Los cubanos estamos de vuelta de ese futuro sin cambios que consiste en la continuidad del presente para seguir viviendo en el pasado.
Por Agapito Prieto
Cógeme ese toro pinto. Dice Trinidad Jiménez que los presos políticos no están excluidos del diálogo con La Habana. ¿Habrá que creerle a la Secretaria de Estado para Iberoamérica ese cuento que ni ella misma se lo cree? Fíjate que lo dice al revés, con énfasis invertido, usando la doble negación. Un funcionario sin falso fondo ni cartas escondidas, en vez de decir "no están excluidos", hubiera dicho con énfasis afirmativo que los presos políticos sí están incluidos en el diálogo.
Pero a ella le consta que los presos no estaban contemplados en esas discusiones, ni en las que vienen. La señora Secretaria sabe muy bien que el gobierno español no está apostando ni por los presos ni por los disidentes, ni por Cuba ni por el pueblo cubano. El equipo de Zapatero apuesta abiertamente por los intereses más mezquinos del empresariado español, y para de contar. Y a eso fueron a Cuba, a chulear con las inversiones a los cubanos de a pie y de a peso, a fomentar el jineterismo en un pueblo depauperado, indefenso y sin esperanzas.
Y mientras, ella nos quiere vacilar con la trova del "diálogo fluido y permanente". "Creemos que la mejor manera de expresar nuestras discrepancias es manteniendo esa interlocución", se atreve a decir la señora Jiménez después de haber visto todos a Moratinos inmutable cuando Pérez Roque se saltaba todas las reglas, incluso las de cortesía, para calificar de mercenarios a los presos políticos cubanos. Ésa es exactamente la fluidez espesa y el diálogo monocarril a que se refiere la Trini, como llaman cariñosamente a la secre sus amiguetes de 'Encuentro en la Red'.
Pero luego la interlocutora dialogante y fluida del socialismo espeso se vuelve un poco más clara y explícita. “Cuando uno viaja a un país, hay unas determinadas circunstancias y condiciones que nos vemos obligados a aceptar.....” Vaya, que más claro ni el agua. ¿Es ahora la tiranía castrista, con ínfulas de gran potencia del Caribe, la que le dicta las reglas del juego al Reino de España, rebajado a la condición de republiqueta bananera del quinto mundo?
Pues a eso ha ido a parar la política exterior de Zapatero y Moratinos. A mostrarle la cara de la tolerancia bobalicana a uno de los regímenes más intolerantes e imprensentables de la historia contemporánea, con casi medio siglo de tropelías y charranadas.
Doña Trinidad pretende que esa modalidad asimétrica de interlocución con un interlocutor tramposo y desafiante le permita a España "posicionarse de cara al futuro”. Un futuro seguramente promisorio para los hoteleros y demás buitres ibéricos que andan al acecho, pero que para la Isla se traduce en más de lo mismo, en la mismidad de un porvernir muy negro.
Que no vengan a tomarnos el pelo a estas alturas. Los cubanos ya estamos de vuelta de ese futuro sin cambios, que consiste en la continuidad del presente para seguir viviendo en el pasado.
Domingo, 22 de noviembre
Julio San Francisco
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Guillermo Roz