Desmontando el discurso castrista en la Declaración de la UNEAC
21.01.07 @ 02:25:46. Archivado en Mi lucha por la libertad de Cuba
A continuación reproducimos la reciente declaración de la Uneac, con acotaciones nuestras intercaladas entre corchetes. Más que masticarle obviedades al lector informado del exilio, lo que intentamos con este simple ejercicio de deconstrucción es recalcar hasta qué punto el régimen castrista insulta la inteligencia de la intelectualidad y el pueblo de Cuba. Agapito Prieto
Declaración del Secretariado de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba
La política cultural de la Revolución es irreversible
[lo que es irreversible es el estado del dictador y del régimen, ambos en fase terminal]
El Secretariado de la UNEAC (Unión de Escritores y Artistas de Cuba) comparte la justa indignación de un grupo de nuestros más importantes escritores y artistas [¿por qué no mencionan sus nombres? ¿hay algo malo en eso?] como consecuencia de recientes emisiones de tres programas de la Televisión Cubana: “Diálogo abierto”, “La diferencia” y en particular “Impronta” [sean transparentes alguna vez y digan qué pasó en esos espacios televisivos y qué figuras tenebrosas caídas en desgracia fueron exaltadas ¿en plan de rehabilitación?, ya que los lectores del 'Granma' no tienen por qué saber algo sobre lo cual nunca antes se les había informado].
A partir de las mismas [observen el uso del seudopronombre 'las mismas', tan típico en la redacción de informes policiales], se generó un intenso intercambio de opiniones [no quieren decirle a la población que esos intercambios se produjeron por correo electrónico]. Desde fuera de Cuba, algunos intervinieron con honestidad en la polémica ['con honestidad', aquí significa a favor del régimen, pero ¿a quiénes se refieren, además del equilibrista Eliseo Alberto, alias Lichi?]; otros, trabajando obviamente al servicio del enemigo [¿a la paga de la CIA?, sean más originales, porfa, ya eso está muy gastado], han querido manipularla y sacar provecho de la situación creada. Quedarán definitivamente frustrados, una vez más, aquellos que pretenden ver en el debate entre revolucionarios [no todos los participantes en la polémica desde la Isla se identifican como castristas] posiciones ambiguas, fisuras u oportunidades para su agenda anexionista [dale con esa ridícula descalificación; ser anticastrista, opositor o simplemente desafecto es ser anexionista y querer que Cuba se convierta en el estado número 51 de los Estados Unidos. Siempre metiendo miedo con el coco imperialista].
El pasado 9 de enero se convocó una reunión del Secretariado de la UNEAC con los creadores que habían participado inicialmente en ese intercambio [¿por qué evitan tanto llamarlos por sus nombres? Aunque en el exilio estemos enterados, el pueblo cubano no sabe quiénes son] para evaluar los hechos y consensuar una respuesta [Desiderio Navarro, iniciador de la polémica, ha aclarado enfáticamente que él no participó para nada en la redacción de esta declaración que estamos comentando aquí, así que de consenso, nanay]. La preocupación fundamental de los compañeros allí reunidos [fíjense en ese estilo burocrático, propio de la jerga dirigencial, no de un escritor], consistía en que los mencionados programas pudieran responder a una intencionalidad [¿resurgimiento de los comisarios duros afines a Raúl Castro?] y expresar una tendencia ajena a la política cultural [esa 'tendencia ajena' es una tendencia muy propia del régimen y se refiere a la caza de brujas que llegó al clímax en los años 70 y posteriormente se 'institucionalizó', pero nunca desapariendo del todo]que ha garantizado y garantiza nuestra unidad [en todas partes se habla de diversidad; en Cuba, de unidad monolítica dentro de una sociedad homogeneizada y una intelectualidad pasteurizada]. Fue de la mayor importancia contar desde el primer momento con el más absoluto respaldo de la dirección del Partido [la figura encargada de aplacar la avalancha de emails críticos fue la hija de Raúl Castro; se sabe que Mariela Castro Espín le echó un rapapolvo al teniente coronel que dirige la radio-televisión cubana; asimismo, le escribió un tranquilizador mensaje electrónico al escritor Reynaldo González, otro de los iracundos de las postrimerías. Se suponía que Mariela lo hiciera en su condición de responsable nacional de asuntos sexuales, pero ahora resulta que ella encarna la dirección del Partido; o sea, actúa con amplias potestades, como no lo haría ninguna Primera Dama o Primera Hija en ningún país normal. Eso se llama nepotismo a la rumana].
El 12 de enero la Presidencia del ICRT (Instituto Cubano de Radio Televisión) nos ofreció [¿a quiénes?] una explicación detallada sobre los resultados iniciales de un análisis acerca de estos programas. Se puso de manifiesto que no respondían a una política del organismo y que en su gestación [¿no les suena eso a embarazo?] y realización se habían cometido graves errores [¿qué errores y por qué graves? ¿por haber desempolvado en el aire a los ex comisarios Luis Pavón, Papito Serguera y Armando Quesada, tal vez queriendo congraciarse con Raúl Castro, a cuyo entorno pertenecen los citados 'parametradores' de los años 70? ¿quién será el chivo expiatorio en esta ocasión?]. En la discusión, se hizo evidente la necesidad de trabajar de conjunto, el ICRT, la UNEAC y las instituciones culturales [eso lo vienen diciendo desde hace milenios, pero si no lo logran es precisamente porque el ICRT es el organismo más estrechamente fiscalizado por el departamento ideológico del CC-PCC], en la promoción a través de los medios de obras y creadores que expresen las auténticas jerarquías intelectuales y artísticas de la cultura cubana [en vez de censurar a los comisarios culturales del 'quinquenio gris' (que también tienen derecho a expresarse), podrían hacer como en cualquier país democrático: buscar el balance informativo invitando a los escritores 'indignados' para que se desahoguen y expresen públicamente su punto de vista divergente en esos mismos programas, o en otros. Han optado, sin embargo, por celebrar una reunión catártica y 'en familia' en la sede del Instituto del Cine (ICAIC)].
No nos dividirán ni las torpezas ni los que quieren aprovecharse de ellas para dañar a la Revolución [si la revolución se daña por este escarceo estilo 'fresa y chocolate', es que es muy débil y vulnerable]. La política cultural martiana [José Martí, cuántos crímenes se comenten en tu nombre], antidogmática [risas], creadora y participativa [otro chiste], de Fidel y Raúl [¿ahora Raúl tiene que ver también con las cosas de la cultura? Acabáramos], fundada con “Palabras a los intelectuales”, es irreversible [qué poco dialécticos son; todo cambia y evoluciona, menos el régimen cubano, que ahora se atrinchera en un discurso prehistórico de FC que data de 1961. Allí el dictador impuso su política cultural estalinista con un lema paralizante: "Dentro de la revolución, todo; contra la revolución, nada". In cauda venenum, el veneno está en la cola. No es casual que el final de esta declaración sea un recordatorio a los intelectuales de la Isla de cuáles son los límites y las reglas del juego ---exactamente los que tracen desde la cúpula según la interpretación más conveniente del díctum fidelista citado líneas más arriba. 'Irreversible', en este contexto, quiere decir inflexible, no se dejen confundir].
Secretariado de la UNEAC
[pero ¿qué le pasó a ese Secretariado que se le olvidó firmar? Uno esperaba ver los nombres y apellidos del presidente y demás miembros de la directiva de la UNEAC, y nos topamos con una declaración sin firmas. Con ese anonimato y el estilo francamente policial del texto, no hay que ser muy malicioso para concluir que fue escrito en Villa Marista o por los talibanes que asesoran a Mariela, la ministra (o cosa así) de Asuntos Sexuales.]
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.... Como miembro del Consejo Nacional de la UNEAC y como miembro de filas, confío en que se subsanará lo ocurrido.
Con saludos cordiales
Desiderio Navarro
P.D. Acabo de leerle esta carta a Arturo Arango y está totalmente de acuerdo con su contenido.
.... ni yo ni Arturo Arango, ni otros autores de protestas, participamos en la posterior formulación escrita de esa respuesta, ni en su revisión y aprobación final, lo cual explica que, como es debido, la firme sólo el Secretariado de la UNEAC, y no ninguno de los autores de protestas, ninguno de los cuales es miembro del Secretariado.
Lamentablemente, la redacción da la impresión de que somos cofirmantes del documento, a pesar de que algunos de nosotros —que yo sepa hasta ahora, por lo menos Arturo Arango y yo— tenemos numerosas objeciones que hacerle al texto mismo, cuya formulación no refleja la franqueza, profundidad y firmeza con que, con nombres y apellidos, hechos, fechas y los correspondientes calificativos, se debatieron esos temas en esas dos reuniones, reuniones de las que la UNEAC, nuestra UNEAC, puede estar muy orgullosa y no tendría nada que ocultar.
C...
PORFIN
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Julio San Francisco
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