Mensaje a todos los empresarios, pequeños, medianos y grandes, cubano americanos
29.01.08 @ 11:58:40. Archivado en Cuba
Inversiones en Cuba: Papel del Exilio Después de Castro
José Azel*
Desde el anuncio que hizo el gobierno cubano de que el octogenario Fidel Castro había transferido el poder a su hermano Raúl, en forma creciente se especula acerca de si habrá o no cambios políticos y económicos en Cuba y sus implicaciones en el mundo de los negocios americanos.
Se ha generalizado la creencia de que después de Fidel Castro y libre del embargo, Cuba será un paraíso para las compañías americanas.
Hay observadores que señalan que después de casi 50 años de régimen totalitario y un fracasado sistema económico, Cuba y su pueblo de más de once millones están desesperadamente necesitados de cualquier producto y servicio concebible.
Ciertamente, si desaparece el embargo las empresas de Estados Unidos querrán exportar sus productos y servicios a Cuba. Desde la perspectiva corporativa, las exportaciones constituyen el principal método de entrada para una compañía deseosa de servir un mercado como el de Cuba, porque se reducirían los riesgos políticos y de negocios. Pero las exportaciones de compañias de Estados Unidos a Cuba no contribuirán directamente con la transferencia de capital y tecnología y otros componentes deseables de las inversiones que serán muy necesitados en Cuba después de Fidel Castro. Una empresa que venda a Cuba no es lo mismo que una empresa que invierta en Cuba.
En general, las empresas invierten en un mercado extranjero para (1) tener acceso a recursos naturales específicos como petróleo o minerales, o un centro turístico (inversiones en busca de recursos); (2) para establecer plantas de suministro para aprovechar costos de producción más bajos (inversiones en busca de eficiencia) o (3) para suplir el mercado local (inversiones en busca de mercado). En relación con inversiones en busca de recursos, Cuba ciertamente atraerá los intereses de compañías de Estados Unidos en particular interesadas en petróleo, níquel, agricultura y turismo. Aún bajo las muy desfavorables condiciones prevalecientes en la era de Castro, algunas empresas internacionales han invertido en esas áreas.
Pero, con la abundancia de mano de obra barata en países en otras parte del mundo donde empresas pueden escoger para invertir en busca de eficiencia, no es probable que Cuba pueda atraer a este tipo de compañía. Después de casi cinco décadas de operar en un rígido sistema económico dictatorial, la fuerza laboral cubana no está bien equipada para una moderna economía de mercado. Para decirlo de otro modo, Cuba no ofrece a las compañías americanas que deseen más bajo costo de mano de obra un verdadero motivo que las atraiga para invertir en el país.
Para las compañías, el valor estratégico de la ventaja competitiva depende de que sea sostenible. Esto, a su vez, existe solamente si se hace imposible para los competidores imitar u obtener la ventaja de una empresa. Por ejemplo, le daría ese sostén un creativo plan para exceptuar de impuestos, dar aplazamientos de pagos, acceso libre de aranceles al mercado de Estados Unidos y otros incentivos, que pueden hacerse disponibles a las empresas que hayan establecido plantas productoras en Cuba a corto plazo – digamos, dos o tres años después que el embargo haya sido levantado.
El propósito de esto es dar apoyo a las empresas que sean las primeras en llegar a Cuba. En el ambiente de competencia creado por estas medidas, una compañia con base en Cuba se convierte en motivadora de una necesidad competitiva.
Además, Cuba después de Castro tendrá acceso a una excepcional ventaja: la comunidad cubano-americana en Estados Unidos. Para facilitar la inversión extranjera directa en Cuba, los cubano-americanos pueden jugar un rol motivador, no sólo como hombres de empresa pequeña o mediana, sino también como ejecutivos empleados por empresas nacionales o multinacionales.
Para Cuba después de Castro, el capital y la destreza de la comunidad cubano-americana es una ventaja comparativa que no tiene ningún otro país que compita por la inversión directa extranjera de Estados Unidos. Los cubano-americanos en su mayoría no estarán limitados por las desventajas innatas de desconocer el mercado y sus decisiones de inversión no estarán vinculadas a una estricta racionalidad económica.
Las decisiones de inversiones que tomen los cubano-americanos se fundarán en un diferente y muy personal análisis. Para una persona de negocios cubano-americana será más fácil entrar en arreglos formales o informales con un socio cubano que, digamos, una compañía pública de Estados Unidos.
Es típico en el mundo de los negocios de Estados Unidos, que alguien dentro de la estructura corporativa sea “el abanderado” de un proyecto en particular. Ese alguien tiene que ser “un campeón” que persuada a otros ejecutivos de que es sabio seguir una determinada línea de acción.
Este es, precisamente, el papel que los ejecutivos cubano-americanos pueden desempeñar dentro del mundo corporativo de Estados Unidos; ellos pueden ser los “abanderados” de sus compañías en las operaciones de inversiones extranjeras directas en Cuba. Los cubano-americanos pueden ser los principales motivadores de la inversión extranjera directa en la isla.
El futuro gobierno cubano de transición necesita descartar cualquier hostilidad que pueda tener hacia los cubano-americanos y reconocer que las habilidades excepcionales de los cubano-americanos serán esenciales para lograr la rápida reconstrucción económica del país.
Pudiera haber ciertamente algún oportunismo económico en juego, pero muchos empresarios y ejecutivos de éxito en la comunidad cubano-americana en los Estados Unidos también se sienten obligados a contribuir con la capacidad que puedan tener, a la reconstrucción de la tierra donde nacieron.
Para un gobierno cubano de transición después de Castro, empeñado en atraer la inversión extranjera de Estados Unidos, los cubano-americanos son su “as en la manga”. Una oportunidad para convertir el fracaso en éxito.
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* Una versión más extensa del estudio será publicada en febrero en Cuban Affairs, la revista trimestral del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos de la Universidad de Miami. El Dr. José Azel, Investigador del Instituto, posee extenso conocimiento gerencial y experiencia práctica en el manejo corporativo, el desarrollo organizativo y su financiamiento, además de estudios investigativos de negocios internacionales.
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Traducción de este resumen analítico por Ramón G. Cotta para la Oficina de Transmisiones a Cuba de Radio Marti.
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Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
¿Por que no te suicidas?
No podras sobrevivir a tus asesinos preferidos, los hermanos Castro.
Porque recibiran la noticia de la muerte del asesino Castro una hora antes que el resto de España.
Un saludo
Claro está que a esa élite de nuevos señores feudales a la que tan DIGNAmente representas, lo que les interesa es que sigan revertidos al Siglo XVII.
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Julio San Francisco
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