dentro o del exterior.
Y yo pregunto, ¿de verdad ustedes creen que en Cuba ya todo es pasado; que el dolor se borra de un plumazo como si "nada" hubiera ocurrido?, ¿realmente siguen creyendo que "unos pocos errores", como mucho, y unos "grandes logros" en Educación y Sanidad son el legado con el que contamos los cubanos para reconstruir una nación?, ¿acaso sólo pretenden apoyarnos siempre y cuando la Nueva Cuba siga siendo el bastión paradisíaco anti-norteamericano?; ¿es que los "pobres cubanos" no merecemos vivir bajo la égida democrática que ustedes disfrutan?.
Permítanme esta reflexión: La base social del primer partido de la 0posición en España- el Partido Popular-, defiende y cree en los valores de la libertad para todas las personas; condena el intervencionismo de Estado; rechaza el dialogo con los terroristas y la complicidad con los dictadores y sin embargo, cual paradoja, la cúpula dirigente hace años que, con respecto al futuro de Cuba, aplica el pragmatismo de lo "políticamente correcto", o lo que es lo mismo: el fin justifica los medios.
Son varias las terminales de este partido que únicamente promueven y aceptan un proyecto lanzado desde Cuba: El Proyecto Varela, y hoy el Programa "Todos Cubanos"- lidereados por el Sr. Osvaldo Payá Sardiñas-, con el que se comprometen a pesar de que en el mismo se reconoce la legalidad de una falsa ley y Constitución, impuesta por el terrorista Castro. Un valioso Ex-Presidente, como José María Aznar, aprueba para Cuba, lo que condenaría para España.
Además de los citados, también a los liberales españoles, sin sonrojos este Programa es lo mejor que se atreven a proponernos a los cubanos.
Yo creo, y respeto por tanto, el derecho que les concierne a parcializarse con un sólo Proyecto cubano, pero también, haciendo uso de mi propio derecho a opinar y escuchando mi conciencia, asumo el deber de denunciar una posición indiferente a la lucha por la verdadera libertad de nuestro país, y a aquellos que, como diría un cantautor cubano en el exilio, van y vienen predicando "según como sople el viento".
Desde Cuba, el citado Programa "Todos Cubanos" a pesar de "vendernos" un proyecto que habla en nombre del "pueblo", sigue la línea de ignorar o estigmatizar a todos los que, formando parte de ese mismo pueblo, nos atrevemos a criticar sus postulados, mientras justifica a los criminales con el premio de una reconciliación negociada, que les deja en el poder y con las arcas llenas.
No podemos estar de acuerdo con un Programa que intrínsicamente promueve un Estado intervencionista en el más alto grado: se propone que los dirigentes (o elegidos del Proyecto), y una parte de los actuales Diputados Castro Comunistas, sean los que designen a un ilegitimo gobierno que someterá a sus dictámenes toda independencia de poder, como funciona en una verdadera democracia.
Este grupo será el encargado de designar jueces y fiscales, controlando todos los resortes e instituciones que dan sentido al civismo social. Como medida de gracia, como si de un favor se tratara, proponen separar a los presos políticos de los presos comunes y organizar el retorno de los exiliados de una manera controlada, limitando el acceso a cargos públicos del nuevo gobierno, a quienes desde el exilio se sienten cubanos y por ende con todo el derecho a participar en el futuro de la nación.
Es mas, exacerbando el más rancio separatismo nacional intentan etiquetarnos como "los de allá" y "los de acá" osando decidir quienes son realmente cubanos, al margen de su descendencia. Eso sí, a los funcionarios de la dictadura en el exterior les garantizan todas sus prebendas como el otorgamiento natural de la nacionalidad cubana de los hijos que hayan nacido en suelo extranjero; los demás tendrían que solicitarla.
Técnicamente, por decirlo lo más suave posible, las propuestas son inviables y moralmente inaceptables para una nación que trata de romper las cadenas con las que nos han hecho vivir los verdugos actuales.
La roca base que puede sostener la Libertad de la Patria es el Derecho de todos los cubanos a nuestra tierra, estemos donde estemos: debajo de ella; encerrados en las prisiones, o fuera o dentro del país.
Quiero recordarles a algunos, y comentarles a otros, que este exilio que hoy se trata de marginar por quienes se benefician de sus remesas y, por quienes desde la Europa del Bienestar reciben apoyo económico, ha sido y es la mayor ayuda que recibe nuestro pueblo. Ese Miami "visceral" al que a algunos les permiten visitar, recibir atención médica y luego regresar al país con la autorización del tirano, es un testimonio de esfuerzo, solidaridad y buen hacer en la tolerancia y el respeto a la diversidad para miles de cubanos- y otros seres humanos- que han encontrado acogida y ayuda para empezar una nueva vida. Ese Miami "mafioso" ha dado muestras de perdón y generosidad con esbirros y/o voceros del sistema "psedo-arrepentidos" (como el Sr. Norberto Fuentes, entre otros), e incluso a quienes reniegan de la nación que les acoge como uno más y siguen alabando las "grandezas" del comunismo del que escaparon.
En ese Miami fue donde se alzó la primera voz de la oposición para denunciar la violación de los Derechos Humanos de los cubanos, las represiones, fusilamientos y atropellos de la dictadura en Cuba.
En el exilio también está la nacionalidad cubana, forjada por los desterrados que nos antecedieron, entre ellos Varela y Martí, quienes lo sufrieron en carne propia por el "delito" de ser luchadores por la independencia de Cuba, por oponerse al despotismo y la tiranía de su época. El exilio es parte e historia de nuestra tierra.
No cabe duda de que los cambios hacia la democracia se darán, por encima de los obstáculos que pongan la camarilla Castrista y su eco internacional; los cambios llegarán a pesar de la complicidad con algún proyecto, de las "recetas" y opiniones desde el balcón; llegarán, con o sin el apoyo de los que reciben nuestra ayuda y viven económicamente de nuestro sufrimiento. Quizás los cambios podrán demorarlos pero, en algún momento ante el juicio de la Historia, cada quien tendrá que rendir cuentas a sus semejantes.
No se puede ser Demócrata y Dictador a la vez.
Invito a todos mis compatriotas a reclamar el derecho a la singularidad y pluralidad social, a exigir el debate y la participación de todos, a escuchar y a que se nos oiga para evitar el drama que nos asecha por la exclusión basada en diferencias de opiniones y territorios desde el que cada quien pone su grano de arena.
Levantemos la Cuba del exilio porque somos parte de la tierra que nos dio la luz.
Estoy convencido de que somos mayoría los que deseamos libertad, justicia, paz y reencuentro en primera fila con los más sufridos.
Hoy más cerca que ayer.
Viernes, 17 de febrero
Julio San Francisco
Efrén Mayorga
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Julio Frank Salgado
Guillermo Roz
Paul Monzón
Karina Longo
Julio San Francisco
Asociación Cultural Vera Méndez
Francisco R. Figueroa
Karina Longo
Juan Eduardo Fernandez
Felix J. Tapia