EL AUTOR sostiene la tesis de que al gobierno de los Estados Unidos de América realmente no le interesa la transición cubana hacia la democracia por el impacto económico negativo que tendría para el poderoso vecino
Por Juan Valer, colaborador de El Club de los Amigos Malos
A la disidencia cubana nos gusta pensar que el principal valedor de nuestra causa en el mundo es el gobierno de Los Estados Unidos de Norteamérica.
¡Cuán equivocados andamos!
Dicen que un error lo tiene cualquiera, pero desde la traición sufrida en Bahía Cochinos,
no se ha visto ni una sola acción que avale con hechos la constante dialéctica de buenos deseos hacia nosotros y constantes condenas a la tiranía que gobierna la Isla.
La traición en Bahía Cochinos fue de lo mas burdo, una de esas traiciones que estudian los jóvenes cadetes en las academias militares de todo el mundo, por haber sido sufridas por militares de tanto renombre como William Wallace, o Espartaco, por citar dos ejemplos.
No sólo se forzó el desembarco en una ratonera (el avance debía realizarse por un estrecho paso con pantanos a ambos lados), además se retiró el apoyo aéreo que debía proteger dicho avance.
Esta traición desmontó, a medio-largo plazo, las expectativas de recuperar la normalidad democrática por la vía armada, dado el impacto psicológico que tuvo la traición y la derrota entre los partidarios de esta vía.
El afianzamiento de la dictadura, tras la derrota de Bahía Cochinos, confirmó a su vez el afianzamiento de las medidas tomadas contra empresas e intereses norteamericanos en la Isla, lo que llevó, a los empresarios que habían mantenido intereses en Cuba, a buscar nuevos horizontes y posibilidades de negocio en países de los alrededores, con unas características similares a las cubanas.
Poco a poco las empresas que habían operado en Cuba se fueron radicando en otras islas del Caribe, así como en La Florida, operando los sectores que habían operado en Cuba (tabaco, alcohol, alimentación, turismo, etc.) operando a su vez en muchas ocasiones con las mismas marcas comerciales, incluso etiquetando los productos como de procedencia cubana, vulnerando la formativa internacional de las denominaciones de origen, al amparo del exilio, de la marca, empresa y empresario.
Estas mismas empresas, a partir del momento que vieron florecer sus negocios en otras latitudes, empiezan a observar con temor la posible llegada de la Isla a una normalidad democrática, que sin duda, al menos eliminaría la supuesta procedencia cubana de sus productos, pues éstos perderían el estatus de “exiliados”, así como la predecible llegada de productos similares a un mejor precio.
Al lógico temor de las empresas que en otra hora se radicaron en Cuba, se añade el temor de nuevas empresas, que al amparo de las nuevas necesidades de nuestra sociedad, se han radicado en paraísos climáticos como La Florida, así como otras, que radicadas en cualquier otro punto de EEUU, pueden ver con temor que sus clientes puedan disfrutar de los servicios que les dispensan a un costo mucho menor, incluyendo además en el precio, un viaje y unas pequeñas vacaciones en el Caribe.
Me refiero a la atención geriátrica (miles de norteamericanos se van a vivir a la Florida tras su jubilación) y que el superávit de médicos generado por la dictadura puede hacer pensar que esos servicios se van a brindar mucho mas baratos que en las clínicas privadas norteamericanas y por profesionales que, pese a su carencia de medios, se han labrado a pulso un buen prestigio internacional.
De todos es sabida la presión que ejercen las empresas estadounidenses en relación de la defensa de sus intereses, frente a su gobierno, de hecho de eso se trata el neoliberalismo, de gobernar para los intereses de las empresas.
A la par de todo esto, el presidente Bush va recavando o intentando recavar entre sus socios occidentales, una ayuda económica para paliar el elevado costo que supondrá para Estados Unidos la llegada de Cuba a la comunidad democrática porque pese al alivio de la presión que suponen las 20 mil visas que otorga anualmente y el tapón informativo que se ejerce sobre los habitantes de la Isla, es claramente insuficiente para frenar el descontento generalizado entre los jóvenes cubanos, que ven pasar los años, sin que se dé cumplimiento a sus mas básicas expectativas. Muestra del conocimiento de este descontento, es que ya hace mucho tiempo que el dictador Raúl Castro suele acudir a los actos castrenses de su fiel ejército protegido con un bonito chaleco antibalas.
Dos datos me resultan de lo más revelador en cuanto al quehacer diario del Gobierno de Estados Unidos respecto al restablecimiento de la democracia en Cuba; el primero es el viaje (privado) de un alto funcionario de la seguridad social española (socio militar y comercial de Estados Unidos), concretamente el director del Hospital Gregorio Marañón, de Madrid, para salvar in extremis (contando posiblemente con la más alta tecnología online norteamericana), la vida del dictador Fidel Castro. Me parece improbable que dicho viaje se produjera sin el consentimiento del Gobierno Español y sin el beneplácito del Gobierno de Estados Unidos, dado el nivel del funcionario y las repercusiones internacionales que podría tener dicha acción.
El segundo es la subvención que otorga el Gobierno USA a la disidencia cubana (70 a 80 millones de dólares), una cantidad ridícula comparada con otras de centenares de millones a otras causas humanitarias que a la población norteamericana le importan muy poco, ridícula si se piensa en los centenares de miles de cubanos y descendientes que presionan políticamente al Gobierno a tomar medidas. La mayor parte de esta subvención va destinada a la financiación de Radio y TV Martí, una radio que casi nadie puede escuchar y una TV que nadie ve.
Me pregunto ¿cual es la diferencia sustancial del comportamiento respecto a los periodistas disidentes a uno y otro lado del estrecho de la Florida. En un lado se les silencia encerrándolos en una prisión y en el otro se les pone a trabajar en una Radio que casi nadie escucha y en una TV que nadie ve. Eso sí, en época de elecciones el mismísimo presidente USA suele reunirse con algunos disidentes para darles alguna palmadita en la espalda y alguna palabra de aliento.
No hace falta ser un genio de las matemáticas, ni poseer una sofisticada calculadora para evaluar los costos para Estados Unidos de una eventual llegada de Cuba a la comunidad democrática. De una parte es fácil suponer que una abertura económica llevaría a los cubanos residentes a multiplicar los envíos de remesas para reparar sus viviendas, o en su caso para adquirir una segunda vivienda en su patria. El impacto económico de la construcción en Cuba no iría mucho más allá que la fuerte fuga de capitales que este supondría para Estados Unidos. No obstante, el movimiento en el sector generaría no menos de un 1.000.000 de puestos de trabajo bien remunerados en la Isla, convirtiéndose en un poderoso motor económico.
Es previsible que el comercio también aumentase considerablemente empujado por un turismo más fluido y de mayor calidad, además del considerable y previsible aumento del poder adquisitivo de los ciudadanos cubanos en la isla. Estos sin dudas atraerían a grandes cadenas de supermercados y animaría a pequeños empresarios a establecer tiendas especializadas. Gran parte de las ventas en los comercios cubanos irían en detrimento de las ventas en territorio USA.
En el sector industrial es previsible la llegada de PIMES que brinden servicios a la construcción y al turismo. Así también es previsible que la amplia demanda de vehículos y el menor costo de la mano de obra, atrajera a alguna multinacional del sector, con los cientos de empresas auxiliares que comportan la instalación de una planta de construcción de vehículos. Lo mismo podría decirse de otros sectores que se vienen deslocalizando en Estados Unidos (textil, calzado, etc.) que podrían ver al menos de momento en Cuba las mismas posibilidades de otros países de su alrededor.
Cuba ya fue en su día destino predilecto de los turistas de Estados Unidos y no debería tener problemas para serlo de nuevo y no sería extraño que se pudieran ir a los Hoteles que hoy en día permanecen semivacíos casi todo el año, generando a su vez nuevas pequeñas empresas, bares, restaurantes, chiringuitos de playa, etc., que completarían la empresa de ocio generando la misma oferta de trabajo. El turismo es como cualquier otro negocio, si se da lo mismo, mejor y a buen precio, los turistas cambian de destino.
Las Empresas Tabaqueras y Licoreras deberían retornan a Cuba al menos si pretendiesen conservar la denominación de origen inyectando sobre sus Empresas la tecnología suficiente para modernizarlas tanto en tecnología como en calidad del producto. Es de reconocer que por mucha ilusión que les haga a nuestros amigos que les llevemos (auténtico) ron cubano, su sabor y efectos ha degenerado para colocarse entre el desinfectante y el mata ratas. Algo parecido podría decirse del tabaco, salvo que te encuentres a un buen artesano que te lo confeccione “a la medida“.
Hasta aquí, todo comporta costos para Estados Unidos, costes que estimo son perfectamente asumibles aún en estos tiempos de recesión económica.
El caso de decenas de miles de cubanos, que disfrutan de una pensión en Estados Unidos, así como de ciudadanos norteamericanos que podrían salir a vivir su vejez en Cuba, supone un costo mucho mas difícil de asumir, pues las pensiones que cobran no revertirían ni un solo centavo a la administración estadounidense. Los grandes excedentes de personal sanitario, sin duda, los llevaría a unirse en pequeñas sociedades o cooperativas para con un bajo costo de inversión poder brindar a buen precio estos y otros servicios caros y muy demandados en la sociedad norteamericana.
Como vemos la historia no va como dice la tiranía, y calla y luego otorga el Gobierno USA. No va de cuánto o qué pueda sacar Estados Unidos de Cuba. La historia va exactamente de todo lo contrario.
Por todo esto, y muchas otras razones, es de interés mantener el mayor tiempo posible la Gran Mentira a ambos lados del Estrecho de la Florida.
A CONTINUACIÓN, OTRO TEXTO QUE TAMBIÉN CUESTIONA LA LEALTAD DE LOS GOBIERNOS NORTEAMERICANOS HACIA EL PUEBLO Y LOS DEMÓCRATAS CUBANOS
¿Cuadrada "la CAJA" Washington-Habana? "EE.UU. debe iniciar pasos, con mira de levantar embargo", afirma el Consejo de Relaciones Exteriores.
Por Aldo Rosado-Tuero, Director de Nuevo Acción
Enviado por Casa Cuba, Houston, Texas
www.casacuba.org
Los lectores regulares de Nuevo Acción, saben que nos hemos referido en muchas oportunidades al poderosísimo Consejo de Relaciones Exteriores o CFR, por sus siglas en inglés, al que muchos estudiosos consideran como el verdadero gobierno de este país y otros más conservadores, lo califican como uno de los organismos que más influencia tiene en la toma de decisiones de los gobiernos de Estados Unidos, sin que haga ninguna diferencia de cual sea el partido que esté en el poder. También saben de la influencia que dentro del CFR ejerce David Rockfeller, el poderoso magnate, gran amigo de Fidel Castro.
Ahora el Consejo vuelve a llamarnos la atención a los que vivimos inmersos en la problemática cubana, pues crearon hace poco una fuerza de tarea o "task force" para ocuparse del papel que debe de jugar los Estados Unidos en la América Latina y acaban de publicar sus conclusiones. Y como casi siempre ocurre con el Consejo de Relaciones Exteriores, esta vez vuelven a insistir en la necesidad de un arreglo con la tiranía de Fidel Castro, que ahora extienden a Venezuela, gobernada por el gorila Hugo Chávez.
Leyendo las recomendaciones y sabiendo el background de los que las hacen, surge la sospecha de que "ya la caja está cuadrada" y solo falta que tome posesión la nueva administración que gobernará a este país por los próximos 4 años, y por eso el "raulato" está tan empeñado en conservar el statuos quo y prolongarse a cualquier precio hasta enero del próximo año.
Según ellos: "El Consejo de Relaciones Exteriores estableció un fuerza de tarea para evaluar los cambios y las consecuencias de cambios en la política norteamericana hacia la América Latina....Hemos encontrado que aunque la usual y larga postura sobre, comercio, democracia y drogas, sigue siendo relevante es inadecuada....y recomendamos re encuadrar esa política alrededor de 4 áreas críticas -pobreza y desigualdad, seguridad pública, migración y seguridad energética- que son de inmediato las que más interesan a los gobernantes y ciudadanos de América Latina".
Según el CFR :" La América Latina no es para que Washington la pierda o la salve...La política de los EE.UU. no puede seguir basada en asumir que los Estados Unidos son el actor foráneo más importante en América Latina. Si hubo una era de hegemonía norteamericana en la América Latina, ya eso se acabó".
Y continúan: " La América Latina se ha beneficiado grandemente en los años recientes de la apertura democrática, la estabilidad económica y el constante crecimiento"........Los hacedores de la política de los USA tienen que cambiar la manera en que ellos piensan de la región.......El Grupo de Tarea también recomienda :" Usar instituciones multilaterales para dirigir las políticas exteriores y domésticas hacia Venezuela, y abrir canales informales y formales de comunicación con Cuba". "Los EE.UU. deben iniciar pasos, con mira levantar el embargo".
Insistimos: Los amigos del castrato dentro de los círculos de poder de este país son poderosos y están muy bien situados. Los cubanos seremos libres, el día que nos decidamos a darle la patada a la mesa en que los grandes intereses juegan con nuestro destino y asumamos la tarea de dirigir nuestro propio destino, sin contar con falsos amigos.
NOTA DE EL CLUB DE LOS AMIGOS MALOS:
¿Serán cierta alguna de estas tesis o ambas? No lo sabemos. Sólo sabemos que la Alta Política y el poder pueden ser tremendamente intrincados, ocurrentes e inesperados: justos o injustos. Todo puede ocurrir en poder y política. Sólo depende de las relaciones, las influencias y los intereses, en el peor de los casos, que siempre es posible y del papel que puedan jugar hombres concretos más o menos honrados. Las palabras visibles pueden, pues, ir por un lado, y los hechos invisibles, por el contrario. De momento, seguir especulando, seguir con las dudas. Hay todavía muchos archivos clasificados, tanto en los Estados Unidos, como en Cuba –en Cuba todos, claro- sobre las relaciones de los dos países. Habrá que esperar años para que se conozcan y llegar a conclusiones concretas e inobjetables. De momento, prefiero creer que esto no es cierto, que los Estados Unidos de América son los grandes amigos, en el mundo, del pueblo y los demócratas cubanos. Yo creeré firmemente y hasta la muerte en el principio de Derecho de que todo el mundo es inocente hasta que no se demuestre lo contrario, pero no ignoro que cualquier día puedo recibir una gran confirmación cargada de sorpresa, buena o mala. (Julio San Francisco)
Miércoles, 30 de mayo
Julio San Francisco
Paul Monzón
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Efrén Mayorga
Julio Frank Salgado
Guillermo Roz
Asociación Cultural Vera Méndez
Karina Longo
Meir Finkel
Angel Monagas
Rolando Rodrich
Francisco R. Figueroa
Julio San Francisco